La realidad del abuso sexual infantil y su abordaje en el Hospital
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En 2017, en el Servicio de Pediatría del Hospital "J. B. Iturraspe" tres internaciones se debieron a abuso sexual, con lesiones que necesitaron atención, uno de ellos fue el de la nena de 8 años que fue víctima de una supuesta violación en la zona rural de Sacanta durante los festejos de Navidad.
Los
números corresponden a casos en que los niños debieron ser
internados, que son los menos, pero hay más ingresos en la guardia
por abuso infantil, en los que no se encuentra lesión, pero se
realiza un exámen físico y psicológico ante una denuncia.
Cuando no hay signos visibles, como alguna herida, el abuso se detecta tras el diagnóstico de enfermedades de transmisión sexual, cambios de conducta o un embarazo en la adolescencia. En la mayoría de los casos, las víctimas son nenas y los autores de ataques sexuales pertenecen al círculo familiar de la víctima.
Atención interdisciplinaria
El abordaje se realiza de manera interdisciplinaria e intervienen profesionales del área de Pediatría, Ginecología y Obstetricia en el caso de las niñas, Salud Mental para el acompañamiento psicológico, el área de Servicio Social y se solicita la intervención de los médicos forenses en lo que hace a la parte legal.
"La mayoría de estos casos no tienen lesiones importantes, son los menos los que llegan a la internación, sino que se desprenden de cambios de conducta en los niños o que se animan a contarlo a algún allegado y ahí se descubre", aseguró en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO el médico forense del área de Toxicología y Adicciones del Hospital Iturraspe, Mario Vignolo.
Explicó que en la mayoría de los casos, "no presentan lesiones importantes porque los agresores actúan en forma progresiva y muchas veces, sin llegar a que se produzcan las relaciones sexuales en principio sino con el transcurso del tiempo. Pero el daño psíquico es el mismo y el vejamen también".
"Suele haber exhibicionismo, manoseo, etc. siempre tornando a la víctima en cómplice, transmitiendo una mezcla de sentimientos de culpa con amenazas para que no digan nada de lo que pasa. Desgraciadamente, todos los casos que se descubren llevan mucho tiempo y hasta años de sometimiento por parte del victimario", advirtió el forense.
Evitar la revictimización
"Esos casos también se detectan cuando los niños llegan al Hospital y se hace diagnóstico de enfermedades de transmisión sexual, en los adolescentes la presencia de un embarazo, que suele ser producto de abuso o incesto", dijo.
Remarcó que en el Hospital al detectarlo "siempre se trabaja muy bien de manera coordinada con el Juzgado de Niñez, Juventud y Violencia Familiar y Penal Juvenil, y entonces se logra que permanezcan internados para poder abordar con mayor precisión y tranquilidad los casos".
"Se hace un abordaje interdisciplinario a través de pediatría, ginecología y obstetricia, servicio social, salud mental y también interviene la Justicia. De esta manera no hay revictimización del niño evitando que se hagan revisiones repetidas", dijo Vignolo.
Remarcó que después "la ayuda tiene que continuar a la víctima psicológicamente y también a su familia, incluso económicamente. Muchas veces las mismas madres reciben el pedido de ayuda de los niños y no denuncian, por miedo a perder una relación".
Posibles causas
El aumento de casos de abuso sexual infantil preocupa a la sociedad, en un contexto de pérdida de valores, según analiza el doctor Vignolo.
"El abuso sexual de los niños existió siempre, y hay mayor cantidad de casos que antes pero también hay más detecciones. O sea que no podemos lograr saber qué aumentó más, si la denuncia o la detección o los casos", afirmó el forense.
Analizó que sin lugar a dudas "hay un aumento de casos de abuso sexual por el incremento de todo tipo de agresión; por la diminución de valores que hay en toda la sociedad; por la sobreestimulación que existe a través de la televisión y las redes sociales. Esto es sin distinción de clases sociales y hay asociaciones pedofílicas que incentivan el turismo sexual, tienden a hacer ver como normal algo que es totalmente patológico y avasallador".
"Esta sobreestimulación hace que se vayan incorporando a la cultura situaciones que antes eran aberrantes como algo cotidiano y cuando se incorpora como cotidiano, se corre el peligro de verlas como normales y ahí está el problema", advirtió.
Vignolo destacó la importancia de la atención psicológica. "La falta de cultura en las víctimas hacen que no tomen conciencia de que esto es anormal y cuando las nenas llegan a la adolescencia, descubren que lo que le venía haciendo alguien del entorno no es normal y a veces se animan a contarlo, se hace la denuncia pero el daño psíquico ya está ocasionado, por eso siempre hay que abordarlo psicológicamente".
Más denuncias
De acuerdo a estimaciones que manejan los profesionales, años anteriores, solo el 10% de los casos de abuso infantil se denunciaba. Mientras que hoy, se denuncian el 50%.
"Antes una persona que denunciaba era estigmatizada, eso actualmente se ha perdido porque se la ve realmente como una víctima", opinó Vignolo.
Educar para prevenir
El daño en el niño víctima de abuso es muy grande porque quien debería protegerlo, lo lastima física y psicológicamente.
"Lo mejor para evitar esto es educar a los niños y decirles que las zonas íntimas se llaman así porque son de ellos y que de chiquitos la puede tocar la mamá cuando le enseña a higienizarse o si lo requiere, una consulta médica, pero después nadie debe tocarlos. Cuando alguien lo hace, deben salir corriendo a contarlo, no someterse a un silencio del cual se tornan cómplices inconscientemente", remarcó Vignolo.
El médico remarcó que es "importante la educación sexual, que no es ir a repartir profilácticos a una plaza, sino enseñarles a los chicos qué es normal y qué es anormal a determinada edad".
Señales del abuso
Agregó que muchas veces "es difícil detectarlo, si no hay ninguna lesión, la mayoría se detecta por cambios de conducta o regresiones a nivel madurativo, chicos que no controlan esfínteres, que tienen mal rendimiento escolar o se tornan agresivos con sus compañeros. Estas son todas formas de llamar la atención porque no pueden expresarse de otra manera".
Y exhortó a los adultos, a los docentes que "cuando noten cambios de conducta en los chicos, se acerquen y los escuchen porque eso hace que lo cuenten. En ese caso, hay que tomar participación y denunciar que el niño tiene signos de abuso, la Justicia después es la que determinará".
