La primera, con autoridad
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El Ceibo derrotó 76-68 a Bartolomé Mitre en Posadas y consiguió su primera victoria en la Liga Argentina. En el reencuentro de los protagonistas de aquella final por el ascenso, el equipo de Eduardo Blengini mostró una identidad de juego cada vez más definida y confirmó las buenas sensaciones de su debut ante Comunicaciones.
El Ceibo ya sabe lo que es ganar en la Liga Argentina. En su segunda presentación en la categoría, el conjunto sanfrancisqueño derrotó 76-68 a Bartolomé Mitre en Posadas y consiguió la primera victoria de su historia en la segunda división del básquet nacional. Un triunfo que tiene un valor especial por lo que representa para la institución, pero también por la manera en que fue construido: con buen juego, personalidad y una propuesta que empieza a mostrar el sello de Eduardo Blengini.
El encuentro tuvo, además, un condimento particular. Frente a frente volvieron a estar los protagonistas de aquella final por el ascenso de la Liga Federal, en un cruce que ahora se trasladó a un escenario diferente. El Ceibo y Mitre volvieron a encontrarse, esta vez como integrantes de la Liga Argentina, con el recuerdo de una definición que marcó el recorrido reciente de ambos clubes.
La Flor había dejado una muy buena imagen en su debut ante Comunicaciones, cuando protagonizó una remontada que parecía imposible, llevó el encuentro a suplementario y terminó cayendo por un ajustado 92-88. Aquella noche se quedó con las manos vacías, aunque con la certeza de que tenía herramientas para competir. En Posadas, esas buenas sensaciones se transformaron en una victoria.
El equipo de Blengini jugó un gran primer tiempo. Con circulación de pelota, buenas decisiones ofensivas y efectividad desde el perímetro, consiguió marcar diferencias ante un rival que tuvo dificultades para contener su juego. El Ceibo se fue al descanso arriba 42-35, con cinco triples convertidos y un 54% de efectividad en lanzamientos de campo.
La producción ofensiva estuvo repartida. Tomás Cravero aportó nueve puntos en los primeros veinte minutos, Julián Eydallín sumó ocho y Ulises Amaya convirtió siete. Pero más allá de las individualidades, lo interesante fue el funcionamiento colectivo de un equipo que buscó permanentemente al compañero mejor ubicado y encontró distintas vías para llegar al aro.
Lejos de conformarse con lo realizado, La Flor volvió a mostrar una muy buena versión en el tercer cuarto. Se quedó con el parcial 18-15 y amplió la diferencia a diez puntos, para ingresar al último período con una ventaja de 60-50. Fueron treinta minutos de básquet convincente, en los que el conjunto sanfrancisqueño logró sostener su propuesta y administrar el marcador.
Mitre intentó reaccionar en el cierre, pero El Ceibo no perdió el control de la diferencia. El local ganó el último parcial 18-16, aunque no le alcanzó para revertir el resultado. La victoria quedó en manos del equipo de San Francisco, que terminó imponiéndose por 76-68.
Cravero fue la gran figura de la noche, con 20 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias, además de una valoración de 28. Eydallín también tuvo una actuación destacada, con 18 unidades y cuatro triples, mientras que Gabriel Rojas aportó 12 puntos y seis asistencias. Ulises Amaya completó el grupo de máximos anotadores con 11.
Del lado de Mitre, Lucas Núñez fue el principal referente ofensivo con 22 puntos y 13 rebotes, mientras que Lautaro López y Matthew Dade sumaron 13 unidades cada uno. Sin embargo, el conjunto misionero sufrió especialmente desde el perímetro, donde apenas convirtió tres de sus 24 intentos.
Las estadísticas también reflejaron la superioridad visitante. El Ceibo terminó con un 52% de efectividad en tiros de campo, convirtió 23 de sus 33 lanzamientos de dos puntos y repartió 16 asistencias, contra apenas nueve de Mitre. Además, anotó ocho triples frente a los tres del conjunto local.
Son números que ayudan a explicar una característica cada vez más evidente: este El Ceibo empieza a jugar como los equipos de Blengini. Movimiento de pelota, búsqueda constante de espacios, protagonismo repartido y confianza en el tiro exterior. Una identidad que el entrenador viene construyendo y que comienza a trasladarse a una competencia mucho más exigente.
Todavía es temprano para sacar conclusiones sobre el recorrido de La Flor en la temporada, pero sus dos primeras presentaciones dejaron señales alentadoras. Ante Comunicaciones mostró carácter para levantarse de una situación muy adversa. Frente a Mitre fue capaz de imponer condiciones durante buena parte del encuentro y sostener la ventaja hasta el final.
El Ceibo consiguió su primera victoria en la Liga Argentina. Y quizás lo más importante de este comienzo sea que, además de ganar, está encontrando una manera de jugar que lo identifica. Aquella final por el ascenso había sido parte del camino para llegar hasta acá. Ahora, frente al mismo rival, La Flor escribió otra página de su historia.
Síntesis
Bartolomé Mitre (68): R. Amprimo (0), V. Clara (0), R. Montes (6), L. Tantos (0), M. Pérez (9), B. Corsi (5), L. López (13), L. Núñez (22), D. Tonarelli (0) y M. Dade (13). DT: Matías Martinho.
El Ceibo (76): E. Caffaro (2), U. Amaya (11), C. Hurtado (6), E. Córdoba (0), M. Blengini (0), M. Morán (0), G. Rojas (12), T. Cravero (20), J. Eydallín (18), P. Grosso (2), S. Andrione (5) y J. Prata (0). DT: Eduardo Blengini.
Parciales acumulados: 23-20 (primer cuarto) 35-42 (segundo cuarto), 50-60 (tercer cuarto) y 68-76 (final).
Figura: Tobías Cravero (El Ceibo), con 20 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias y 28 de valoración.
