Copa del Mundo 2026
Las “peceras”, el distintivo de la prensa en Estados Unidos
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En Estados Unidos, la prensa trabaja en espacios cerrados y aislados dentro de los estadios, con todas las comodidades, pero lejos del clima y la pasión que se vive en las tribunas.
Por Ignacio Omedes | enviado especial desde la Copa del Mundo 2026.
Hay algo que nos ha llamado mucho la atención en esta Copa del Mundo 2026 y tiene que ver con un detalle que, para quienes hacemos periodismo deportivo, no es menor: el lugar donde se ubica la prensa dentro de los estadios. Tanto en el Arrowhead Stadium como en el AT&T Stadium, los periodistas estamos instalados en lo que aquí denominan “peceras”.
Son espacios cerrados, aislados, similares a salones VIP, con todas las comodidades imaginables, pero completamente desconectados de lo que ocurre en las tribunas y hasta del sonido real del partido. No hay ambiente, no hay contacto con el público, no se siente el murmullo, la tensión o el grito de un gol como uno está acostumbrado.
Y ahí aparece la gran diferencia con el fútbol que conocemos en la Argentina. Porque más allá de la comodidad, de la tecnología y de la infraestructura de primer nivel que ofrecen estos estadios estadounidenses, se pierde una parte fundamental: la esencia.
No hay queja, porque realmente las condiciones de trabajo son excelentes. Todo funciona, todo está pensado y organizado al detalle. Pero inevitablemente aparece la comparación.
Y en esa comparación, el recuerdo del mítico Estadio Azteca es inevitable. Allí la prensa trabaja en los famosos “pupitres”, mezclada con la gente, viviendo el partido desde adentro. Con todo lo que eso implica: desde sentir la pasión en carne propia hasta terminar “bañado” de cerveza después de un gol, como ocurrió en el debut de México ante Sudáfrica. Son dos maneras completamente distintas de vivir el fútbol.
Estados Unidos ofrece estadios de primer nivel, comodidad y tecnología de sobra. Pero en este Mundial, al menos para la prensa, la esencia del fútbol se siente diferente. Y para quienes crecimos con otra cultura futbolera, eso también se nota.
