La seguridad de los repartidores
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Se impone un diálogo esclarecedor que propenda a favorecer la tarea de los "delivery", otorgando garantías para su seguridad en todos los barrios de la ciudad y también para colaborar con la policía en la búsqueda y detención de los delincuentes.
Una de las actividades que ha cobrado importancia en este período de aislamiento preventivo y obligatorio es la que llevan adelante los repartidores a domicilio. En especial luego de que no se habilitase la apertura de los comedores y demás sitios gastronómicos, el funcionamiento de este servicio permitió al menos mantener a flote varios de estos emprendimientos.
Es posible, como se señaló en un reciente informe de este diario que la pandemia haya modificado nuestra forma de relacionarnos comercialmente y muchos de estos cambios quedarán presentes cuando se levante la cuarentena. "El "delivery" se convirtió en el nuevo sistema de ventas que por un lado, permitió que los restaurantes, bares y confiterías puedan seguir vendiendo y por otro, que muchos jóvenes tengan una salida laboral en medio de la cuarentena que afectó a tantos trabajadores", se señaló.
Sin embargo, esta modalidad laboral que viene creciendo desde hace más de 15 años por lo menos, estaría padeciendo en este particular momento por el accionar de grupos de delincuentes que parecen haber tomado como blanco a los repartidores. De acuerdo al informe publicado días atrás, los vendedores de comida de la ciudad aseguraron que la inseguridad estuvo siempre pero que la pandemia potenció el peligro y que ya hay barrios a los que no van por miedo a ser víctimas de robo.
Los relatos de los propietarios de negocios de comida y también de los que la llevan a domicilio se suceden para contar lo que sufren en la calle, en especial en horas de la noche cuando las actividades se reducen al mínimo como consecuencia del aislamiento. Son hechos que, al parecer, dejaron de ser aislados. Es que el momento que se vive es también propicio para que el delito busque nuevas maneras de actuar, siempre barajando el menor riesgo de ser detenido su protagonista. Y quienes se conducen en vehículos de dos ruedas por las calles en horario nocturno se convierten así en las víctimas preferidas.
Llamó la atención, no obstante, que desde la policía se señalara en ese mismo informe que no existen denuncias. El propio titular de la departamental San Justo dijo que "no tenemos ningún hecho en contra de un delivery al que le hayan robado, los dispositivos de seguridad funcionan y se realizan controles vehiculares como en épocas normales". Y agregó que "si han ocurrido robos o no los denuncian o no sé qué historia hay detrás de esto, no tengo un solo hecho para informar, ni de robo ni tampoco que lo hayan apretado".
Esta contradicción entre lo que dicen los propietarios de negocios gastronómicos y los repartidores por un lado y la policía por el otro merece aclaración. Denunciar un robo, un "apriete" o cualquier otro delito es deber ciudadano. Ejercer el control y la vigilancia para garantizar la seguridad de quienes trabajan llevando mercaderías a domicilio es tarea ineludible de la policía. Se impone un diálogo esclarecedor que propenda a favorecer la tarea de los "delivery", otorgando garantías para su seguridad en todos los barrios de la ciudad y también para colaborar con la policía en la búsqueda y detención de los delincuentes.
