La OMS estableció desde qué edad pueden evaluarse los medicamentos contra la obesidad en menores
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La nueva guía global distingue entre niños menores de 10 años y adolescentes. Cuándo pueden considerarse los medicamentos respecto del tratamiento médico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles sus primeras guías globales específicas para el tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes y estableció una diferencia clave según la edad.
Para los menores de 10 años, no recomienda medicamentos contra la obesidad, cirugía bariátrica ni dispositivos para bajar de peso. En adolescentes de 10 a 19 años, los fármacos aprobados pueden evaluarse cuando un programa de tratamiento integral supervisado no logró una respuesta suficiente.
La recomendación apunta a que el abordaje de la obesidad infantil no quede reducido al uso de medicamentos. La OMS plantea como base intervenciones estructuradas sobre alimentación, actividad física y cambios de conducta, con participación de padres o cuidadores. También contempla intervenciones digitales como apoyo, siempre bajo supervisión en el caso de niños y adolescentes.
Qué cambia a partir de los 10 años
En adolescentes de entre 10 y 19 años que viven con obesidad, la OMS indica que pueden considerarse medicamentos que hayan sido aprobados para esa población cuando un programa multimodal supervisado no consiguió los resultados buscados.
La organización aclara que la farmacoterapia debe integrarse al tratamiento y no utilizarse como una estrategia aislada para perder peso. La indicación requiere evaluación y seguimiento profesional.
La guía está dirigida al manejo de la obesidad en adolescentes y contempla, además de los medicamentos, recomendaciones sobre alimentación, actividad física, comportamiento sedentario, sueño, intervenciones conductuales, herramientas digitales y cirugía bariátrica.
Por qué la OMS marca una diferencia antes de los 10 años
Para los niños de 0 a 9 años, la OMS no recomienda tratamientos farmacológicos, cirugía bariátrica ni dispositivos destinados al descenso de peso.
En ese grupo, la organización prioriza intervenciones estructuradas sobre alimentación, actividad física y cambios de conducta, dentro de un abordaje integral que también considera las necesidades de los niños y sus familias.
La diferencia responde al enfoque de las nuevas guías, que fueron elaboradas a partir de revisiones sistemáticas de la evidencia y de una evaluación de beneficios, riesgos, aceptabilidad, factibilidad, costos y preferencias de los pacientes y sus cuidadores.
Qué medicamentos ya tienen autorización en algunos países
La nueva recomendación de la OMS no equivale a una autorización de un medicamento en particular. Las condiciones de uso dependen de cada agencia regulatoria y de cada producto.
En la Unión Europea, por ejemplo, Wegovy (semaglutida) está autorizado para adolescentes de 12 años o más con obesidad y un peso superior a 60 kilos, como complemento de una alimentación adecuada y actividad física.
También Saxenda (liraglutida) está autorizado en la Unión Europea para adolescentes desde los 12 años con obesidad y más de 60 kilos. La autorización europea contempla además determinados casos de niños de 6 a menos de 12 años con obesidad y un peso mínimo de 45 kilos.
Ese punto resulta relevante para interpretar la nueva guía. Que un fármaco tenga una autorización específica en un país o región no significa que la OMS recomiende utilizarlo de manera general en todas las edades.
La obesidad infantil creció con fuerza desde 1990
La OMS estima que en 2024 había unos 400 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años con sobrepeso, incluidos alrededor de 170 millones que vivían con obesidad. La prevalencia de obesidad en ese grupo pasó del 2% en 1990 al 8% en 2024, lo que representa un aumento de cuatro veces.
En Argentina, el sobrepeso y la obesidad afectan al 41,1% de los niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años, según datos oficiales de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS II) difundidos por el Ministerio de Salud de la Nación.
Las nuevas recomendaciones buscan cubrir una brecha que existía en las orientaciones globales sobre el tratamiento de la obesidad durante la infancia y la adolescencia. La OMS ya contaba con recomendaciones para adultos y ahora incorporó pautas específicas para estas dos etapas de la vida.
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