“La vocación docente es necesaria pero no suficiente”
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Viviana Tórtolo, profesora en la escuela Normal Superior"Dr. Nicolás Avellaneda" y en el Ipet 50"Ing. Emilio F. Olmos", defendió el rol docente en una nota con este diario: "La docencia es la coherencia entre la pasión, la vocación, el trabajo y la profesión, sin embargo es uno de los sectores más castigados", opinó.
"Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros.
Son mujeres y hombres, casados, solteros ... de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.... Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que los discutan y les quiten autoridad, ellos siguen para adelante", describen algunos fragmento de"Esos locos que corren", del escritor uruguayo Marciano Durán sobre la tarea de los maestros.
El conflicto docente en la Argentina, con el consecuente paro los días 6 y 7 de marzo próximos, reavivó la polémica entre la sociedad instalando conceptos y comentarios a favor y en contra de los maestros.
Viviana Tórtolo tiene 51 años y desde hace 30 ejerce la docencia en nuestra ciudad. Actualmente, se desempeña en la escuela Normal Superior"Dr. Nicolás Avellaneda" y en el Ipet 50"Ing. Emilio F. Olmos", dictando clases en Historia y Ciudadanía Y Política. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, defendió el rol docente."La docencia es la coherencia entre la pasión, la vocación, el trabajo y la profesión, sin embargo es uno de los sectores más castigados porque es la que atraviesa los hogares, la vida cotidiana", opinó.
-¿La sociedad respeta al docente como formador?
Lo primero que hay que hablar es de la sociedad como algo complejo. No solo la docencia se ha devaluado, sino muchas profesiones que tienen que ver con lo humanístico. Hay una sociedad que está descompuesta, que es expulsora, disconforme consigo misma pero no encuentra la forma de canalizar su frustración y su enojo. La docencia es uno de los sectores más castigados, porque hoy está en conflicto. Es la que atraviesa los hogares, la vida cotidiana y donde confluyen un montón de cosas que tienen que ver con los sentimientos, con las sensaciones, con las proyecciones que hacen las familias hacia el futuro y muchas veces no encuentran salida. Cuando hablamos de docencia, hay una mezcla de ideas preconcebidas como la de la vocación. Esa es una condición necesaria pero no suficiente, porque hace perder la vista de la docencia como trabajo y profesión.
No cualquiera puede pararse en un quirófano y operar; no cualquiera puede pararse frente a un aula y dar clases. Lo que la gente observa es la punta del iceberg.
-¿Y la escuela pública?
La educación en la escuela pública debe ser de excelencia, no solo en las semiprivadas o privadas, porque los que damos clases en un lugar también lo hacemos en el otro y no debe haber diferencias. El contenido debe ser de calidad pero no debemos perder de vista que trabajamos con personas y que tenemos una responsabilidad en su formación como ciudadanos ya que hace rato que la educación no es solamente formar un contenedor con ideas sueltas sino personas con derechos e ideas. La escuela pública debería ser la de mejor calidad. La escuela pública es un generador de oportunidades.
- Gran parte de la población critica que siempre hacen paro antes de empezar las clases...
El conflicto viene de larga data, desde 2016. Hay actas firmadas por el gobierno nacional y el Ministerio de Trabajo y no se reconoce que están avaladas. Entonces, la investidura actual no reconoce lo que se firmó y allí está el problema. Muchos dicen eso, que vamos al paro el primer día de clases pero no saben qué hace de diciembre que se están negociando las paritarias No hay intenciones de sentarse a dialogar, solo se quiere imponer. No es una cuestión solo de sueldos, que es lo que piensa gran parte de la gente; hay proyectos de terminalidad, formación docente, cuestiones edilicias que también necesitan de un presupuesto educativo. Nos dicen que no hay presupuesto pero en las noticias anuncian inversiones millonarias, aumentos descontrolados de los impuestos.¿Nos dicen que para nosotros hay un 18% y aumentan el gas hasta un 50%?.
-¿Se sienten discriminados?
El presupuesto es como una frazada corta: nunca alcanza para tapar todo. Entonces, si tiro para un lado, se me destapa una parte del cuerpo. La política educativa es saber dónde pongo la frazada. Si le prometo a los chicos que los voy a formar, que los voy a hacer ascender socialmente pero no tengo las herramientas,¿quién va a luchar por ellos?. Los tres supuestos meses de vacaciones no son para eso. Muchos trabajamos y planificamos para el año que comienza, pero fallamos en comunicarle a la gente qué es lo que hacemos.
-¿Cree correcto que se evalúe a los docentes?
Los docentes somos padres y maestros. No somos una especie separada, somos familia también. No tenemos miedo a la evaluación pero sí al manejo que se haga de ella. Una evaluación cada cinco años con estándares acordados por las partes, me parece bien. La gente tiene que saber que nuestro trabajo no son cuatro horitas en la escuela. A eso, se llega con una planificación previa, con trabajo extra, con reuniones con colegas que se hacen afuera del aula. El aula no funciona por sí misma y alejada, es solo el puntapié inicial de proyectos, entre otras cuestiones.
-Algunos padres confrontan a los docentes
En treinta años nunca tuve un problema y si lo hay, hay que construir entre todos. La educación pasa por transitar obstáculos y bancarse frustraciones. Trabajo con adolescentes, uno lidia con el respeto, la autoridad y eso se gana en el campo de batalla que es el aula pero siempre tratando al otro como persona. Me puedo equivocar, pero que se fundamenten las razones de mi error.
-¿Qué significa la docencia para usted?
La coherencia entre la pasión, la vocación, el trabajo y la profesión. Me tengo que seguir capacitando y formando para darles a los chicos lo que defiendo que es la educación. Tengo la responsabilidad de formar ciudadanos conscientes de sus derechos y dispuestos a ejercerlos junto a sus obligaciones. Trabajamos con personas y eso es algo serio.
-¿Volvería a elegirla?
Una y mil veces.
