La pandemia y el legado en la fábrica: es tiempo de las nuevas generaciones
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Ante el aislamiento, muchos empresarios decidieron dar un paso al costado dando lugar a sus sucesores. Este es el caso de Gan-Mar, la fábrica donde seis primos siguen escribiendo la historia.
Como ocurrió en muchas fábricas y comercios de la ciudad, la pandemia llevó a los mayores a resguardarse del contagio. y por ende, muchos de estos lugares tuvieron que reacomodarse, no solo con su personal sino con las personas a cargo o directivos.
Con más de medio siglo de trabajo, en Talleres Gan-Mar SRL, la fábrica dedicada a equipos para movimiento de cargas, Bartolomé y Héctor Gandino junto a su socio Omar Marques, tuvieron que dar un paso al costado y dejar la empresa en mano de sus hijos: Gustavo y Diego por parte de Bartolomé, Nicolás y Sergio, hijos de Héctor, y Mónica y Mariela, hijas de Omar.
Hoy, por la pandemia y medio siglo después de iniciadas las actividades, los seis continúan con el legado de sus padres en diferentes áreas inspirados en las labores que hacían los mayores.
Para Gustavo Gandino, tomar las riendas de la empresa "es continuar un proceso que se viene dando desde hace muchos años, pero sin la presencia diaria de los socios fundadores. Ahora uno siente que son nuestras espaldas la que soportan todo el peso de la responsabilidad cuando antes sentía que nuestros padres la soportaban. Ahora pasamos a ser las columnas de la empresa".
Claro que el legado se encuentra con nuevas formas inevitables de actuar y trabajar. "Por supuesto que podremos aportar un acercamiento y aceptación más rápida a las nuevas tecnologías y a su implementación y a tomar decisiones que muchas veces sangre nueva y las ganas de hacer y demostrar llevan a su implementación", aseguró Gustavo.
Sobre los mayores, "ellos dicen poco. Siempre fueron más de observar y dejar hacer. No creo que se sorprendan ahora de nuestra capacidad como para decir algo. Nos dejan hacer porque saben que fuimos buenos alumnos".

Diego (adelante) y Gustavo Gandino (detrás) siguen el legado de su papá Bartolomé.
Gustavo y Diego, los hijos de Bartolomé
Gustavo Gandino es como un Gerente General en el organigrama y responsable de Comercio Exterior. Siendo el mayor de los seis sucesores es quien de alguna manera tiene a su cargo la coordinación dentro de la empresa. "Gan Mar es una parte importante de mi vida: 30 años de mis 54 los viví diariamente acá. Un fuerte compromiso a conservar la tradición familiar", destacó Gustavo.
"Este todo un desafío a esta altura de mi vida" aunque por mi edad pienso que los "más chicos" - por sus primos- me van a jubilar".
Para Diego, "es una gran responsabilidad, porque las decisiones con la locura que vive el mercado en este momento se tienen que dar en tiempos muy cortos y muchas veces sin posibilidad a consultar. Tenemos muy en claro que nuestras buenas o malas decisiones afectan no solo a nosotros sino a todos nuestros empleados".
Aunque los adultos se retiraron, siempre hay una excusa para pasar a visitarlos. "Escuché a mi padre decir que tenía que hacer algunas compras en el barrio y como estaba cerca pasó un ratito a saludar. Todos los días paso a charlar con mi padre sobre los hechos diarios de la empresa", contó Gustavo.
En tiempos de covid, sin la primera generación presente, para Gustavo "esto nos ubicó las cosas importantes en la estantería: la familia, los viejos y los amigos es más importante que muchísimas cosas materiales".
"Hay que estar muy preparado no solo para cosas inesperadas como es una pandemia sino para la economía argentina que no te da margen para el aburrimiento", agregó Diego.

