La tartamudez no calla la vida de Ignacio
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202110/Imageb01e8c6e9f3349af8ef5ff4cf1913afa.jpg)
"Estoy muy consciente de mi tartamudez y también de lo que debo hacer para cambiar eso, aprendí a vivir con eso, para mí es normal y no hay por qué avergonzarse o tener miedo", aseguró Ignacio "Nacho" Quintero, un joven sanfrancisqueño de 17 años que tiene este trastorno en el ritmo para hablar desde los 5 años quien contó su historia de vida llena de superación y una gran autoestima.
Por Isabel Fernández|LVSJ
Demóstenes fue un famoso orador griego que padecía tartamudez, se ejercitaba colocando piedras dentro de su boca y hablando frente al mar. Hasta nuestros días, las historias de superación de la tartamudez abundan y estimulan, una de ellas es la del joven sanfrancisqueño, Ignacio Quintero quien desde los 5 años tiene un trastorno de fluidez para hablar.
"Nacho", que tiene 17 años y está terminando el secundario en la Escuela Normal Superior "Dr. Nicolás Avellaneda, contó su historia de vida a LA VOZ DE SAN JUSTO con el objetivo de difundir y concientizar sobre este trastorno.
"Creo que el cambio que se necesita en la sociedad es que haya más empatía y respeto por los demás, en este caso de quienes padecemos tartamudez -aseguró-. Aprendí a apoyarme en las personas que me ayudan, no hay que enfocarse en lo malo que transmiten las personas, en las que llegan solo para molestarte, sino en lo bueno. Hay que respetar las dificultades que tiene la gente y tener más empatía".
"Estoy muy consciente de mi tartamudez y también de lo que debo hacer para cambiar eso, aprendí a vivir con eso, para mi es normal y no hay por qué avergonzarse o tener miedo", dijo.
La tartamudez afecta a 1% de la población mundial, todavía está rodeada de mucho prejuicio y burla, por eso, para generar cambios y desmistificar lo negativo, cada 22 de octubre se celebra el Día Internacional de la Toma de Conciencia de la Tartamudez, para lograr que se la considere como un "hecho natural y público", según manifiestan desde la Asociación Argentina de Tartamudez (AAT).
Enfrentar las burlas
A raíz de su disfluencia, Ignacio realizó rehabilitación desde chico, iba a la fonoaudióloga y la psicóloga, aunque ahora ya no hace más tratamiento.
Con respecto a las burlas y prejuicios que pueden aparecer, admitió que durante la escuela primaria "fue más difícil, cuando comencé el secundario la reacción de los compañeros se veía al comenzar el año porque cuando no te conocen y te escuchan llama la atención, pero después cuando ya van entrando en confianza hay más empatía y no se burlan más. Cuando iba a practicar deportes también pasaba lo mismo".
"Aunque la burla duele, ante esa situación yo no reaccionaba mal, soy una persona más tranquila y prefería quedarme callado, pero obviamente me sentía mal y todo eso lo fui resolviendo con el apoyo de mi familia y con terapia", manifestó.

Nacho tiene este trastorno desde los 5 años y pidió a la sociedad que haya más empatía y respeto.
Ser psicólogo para ayudar
En su proyecto de vida Ignacio tiene previsto estudiar psicología. "Quiero ser psicólogo porque siempre me gustó saber más sobre la mente y cómo a alguien le puede afectar tanto en lo emocional como en lo físico. Pienso dedicarme al tema de la autoestima y ayudar a las personas con el amor a uno mismo. Reforzar mi autoestima me ayudó mucho", afirmó.
Cuando se pone nervioso la dificultad aparece más pero el joven tiene estrategias que lo ayudan a comunicarse mejor. "Cuando me pongo nervioso, trato de cambiar la palabra que voy a usar o usar señas gestos para hacerme entender", dijo.
Recientemente todo el país conoció la historia de superación de la tartamudez de Francisco Benítez, el cordobés de 22 años que ganó el concurso de TV La Voz Argentina, al cautivar al jurado y al público por su forma de interpretar y la calidez de su voz.
"Me saco el sombrero por su decisión, tiene la autoestima muy alta -remarcó Ignacio-, hay que animarse a hacer lo que uno siente a pesar de la tartamudez".
A la hora de los agradecimientos el primero lo tuvo para su familia porque siempre me apoyó y todo lo que soy se lo debe a ellos, a las personas que están conmigo y por supuesto a mí mismo, por la fuerza para seguir adelante".
El impacto del bullying
El bullying es una de las grandes dificultades para quienes son tartamudos. El doctor Adrián Fantini, médico especialista en Psiquiatría, delegado de la Asociación Argentina de Tartamudez afirmó que si bien su experiencia en la infancia no fue marcada por esto, sí le sucedió en la facultad de medicina.
