La pilcha de dirigente le sienta bien
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Roberto Galliano habló de su faceta dirigencial, esa que desde hace más de una década desarrolla de forma exitosa en El Tala, su entrañable club.
El básquet fue su pasión, de hecho jugó hasta los 36 años en diferentes clubes a nivel nacional, y luego siguió ligado a la actividad transmitiendo su experiencia como entrenador hasta los 52, momento de la vida en la que le puso punto final a su relación con la "americana".
Claro que su etapa deportiva no se detuvo allí, siempre bajo el techo del club El Tala se pasó a las bochas, una manera de tomar el legado de papá Roberto, hacer de ella un "hobby", pero fundamentalmente apuntalar la disciplina en la entidad de Larrea y Avellaneda que considera como su "familia".
Roberto Galliano (64), el popular "Loco", en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO se refirió a la faceta que inició algo más de una década para ponerle el hombro a la institución "alba", más aún en tiempos complicados, y a la luz de los resultados, la pilcha de dirigente le sienta bien.
-¿Te sentís cómodo en la función de dirigente?
-Si bien arranqué como basquetbolista en Sportivo Belgrano a El Tala lo adoro, fui jugador en la transición de la Liga Nacional y años después como entrenador me retiré ahí. Pero principalmente mi señora y mi hija jugaron al vóley siempre en el club, así que es como una familia para nosotros.
Mira, después de estar en la subcomisión de bochas nos propusimos ordenar el club, así que arrime a todos los chicos que había dirigido en el básquet y fueron los que agarraron la comisión directiva que conduce Jorgito Ambrosino. Yo me sumé también como revisador de cuentas.
La idea es renovar las instalaciones, terminar las obras que habían quedado inconclusas como el Polideportivo que está al lado para el que tenemos todo para techarlo, estamos remodelando los baños de caballeros, después seguiremos con el quincho y con el estadio que ya necesita un piso nuevo. En realidad me gusta aportar.
-Tenías experiencia por haber presidido la subcomisión de bochas...
-En las bochas siempre trabajamos bien ordenados. Siendo presidente se remodeló el estadio, le pusimos calefacción, se cambió el techo e hicimos las canchas sintéticas.
Quedó como uno de los estadios más coquetos del país y lo rebautizamos con el nombre de Guido Venturelli haciéndole un homenaje en vida a un tipo que trabaja un montón por las bochas.
-¿Qué te atrapó de este deporte siendo que fuiste una persona identificada con el básquet?
-Como jugador de básquet me propuse metas y gracias a Dios las pude cumplir habiéndome retirado a los 36 años. De Sportivo pasé a El Tala en el año '84 cuando empezó la transición de la Liga Nacional, jugué dos años ahí y después lo hice en Río Tercero, Sastre, Sunchales.
Como entrenador también planifiqué mi tiempo y a los 52 años dije basta para mí, dirigí San Isidro, Brown de San Vicente y El Tala donde me retiré después de 9 años.
Bueno, de grande me decidí por las bochas porque mi viejo (Roberto) era un gran colaborador de ese deporte, fue como tomar su legado, y además siempre me gustó jugar. Soy bochador, pero a esto lo tomo como un hobby.
En realidad me gusta ayudar al club pero voy a jugar a las bochas para divertirme y sacarme el estres. Es un deporte sano y donde se hace muchas amistades.
-En ese sentido estrechaste lazos fronteras afuera...
-Participamos de un torneo que se llama Confraternidad donde intervienen Chile, Perú y la Argentina con dos equipos cada uno. Los representantes de nuestro país son El Tala y Asociación Española de Villa María.
Viajamos hace un par de años a Perú, después jugamos en Villa María y en noviembre próximo íbamos a Chile pero se postergó todo por la pandemia de coronavirus. Después nos tocará el turno de ser los anfitriones.
-¿Entonces estas feliz de integrar la directiva del "albo"?
-Siempre es difícil sumar gente pero felizmente encontramos un grupo de jóvenes comprometidos con el trabajo y ganas de hacer progresar a la institución, eso te contagia, así que entre todos los proyectos que tenemos apuntamos a que el básquet vuelva a resurgir. La verdad que estoy feliz y con muchas ganas de trabajar por el club.
