La visita del Papa y los tironeos
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La llegada de León XIV pone a prueba algo más que un operativo: la capacidad de la dirigencia de no convertir la visita papal en otra disputa de la grieta. Entre el pedido de “no tironear la sotana del Papa” y el llamado de la Iglesia a jugar por la unidad, el verdadero desafío será evitar que una oportunidad de encuentro termine convertida en una competencia por apropiarse de su figura y su mensaje.
“No hay margen para tironearse la sotana del Papa”, afirmó el ministro de Vinculación de la provincia, Miguel Siciliano cuando daba detalles de los operativos que se están organizando con motivo de la llegada de León XIV a la capital provincia, prevista para el próximo 9 de noviembre.
En el mismo sentido, han sido los obispos en su conjunto quienes formularon el pedido de evitar la utilización de la visita papal en la lucha política para arrimar agua a un costado u otro de la ruptura ideológica. Por caso, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, advirtió sobre el riesgo de interpretar cada palabra del Papa desde un lado u otro de la grieta. Es decir, también los prelados de la Iglesia están preocupados por el uso interesado y partidario de la llegada del Papa.
Aun con el riesgo de que pueda interpretarse como una analogía forzada, aquello de no tironear la sotana permitiría construir una vinculación metafórica y contrastante entre la dinámica del escenario político nacional y el relato evangélico de la mujer enferma que “tironeó” la túnica de Jesús y que por su fe terminó finalmente curada.
Aquel acto que relatan los evangelistas fue una actitud extrema de una persona necesitada que, desde su vulnerabilidad, busca curar una enfermedad que la mantenía marginada. Muy diferente es el posible tironeo oportunista que podría hacer la dirigencia, pues solo buscaría una foto simbólica para deslegitimar al adversario o interpretar como favorable a su postura partidaria un mensaje pastoral.
El Evangelio de Marcos cuenta que Jesús se ha dado cuenta de que alguien tiró de su túnica y pregunta quién lo ha hecho. Sus discípulos, algo contrariados, le dicen: "¿Ves que la multitud te aprieta, y preguntas quién te ha tocado?" (Mc 5, 31). Se puede imaginar la situación de una muchedumbre rodeando a Jesús por muchas razones, pero solo el hecho de “tocar el manto” generó un cambio profundo.
Por el contrario, una dirigencia ávida de sacar partido de la visita del Papa provocaría una dinámica tendiente a preguntarse sobre qué sector tira más fuerte de la sotana papal. Por cierto, el objetivo estaría muy alejado de la verdadera sanación que significaría atenuar la grieta en el país, lo cual sí sería un cambio significativo.
Si la visita del Papa se convierte en un tironeo competitivo de su figura y su mensaje, se perderá una gran oportunidad para empezar la reconstrucción del tejido político y social. Ese clima de disputas ahoga la posibilidad del encuentro.
Por ello, convendría atender los conceptos del arzobispo de Córdoba cuando dijo que León XIV “viene a fortalecer nuestra esperanza, a que nos animemos a que juguemos a la unidad y no a pelearnos, que ya somos abanderados de la discordia”.
