Limpiabotas: una pieza de la vieja arquitectura que conservan algunas casas
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En el macrocentro de San Francisco, donde aún hay viviendas con fachadas antiguas, este elemento se mantienen y despierta la curiosidad de muchos transeúntes.
Por Stefanía Musso
Las viejas casonas que aún están en pie en nuestra ciudad resguardan algo más que una bella arquitectura. Afinando la vista, en los costados de las puertas de ingreso, se puede observar una especie de barra de hierro que despierta curiosidad y duda pero hace 100 años atrás tenía un fin práctico y funcional: era para quitar el barro del calzado que se acumulaba cuando aún no había pavimento en las calles.
Pequeños, de colores, a la vista o en una escueta cueva que lo resguarda; los limpiabotas eran tan importantes y valiosos para las primeras casas de nuestra ciudad como cualquier abertura o condición arquitectónica.
En palabras de la arquitecta Cristina Rearte, quien también es miembro del Programa de Preservación del Patrimonio, Ambiental, Urbano, Arquitectónico de la municipalidad, "en San Francisco aún podemos ver algunos de ellos, adosados a la pared próxima a la puerta principal, en forma vertical o en pequeñas cuevas".
"Estas piezas son de hierro colado o de latón, algunos con detalles de calados, pero en su mayoría con escasa resolución de diseño", explicó la arquitecta.

Cuestión de status
Los primeros limpiabotas aparecieron en la ciudad alrededor del año 1900 y fueron instalados en las casas de los más adinerados, que se ubicaban en el sector más privilegiado de la ciudad.
"Aparecen con las primeras casas y comercios ubicados en torno a los ferrocarriles cuando comienza el proceso de urbanización dejando atrás el antiguo casco fundacional de Plaza San Francisco. Estas propiedades ubicadas en el sector sur pertenecían a comerciantes e industriales pioneros del progreso.", contó Rearte.
Con el avance de la ciudad y la pavimentación, los limpiabotas pasaron a ser un adorno en las viejas casonas.
"Hacia 1926, durante la intendencia de Serafín Trigueros de Godoy se comenzó con las obras de pavimentación mediante el uso de adoquines, por lo que los limpiabotas comenzaron a quedar en desuso; aunque algunos se conservan como parte de la arquitectura de las casonas que aún están en pie en la ciudad", concluyó Rearte.