La tarea de Héctor la continúan Sergio (izq.) y Nicolás Gandino (der.)
Nicolás y Sergio, los hijos de Héctor
En otras áreas también importantes de la fábrica están Nicolás y Sergio Gandino, dos de los cuatro hijos de Héctor Gandino, del área de Producción.
Nicolás, por su parte, está encargado de marketing y armado en planta, ayudando a cada producto en su mejoramiento y terminación. Tiene 39 años y fue otro de los que se sumó al grupo familiar continuando el legado de Gan-Mar. Con 15 años presente en la fábrica, estar al frente con sus primos "es un lindo desafío el saber que podemos seguir adelante con la empresa y contar con el apoyo por detrás de nuestros padres teniendo la posibilidad de equivocarnos y aprender. Trabajamos mucho tiempo a la par en cada sector y hemos logrado aprender muchísimo", indicó.
Para él, la pandemia y el retiro de los mayores, le enseñó que todo se aprende. "Lo importante es entender y valorar todos los años de esfuerzo incansable que hicieron nuestros padres, para llegar a tener una empresa conocida a nivel internacional", afirmó.
Su hermano Sergio es el encargado de Producción y Oficina Técnica. Su desembarco en la fábrica fue hace 26 de sus 45 años. "Nuestros mayores tenían la firme idea de que nos vayamos formando y conociendo la empresa, para que cuando llegue el día, seamos la generación que continúe los enormes esfuerzos realizados por ellos".
Para Sergio, "es un gran desafío, con nuestra formación empresarial, poner en práctica nuestras ideas para afrontar los nuevos cambios. Significa menor margen de error en cuestiones de resolución de problemas o implementación de nuevas tecnologías y procesos. Es también pensar en que este cambio abrupto, provocado por la pandemia, sea el afianzamiento de la segunda generación, la cual está muy bien formada y comprometida con la empresa".
Tomar las riendas con su hermano y sus primos, le demostró a este hijo de Héctor "que las cosas se consiguen con trabajo, constancia y responsabilidad".
Al igual que Bartolomé, a Héctor también le cuesta despegarse del edificio, según contaron sus hijos. "Pocas veces en estos 6 meses se acercó, pero está informado de los trabajos que se realizan y de la forma en que se lleva adelante. No es fácil el cambio y menos cuando no se planea, pero asumen las nuevas reglas de juego y saben que acá se sigue con las mismas directivas".

Mónica (adelante) y Mariela Marques (detrás), las hijas de Omar.
Mónica y Mariela, las hijas de Omar
Las mujeres también dicen presente en Gan-Mar. En este caso, las hijas de Omar Marques, Mónica y Mariela son las que llevan adelante la administración de esta SRL; siguiendo el legado de su papá que siempre estuvo encargado del área de Compras y Administración.
Mónica dejó su carrera de docente para acompañarlo y así pasaron 31 años que forma parte de la compañía. Mariela, en cambio, la fábrica se convirtió en su posibilidad laboral.
"Esta sorpresiva pandemia alejó a mi mano derecha que mi papá, por cuestiones de protocolo no podía concurrir a trabajar y eso se respetó pensando en la saludad", afirmó. Y agregó: "Esta situación significó un gran desafío para mí ya que tuve que comenzar a hacer también las tareas que él normalmente realizaba", explicó Mónica.
Mariela, por su parte, lleva 25 años presente. "Hoy en día, trabajar sin los mayores resulta algo raro, ya que ellos son los fundadores de Gan Mar y se extraña mucho no verlos todas las mañanas a cada uno en su escritorio. Es por eso que día a día trato de aportar lo mejor de mí pese a las equivocaciones que uno comete y es por eso que mi idea es poder seguir defendiendo el esfuerzo que ellos aportaron a lo largo de su vida ya que comenzaron desde muy jóvenes.
Las chicas también son seguidas desde cerca hasta que todo se acomode. "Independientemente que mi papá no podía estar presente conmigo trabajando, siempre estuvo para guiarme ante las distintas problemáticas que se me fueron presentando con el correr de los meses y hoy estoy muy orgullosa de todo lo que de él he aprendido, no solo en cuanto a conocimientos administrativos sino también en cuanto algo totalmente fundamental como lo son los valores", afirmó Mónica.
"Gan-Mar es el sueño de papá Omar, por eso espero que podamos continuarlo en el tiempo y para poder lograrlo trato de dar día a día lo mejor de mí", concluyó Mariela.
