La pelota no se mancha
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Esta vez, el club más representativo de la ciudad ocupa la crónica policial por la aparente responsabilidad de su principal dirigente.
Un club salpicado por el escándalo. Un club allanado por la Justicia por causa de un delito que no cometió, pero que le impacta. Su presidente fue detenido y vinculado al negocio del narcotráfico. El líder de una de las dos facciones de la hinchada, también, aunque permanecía fugitivo.
Hasta este miércoles, las noticias que los hinchas esperaban que llegaran desde barrio Alberione tenían que ver con el regreso del fútbol después de seis meses del parate total que impuso la pandemia del coronavirus. Sin embargo, esta vez Sportivo Belgrano es titular en la crónica policial.
Una batahola que nada se parece a lo deportivo se roba toda la atención, dejando atrás cualquier buena nueva sobre el torneo Federal A o una vuelta a los entrenamientos.
Pablo Esser está detenido, bajo sospecha. No es el primer dirigente de un club alcanzado por un escándalo desatado por presuntos delitos que la Justicia deberá probar. El hecho no deja de conmocionar a los futboleros y a la comunidad en general.
Esser es un apellido asociado a Sportivo. En 2003 fue presidente de la institución, cargo que volvió a asumir en abril de 2019 hasta la actualidad.
La relación entre barras y delito de hechos que exceden al ámbito de los estadios de fútbol tampoco es nueva. Los ejemplos son muchos en el país y el mundo. Es que para ellos, manejar la barrabrava implica mucho más que tener un lugar de privilegio, puede ser el trampolín para convertirse en personajes de un buen pasar económico, pero además para movilizar a "soldados".
Este escándalo es también una lanza al corazón del hincha "verde" que en el último tiempo observaban desde otra tribuna que luego de años de divisiones, las facciones "Los Mismos de Siempre", de barrio Parque, y "La Banda de José José", de las 800, empezaran a mostrar signos de acercamiento y superar antiguas diferencias y separación dentro y fuera de "la fortaleza verde". Pero "cayó" Requena, referente de "Los Mismos...". Un joven de 25 años que de un tiempo a esta parte había ganado cierta popularidad a fuerza de un costado solidario al encabezar ollas populares en barrios carenciados.
Paralelamente, Requena fue experimentando un notorio cambio en su estilo de vida: autos y casa nueva y hasta la compra de dos caballos de carrera -de allí el allanamiento en el Jockey Club- y eso no pasó desapercibido para su entorno y en el barrio, tampoco para la Policía que no le perdió el rastro.
