La propina, una costumbre que mantiene la mayoría de los sanfrancisqueños
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Se suele dejar el 10% de propina, una cifra que está aceptada culturalmente, pero que no es obligatoria.
Aunque alguna vez fue una obligación establecida por ley, la propina que se entrega a los mozos en los cafés y bares sigue siendo una costumbre que en San Francisco la mayoría de los vecinos respeta, aunque a veces aparecen algunos reacios que deciden no dejar un monto adicional a la cuenta.
No existe un porcentaje determinado y el monto de la propina depende de la voluntad del cliente, aunque, según los mozos, aumenta premiando la buena atención y también se ve afectado en tiempos de crisis.
Para los trabajadores, recibir propinas marca una diferencia en el ingreso, que puede ser escasa o importante. En las buenasépocas, el ahorro de ese adicional a muchos les sirvió para invertir en autos o hasta en emprendimientos; mientras que en la actualidad aseguran que en algunos casos, lo que dejan de propina ayuda a afrontar la comida del día.
LA VOZ DE SAN JUSTO recorrió distintos cafetines de la ciudad y recogió el testimonio de los trabajadores.
"A fines de los '60, en el viejo Bowling de San Francisco, en once meses de propinas ahorré dinero suficiente como para comprarme un Fiat 600, 0 kilómetro"
Pedro"Coco" Echeverría ya es propietario y atiende su café en plena city sanfrancisqueña, y según dijo,"la gente fue muy buena con las propinas"durante su trayectoria en el oficio.
"San Francisco se presta bien para las propinas, incluso ahora también lo hacen. La gente no ha perdido la costumbre de dejar algo más, pero también hay de todo, muchos dejan pero otros no, eso es a voluntad", dijo.

Pedro "Coco" Echeverría
Por la crisis, rinde menos
Echeverría añadió:"No creo que en este momento se pueda hacer una gran diferencia con las propinas, pero años anteriores sí. Siendo mozo a fines de los '60 en el viejo Bowling de San Francisco, en once meses de propinas ahorré dinero suficiente como para comprarme un Fiat 600, 0 kilómetro, con chapa y patente y seguro completo, aunque no lo adquirí, porque lo invertí en otro emprendimiento".
José Luis Pérez Diéguez
La buena atención "influye mucho"
Por su parte, José Luis Pérez Diéguez, quien trabaja atendiendo un café de calle España, aseveró que en San Francisco"no todos dejan propina, pero una gran parte sí deja algo y creo es de acuerdo a la atención del mozo, que influye mucho".
"La costumbre sigue estando aunque no como debería ser. No hay un porcentaje establecido, hay mesas que dejan menos del 10% pero hay otras que dejan más; eso depende del cliente y la atención que uno le brinda, es el reconocimiento por la atención", dijo.
José Luis indicó que lo que recibe de propina"ayuda mucho, porque muchas veces pasamos el día con el dinero de las propinas, hay otros días que no. Se saca bastante, pero eso depende del día".

Marisel Baravalle
Una diferencia"importante"
Finalmente, Marisel Baravalle, que sirve en el café bar de la Estación Terminal deÓmnibus, comentó que la propina es una costumbre y"hace diferencia".
"La mayoría de la gente tiene la costumbre de dejar propina-dijo Marisel-. No se usa un porcentaje y dejan lo que a ellos le parece, a veces dejan menos, otras veces más y sorprenden. Hay propinas que son muy buenas".
"Con la propina yo compro la comida todos los días para el
almuerzo y la cena"
"A veces, la propina que dejan no se relaciona con la atención, puede pasar que uno se esmere, como siempre lo hacemos, en atender una mesa grande de 20 o 30 personas y no dejan nada. Generalmente, el mozo atiende bien, estamos capacitados para eso", manifestó.
Y remarcó:"Es importante la diferencia que hace la propina, si uno se sabe administrar. En mi caso, con la propina yo compro la comida todos los días para el almuerzo y la cena. Cada propina corresponde al mozo, no interviene para nada el empleador".
Durante el primer gobierno peronista,
se promulgó el decreto ley 4148 que prohibió la percepción de
propinas por parte del personal gastronómico. Antes de que se impidieran,
en muchos lugares el mozo no cobraba sueldo, pero la propina era sagrada, no
había cliente que no la dejara. Tras la prohibición apareció el término laudo
gastronómico, que establecía un porcentaje designado por cada empresa y que en general era del
20%, que se agregaba a la consumición del cliente y que luego se distribuía entre el personal. A fines de la década del 70,
se derogó dicha ley y la retribución volvió a ser voluntaria. Y más allá de que se volvieron a presentar algunos proyectos en el Congreso
para intentar darle un marco regulatorio, la realidad es que la propina forma
parte del de la cultura argentina.No es ley
