Las empanadas del festival son de Doña Luisa
La cocinera de El Matrero es la encargada de hacer las 5.000 criollas dulces que se venderán en las tres noches de la Buena Mesa.
Por Stefanía Musso | LVSJ
Si hay algo que no puede faltar en el Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción son las empanadas.
Como cada año, la cocinera de la Agrupación Tradicionalista "El Matrero", Doña Luisa Ponce Anchino prepara este plato clásico criollo para las tres noches del Festival.
En esta oportunidad, Luisa cocinó 5.000 empanadas criollas dulces que son las favoritas del puesto que representa a nuestro país en La Rural. "Mis empanadas son realmente dulces", aseguró Luisa.
"Las empanadas criollas dulces son las favoritas de los sanfrancisqueños", aseguró Luisa y esa es la razón por la cual este fin de semana hubo 700 docenas de ellas en el festival.
"Hay gente que viene desde la región al Festival solamente para comer las empanadas de El Matrero", contó la cocinera.
Una receta familiar
Las empanadas de Luisa son conocidas por todos y el secreto de su exquisitez parece radicar en el famoso juguito para disfrutar, pero con un sabor que las hace únicas. Y lo más importante, es que están condimentadas con el toque justo", dice la experta cocinera.
Ella es la encargada de preparar el relleno, armarlas con apenas ayuda de un cerrador de empanadas y cocinarlas. Solo ella conoce la receta, aunque compartió los ingredientes. "Primero salteo la cebolla. Luego, agrego la carne, las aceitunas, el comino, el pimentón, la sal, el azúcar y, cuando apago el fuego, agrego harina y huevo duro".
Según nos contó, para las 9 que cocinó se necesitaron 20 kilos de carne molina por olla, una bolsa de cebolla, un kilo de pasas de uva, 6 kilos de azúcar, medio kilo de sal. Huevo duro, cantidad necesaria. "Las tenemos guardadas en bolsas a granel, con sus respectivos divisorios, porque si lo ponemos en cajones estamos ocupando un lugarcito que es necesario para guardar las empanadas".
Sobre las cantidades, Luisa afirmó que lo suyo es "a ojo": "Muchos me piden la receta pero no puedo dárselas porque no la sé. Lo mío es a ojo, voy probando y sé que salen ricas".
La cocina es la gran pasión de Luisa. "Cuando tuve que dejar mi trabajo como empleada de comercio para operarme comencé con la cocina y es mi gran pasión. A mí déjame en la cocina. Si tengo que cocinar, puedo dejar todo".
El amor por la cocina y las empanadas es una herencia de la mamá de Luisa. "Mi mamá era la encargada de hacer las empanadas en el festival y yo la ayudaba. Después, seguí yo".
Con su fama, Luisa hace funcionar su emprendimiento de cocina pero las empanadas son la estrella del menú. "Puedo llegar a vender 100 docenas de empanadas por semana. Hay semanas que ni asomo por la puerta porque estoy cocinando".
Toda una vida en la cocina
Hace unos días Luisa recibió su primera jubilación. La mujer de 60 años aseguró que ya es tiempo de ir dejando la actividad que hace que es la cocina, pero le apasiona tanto que se resiste.
Ella es oriunda de zona rural de Castelar. "Hacía el trabajo en el campo a la par de un hombre pero luego nos vinimos a vivir a la ciudad".
Luisa cumplió este año 28 años en la Agrupación Tradicionalista El Matrero de cuatro décadas que tiene la Asociación y aseguró que es tiempo de dejar algunas obligaciones. "Llegó mi primera jubilación y mi cuerpo no da más pero nunca van a faltar mis empanadas", concluyó Luisa.