"Un profesor me recomendó hacer como especialidad anatomía patológica para que pueda evitar tener contacto con pacientes debido a mi dificultad en el habla, en ningún momento me preguntó que quería hacer yo, que me interesaba o a qué aspiraba", contó.
Fantini afirmó que como coordinador del Grupo de Ayuda Mutua de Córdoba "conozco muchas experiencias de personas con tartamudez que no solo sufrían bullying por parte de sus compañeros, sino, lo cual es mucho peor, lo sufrían por parte de los docentes".
"Las experiencias tempranas traumáticas con compañeros, docentes y autoridades pueden tener un gran impacto en la evaluación y el nivel de funcionamiento de una persona con tartamudez. Desde mi opinión y experiencia, como sociedad tenemos que aprender a tolerar, aceptar y ser más compasivos con las dificultades propias y las de los demás", advirtió.
Consideró que el concepto de tartamudez fue cambiando a lo largo de los años. "Claramente lo que era la tartamudez siendo chico no representa lo mismo que hoy. De chico era un defecto, un estigma, algo que tenía que ocultar todo el tiempo, con cualquier estrategia. Hoy, si bien hay situaciones donde sigue sintiéndose así, porque hay cosas que no se borran ni se desaprenden, lo veo como un aspecto más de mi persona, una característica; algo que me diferencia pero no me define. Cuando logro verlo así, como un aspecto más, la verdad es que me siento mucho mejor y más libre".
"A veces siento que mi tartamudez me ayudó a entender mejor a personas que hace mucho tiempo están lidiando con algo que les molesta", manifestó le médico quien también es docente universitario y presidente de la Fundación Validar.
Qué hay que saber sobre la tartamudez
La tartamudez o disfluencia es un trastorno caracterizado por dificultades para avanzar en la secuencia de los movimientos del habla que se manifiesta en las prolongaciones o repeticiones de sonidos, sílabas, palabras o frases.
Las estadísticas internacionales señalan que afecta al 1 % de la población, con una edad de inicio entre los 2 y los 7 años y que el 98 % de los casos aparece antes de los 12 años, siendo más frecuente en hombres que en mujeres.
Según la Asociación Internacional de Tartamudos, la disfluencia responde a un factor predisponente relacionado con ciertas alteraciones en las áreas cerebrales que son responsables de la coordinación y sincronización de los movimientos del habla.
Estudios recientes determinaron que sus causas estarían genéticamente determinadas. Se descubrió que el 50% de las personas con disfluencia tienen un familiar cercano que también padece o padeció tartamudez y el porcentaje se eleva a un 80 % si se consideran parentescos más lejanos como abuelos o tíos.
La dificultad de sostener la fluidez del habla "es una condición involuntaria, y no implica que el aspecto lingüístico, comunicativo u emocional estén afectados", aseguró la fonaudióloga Nadia Mainero quien junto a Micaela Castro Medina brindó una charla el viernes pasado en nuestra ciudad destinada a personas con el trastorno y familiares.
Las profesionales, que son miembros de la delegación Córdoba de la Asociación Argentina de Tartamudez (AAT), advirtieron que es una condición "sobre la cual hay mucha desinformación e ignorancia y eso es peligroso. Todavía se escucha que la tartamudez tiene que ver con traumas de la infancia o conflictos del inconsciente, o comentarios como: 'tu problema es que pensas más rápido de lo que hablás'. Como en cualquier tema, la falta de información hace que uno corra el riesgo de tomar como certera información errónea".
La fonoaudióloga Micaela Castro Medina agregó que la causa "es multifactorial, no hay evidencia de que sea por una causa emocional, traumática o de ansiedad. Si sabemos que en el 80 % de los casos hay un factor genético-hereditario y el 20 % por factores relacionados con el parto del niño y los momentos previos (anoxias, hipoxias, prematuridad)".
Qué pasa al cantar
¿Por qué una persona que tiene esta condición no tartamudea cuando canta? La fonoaudióloga Castro Medina explicó que al cantar "se ven involucradas otras áreas del cerebro que no son las mismas que utilizamos para hablar. Además al hacerlo intervienen otros procesos como una letra que aprendo de memoria, una melodía que seguir, estos factores favorecen a la fluidez. Es importante que quede claro que la tartamudez es algo que ocurre en el lenguaje espontáneo, mientras hablo con otro".
Cómo es el tratamiento
Medina afirmó que el tratamiento tiene varias aristas, "por una parte obviamente el control motor del habla que la persona obtenga estrategias para sobrellevar los momentos de tartamudez y estos sean más cortos y/o cómodos para la persona. Pero también abordamos lo cognitiva, social, participativo y fundamentalmente la aceptación".
