Las huellas emocionales que deja la pandemia en los chicos
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En tiempos de covid los niños y adolescentes son especialmente vulnerables, Miedos, irritabilidad, problemas para salir de su casa o conciliar el sueño son algunas de las consecuencias que la crisis sanitaria deja en ellos. La psicóloga Camila Pairetti explica cómo acompañarlos en este tiempo.
Por Isabel Fernández|LVSJ
Miedos excesivos, gran dificultad o imposibilidad para salir de sus casas o separarse de sus padres, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño, temor a socializar, entre otras, son algunas de las consecuencias emocionales que la pandemia de coronavirus deja en los niños y jóvenes.
A pesar de su corta edad, ellos también tuvieron que adaptarse a una situación nunca vivida y desconocida. La crisis no es solo sanitaria, sino que también causa efectos en distintas áreas de la vida como la economía, el trabajo y la socialización.
De repente, los chicos tuvieron que dejar de ir a la escuela, de jugar con sus amigos, de salir a pasear, pasar mucho tiempo en casa y enfrentar situaciones difíciles como la muerte de un ser querido o la pérdida del trabajo de los padres.
A más de un año y medio de pandemia, de a poco se vuelven a flexibilizar actividades y la escuela ya volvió a ser presencial, se puede salir a jugar o pasear todo con los cuidados correspondientes, y esto trajo mucha alegría a chicos y grandes. Sin embargo, la incertidumbre sigue y aparecen miedos y ansiedad en los niños, por lo que es importante ayudarlos a seguir adelante.
En el marco del Día de la Niñez que se celebra hoy, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con la licenciada en Psicología, Camila Pairetti (MP-11130), especialista por formación en terapia cognitiva conductual quien aseguró que para acompañar a los chicos en este momento es necesario aplicar "orden, organización y límites claros".
Niños y niñas como consecuencia del aislamiento se encontraron, compartiendo gran cantidad de tiempo y actividades que normalmente no hacían en sus hogares y en compañía de sus padres como la escuela, actividades recreativas, rutinas diarias.
La licenciada Pairetti aseguró que con la habilitación de las primeras actividades "debieron separarse nuevamente para retomar rutinas anteriores; y para muchos esto fue muy difícil y hasta imposible".

Lic. Camila
Pairetti
Llenos de miedo y ansiedad
Afirmó que en ese contexto las consultas por temores excesivos aumentaron notoriamente. "Es más común que antes encontrarse en el consultorio con niños que les cuesta volver al colegio por temor a equivocarse en las tareas, a desaprobar, que sus maestros los reten", dijo.
"Sumamos a esto que, la interrupción de la presencialidad y la intermitencia de la misma provocó un aumento en la dispersión atencional en algunos niños, generando también dificultades para la organización escolar. La interacción social es de suma importancia en la infancia. Les ayuda a conocerse a sí mismos, a como iniciar y mantener relaciones, resolver conflictos, negociar, conocer y tolerar que existen ciertas situaciones que pueden no resolverse como esperan", añadió.
Pairetti indicó que también hay chicos que manifiestan "no querer quedarse o ir a lugares sin la compañía de sus padres, aunque lo hayan podido hacer anteriormente sin dificultad. Empezar actividades nuevas, ir a dormir o a compartir horas de juego en casas de familiares o amigos conocidos".
"Todos estos temores generalmente desencadenan en crisis de llanto, angustia, irritabilidad acompañados por la incapacidad para lograr tranquilizarse solos o incluso por la asistencia de los padres", explicó.
Amor, orden y límites
Para contrarrestar estas consecuencias emocionales, el amor es fundamental pero también el orden, la organización y los límites claros.
La psicóloga dijo que la primera recomendación es orden y organización. "Hábitos y rutinas bien establecidas en cuanto a los horarios, momento de dormir y despertarse, hora de jugar y de guardar, tiempo de realizar tareas o actividades extra brindan seguridad y estabilidad", dijo. Agregó que también es clave "acompañar de límites claros y coherentes, anticipar situaciones en donde los niños puedan sentirse ansiosos les ayudan a ver que se encuentran en un ambiente seguro y confiable".
Cuándo consultar al psicólogo
Es aconsejable consultar a un profesional si aparecen ciertas señales de alerta o cambios de comportamiento en los chicos. La licenciada Pairetti afirmó que se debe consultar "si observamos en ellos temores persistentes en donde no logran cierta tranquilidad por sí mismos o por la asistencia de los papás".
"Pueden tener miedo a que algo malo les suceda a ellos o a sus seres queridos, a quedarse solos (o a separarse) en ambientes seguros y familiares (casa, escuela, guardería, casas de amigos o familiares), a dormir solos", dijo.
También podría ser el momento de acudir a un profesional de salud mental "cuando no logran, ya sea por temores o desorganización, realizar actividades que lograban llevar adelante con cierta autonomía".
"Otro indicador a prestar atención es cuando se sienten tristes o enojados y no logran explicar el motivo. En síntesis, temores o ideas persistentes en donde la racionalización o explicaciones lógicas no tranquilizan o no son suficientes, imposibilitándoles disfrutar de rutinas o actividades", manifestó la profesional.
Cuidar las infancias
En este tiempo de pandemia "es importante acompañar y validar emociones", remarcó la licenciada Pairetti que brindó las siguientes recomendaciones:
· Permitir y animar a que los niños expresen sus sentimientos y miedos.
· Los adultos somos modelo y ejemplo para los niños y debemos mostrar, en las situaciones que lo requieren, apoyo y asistencia.
· Mantener una información adecuada para su edad, en cuanto a maneras de resolver situaciones y normas de higiene, asumiendo el rol de adulto cuidador y protector a quien ellos puedan recurrir y sentirse seguros de una situación angustiante.
· Si los recursos a los que anteriormente se apelaban se agotan o no son suficientes, tener a consideración, consultar a un profesional para la orientación y asistencia adecuada.
