La otra vida de Viviana: “Trato de disfrutar, aunque sé que no tengo las piernas”
La joven que perdió las piernas al ser atacada por perros asegura que pese a todo trata de disfrutar de estar viva ya que estuvo al borde de la muerte. ¿Cómo es su vida? ¿Qué espera y qué le prometieron a su familia?
Es viernes. En barrio San Javier de la ciudad de Frontera la tarde comienza a transitar sus primeras horas. El movimiento no es grande en la esquina de las calles 21 y 106. La precaria casa que justo allí se erige es la de la familia Vaca, lugar donde vive Viviana (29) junto a sus padres, cuatro hijos, hermanos y sobrinos. Son doce personas en total que comparten dos habitaciones, un baño que no es tan baño y una cocina.
Recién ahora Pedro (57), el papá de la joven que perdió sus dos piernas al ser atacada salvajemente por perros doberman en una propiedad privada de barrio San Cayetano, pudo separar las habitaciones y reacomodar un poco la vivienda que es de su propiedad. Lo hizo gracias al aporte de 500 ladrillos comunes de parte del gobierno municipal de la vecina ciudad, quien también le instaló una canilla con agua corriente. Hasta hace unos días, la iban a buscar a la casa de una familiar que también reside en San Javier.
Viviana y Pedro acaban de llegar del Registro Civil donde la primera inició el trámite para obtener su nuevo DNI, con el cual podrá gestionar una pensión que la ayude a seguir adelante con su vida, la que de un momento a otro cambió en varios sentidos. También pasó por el Hospital Iturraspe a realizarse unas curaciones porque el último miércoles fue operada otra vez en una de sus piernas ante una eventualidad.

La fe en Dios también retratada en una pared fuera de la casa, algo que sostiene a la familia Vaca
Pese a lo sufrido, el semblante en su rostro es bueno: "La estoy llevando bien y mal; con altibajos. Hay muchas cosas que no sabe la gente. Yo sufro y mucho. Mi papá dice que Dios todo lo perdona pero bueno, yo estoy sin mis dos piernas", reconoció a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Viviana contó que se levanta a la mañana, reza y luego va a la iglesia, donde encontró contención: "Cambié un montón a lo que era. Antes vivía drogándome, ahora me levanto, rezo, me voy a la iglesia y trato de disfrutar la vida aunque no tenga las piernas", aclaró, asegurando "tengo paz, tengo liberación; encontré en esta tragedia a Dios; yo decía que no existía pero después de esto me di cuenta que sí".
Fueron varios los días que Viviana peleó por su vida ante pronósticos adversos. Pedro indicó que hasta le sugirieron "desconectarla" porque casi no había probabilidades de que se mantenga con vida: "Me preguntaron si la quería desconectar porque peligraba su vida en un 90 por ciento, pero no quise. Si Dios la llevaba la largaba de todo corazón, pero me la volvió a dar y ahora sigo adelante".
Vivir hacinados
La casa de los Vaca es muy precaria, como muchas en el barrio, considerado como uno de los más inseguros teniendo en cuenta ambas ciudades. Allí, la pobreza y la marginalidad son un denominador común. La basura, el agua servida después de cada lluvia forman parte del paisaje.
Adentro en la casa hay poco lugar para moverse. En las piezas hay varios colchones y las instalaciones eléctricas son inseguras ya que los cables cuelgan sobre las paredes. El baño es un caso aparte: solo hay un inodoro colocado cuya función no es la adecuada y un calefón para que los integrantes de la familia se puedan bañar. Evidentemente, las condiciones edilicias atentan contra la recuperación de Viviana, pero también contra la salud de quienes viven en el lugar.

El baño de la casa. A la familia le prometieron construirles uno nuevo
Pedro aclaró que la casa es propiedad suya aunque no vería con malos ojos irse para estar mejor. Sin embargo, espera por las mejoras que le prometieron, entre ellas: un nuevo baño y una habitación más. "Nos prometieron una pieza y un baño, sé que desde el municipio tiraron unas líneas a Santa Fe y que en cualquier momento habría respuesta", explicó Vaca.
Por otra parte, la casa necesita un nuevo contrapiso y unos cerámicos que le faciliten el tránsito a Viviana con su silla de ruedas. También algo similar por fuera: "Quisiera que me ayuden a que me pongan un veredita para poder moverme sola, que ayuden a mi familia para que pongan piso, yo ando sola pero con el suelo así es muy difícil", aseguró.

Así es la cocina de la casa. El municipio de Frontera le llevó el agua corriente al domicilio
Trágica noche
Viviana fue atacada en la madrugada del jueves 14 de septiembre por al menos tres perros doberman cuando ingresó en una propiedad privada ubicada en barrio San Cayetano. Según contó, ingresó para esconderse y no para robar.
Una vez dentro empezó una pesadilla porque el feroz ataque de los canes le provocó graves heridas que terminaron con la amputación de ambas piernas.
La joven, que ejercía la prostitución, había estado con una de sus hermanas previamente en un hotel alojamiento junto a un hombre. Tras una discusión con este y la amenaza de llamar a la Policía, Viviana optó por huir y resguardarse en ese lugar.
Seguir adelante
Luego de días internada, la joven madre de cuatro hijos (12, 10, 8 y 7 años) recibió el alta médica y busca salir adelante. Para ello cuenta con la ayuda de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, delegación Córdoba, y la CTA Autónoma Regional San Francisco, quienes se pusieron a disposición de la familia desde el primer momento. Además realizaron gestiones con la intendenta Victoria Civalero y tienen pendiente una reunión con la fiscal que investiga la causa, Silvana Quaglia. También proveen de mercadería a la familia.
Pedro señaló que lleva "como puede" lo sucedido a Viviana. "Mucha gente me dice que tengo un corazón de fierro, que no muestro preocupación. Yo no lo demuestro pero por dentro estoy dolido cuando la veo, la vida que tenemos. Yo la llevo a hacer los análisis, las curaciones, la llevo al psicólogo. Mi anhelo era tenerla en vida. Pasé momentos muy duros con ella, que se me iba, que no se me iba", recordó. Asimismo, el hombre reconoció la lucha con varios hijos adictos, a quienes debió internar en diversos lugares. "A ella (por Viviana) la interné en Misiones pero se volvió y pasó esto. Yo le pedí a Dios que quede con vida porque la iba a cuidar como un bebé recién nacido", aseguró, al borde la emoción.
"El viejo es de oro", le devolvió la hija mientras lo mira: "No creo que haya otro como él", completó.
