Le mandó golosinas a sus nietos y Correo Argentino se las devolvió a medio comer y con la caja rota
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Periódicamente la jubilada de 77 años envía encomiendas desde hace 13 a su familia que vive en Suecia. No quiere que olviden los sabores de esta tierra.
Correo Argentino le devolvió a una jubilada de 77 años una caja totalmente destrozada en cuyo interior estaban a medio comer las golosinas que ella había enviado a su familia en Suecia.
La mujer se llama Beatriz Garbarino y realiza envíos periódicos a su hija y nietos que viven en Suecia, una tarea que repite desde hace 13 años. Siempre lo hacía dos veces al año para que los chicos no pierdan la conexión con su familia u olviden los sabores de la Argentina.
Desde hace un año solo manda una caja al mes por los precios que tienen los productos y pensaba discontinuarlo para hacer un envío cada dos meses.
Marcela Ventimiglia, hija de Beatriz, explicó que a su mamá "todos la conocen en el Correo".
Fue Marcela la que contó en las redes sociales este episodio indignante que le tocó vivir a su mamá. La abuela mandó la caja pero no llegaba, a pesar que en Correo Argentino le decían que ya no estaba en el país.
En la aplicación que su hija usa para seguir los envíos desde el teléfono, mostraba lo mismo. Ante el retraso, Beatriz fue a preguntar qué pasaba.
"Justo ese día apareció un mensaje en la APP indicando que la caja saldría de Argentina. ¡Qué raro, si ya había salido tres semanas atrás!", destaca Marcela en el posteo.
La caja destrozada
El 24 de abril a la casa de la abuela llegó la caja con un papel que explicaba que en esas condiciones no podía ser enviada y por eso se la devolvían. En el interior estaban los papeles de golosinas, chocolates a medio comer y alfajores abiertos.
Los regalos para sus nietos habían sido interceptados por alguien que no debía evidentemente, pero Beatriz no se dio por vencida.
En la sucursal del correo le dijeron que le tomaban el reclamo y que "iban a ver si le devolvían la plata". Esos chicos, a quienes no ve desde hace tres años, no se quedarían "sin el mimo de la abu", por lo que compró todo nuevamente y repitió el envío (el cual le cobraron).
No fue la primera vez
Beatriz con las encomiendas se conecta con sus nietos, Olivia de 11 años y Tadeo de 16, los mismos que dicen que esas cajas tienen "el olor de la abu".
"Son su motor, porque mi hermano despertó de un coma y quedó en un geriátrico, donde mi mamá lo va a atender todos los días", dijo Marcela.
Para Beatriz es un gran sacrificio juntar el dinero para los envíos y comprar las golosinas pero la mantiene motivada en su soledad.
"Preparar esa encomienda es todo para ella. Cuando llega, para los chicos es una fiesta. Es un pedacito de la abu", describió.
La mujer que contó lo sucedido dijo que son tiempos duros para su familia porque quedó viuda repentinamente hace 7 meses. "Mis hijos perdieron a su papá hace siete meses. Tenía 47 años y murió de repente. Mi mamá no pudo estar acá ni nosotros pudimos viajar. Hace tres años que no nos vemos. Por eso esas cajas nos unen", insistió.
Finalmente admitió que no pasó una vez y no es cuestión de un gobierno o tipo de política por eso narró: "A mi madre le sacaron unas zapatillas que le envió a mi hijo para un cumpleaños con el gobierno K. A mí no me importa quién lo maneje, lo manejan mal todas las administraciones".
Sin embargo, esto les afectó de otra forma: "Lo de las golosinas, roza lo maléfico e inmoral, porque las comieron, las dejaron por la mitad mordidas y aun así tuvieron el tupé de enviarle a mamá la caja con los restos, casi como mofándose y mostrando la impunidad que tienen", resalta Marcela.
