“La Naturaleza está expresando todo el daño que le hicimos"
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La ambientalista Ernestina Saravia, ferviente defensora de la flora y la fauna de nuestra región, afirmó que la Tierra se está tomando un respiro del hombre y se está expresando en medio de la pandemia.
Desde que comenzó la pandemia del coronavirus y las personas de todo el mundo tuvieron que refugiarse en sus casas para evitar el contagio, los animales están saliendo del confinamiento al que los sometimos durante mucho tiempo y las pruebas quedaron a la vista de todos. En Venecia los delfines y cisnes nadaron libres por los canales, los carpinchos visitaron plazas y en algunas ciudades animales salvajes se animaron a subir a las rutas en medio del silencio y sin el peligro latente del hombre.
"Escucho los colibríes, los pajaritos.... Es un momento especial donde la naturaleza se está manifestando", confesó Ernestina Saravia, la guardafauna y proteccionista de 68 años que siempre estuvo al frente de la lucha por la flora y la fauna de nuestra zona.
Soportó la discriminación por su color de piel, el que heredó de su madre hija de los pueblos originarios pero nunca se dejó vencer. Con la bandera de la defensa del medioambiente y la vida, Saravia agradece a la madre Tierra lo que nos da y escucha el mensaje que con esta crisis nos deja.
- ¿Qué pensás que está ocurriendo en el mundo con la pandemia del coronavirus?
En medio de la pandemia, la naturaleza está expresando todo el daño que le hicimos. Los animales tratan de volver a los lugares donde pertenecen. La ecología sabiamente los puso en diversos puntos del mundo, con su lugar de vida natural y nosotros, los seres humanos, invadimos sus espacios modificando su vida natural. Si tienen un pequeño lugar donde viven como un monte que ya fue desmontado, ahora lo fumigamos. No somos conscientes y responsables porque esos son daños que les hacemos, también afectan a la salud humana.

- Nos asustamos con sonidos en el cielo o sorprendemos con la aparición de animales en lugares impensados...
Nos asustamos de los sonidos en el aire y toda la vida estuvieron. La vida no es querer todo lo que queremos o poseemos, sino es sentir lo que tenemos cerca y eso nos está enseñando este virus. El equilibrio de la naturaleza se hace solo, a su tiempo, mientras lucha y se regenera. La pandemia no es una tragedia, es momento de razonar y no lo hizo la Naturaleza; tiene la firma del hombre.
- ¿Cómo fue tu infancia?
Soy sanfrancisqueña pero viví un tiempo en Villa Concepción del Tío, de donde es oriunda gran parte de mi familia y mis padres eran leñeros; eso fue lo que me dio el conocimiento y alimentó el amor que tengo por la ecología. Volví a nuestra ciudad a los diez años. Por mucho tiempo fui empleada doméstica hasta que pude empezar a estudiar enfermería a distancia. Soy madre de tres hijos pero la ecología siempre fue parte de mi vida.
- ¿Cuándo la ecología ocupó el lugar que tiene hoy en tu vida?
Cuando los chicos (Guillermo, Alejandro y Jorge) ya fueron mayores y terminó mi tiempo de crianza, además de enviudar (su esposo Roberto Alfredo Dibernardo falleció cuando ella era muy joven), seguí trabajando como enfermera y acompañante terapéutico, pero siempre ligada a la cuestión ambiental. De hecho, viví un tiempo en la ciudad de Córdoba y me ocupé de la situación del desmonte en Traslasierra. Sufrí un accidente grave allá y por eso decidí emprender el regreso.

- ¿Cómo te definirías?
Me considero una persona conservacionista, una activista que trata de reintegrar a las especies a sus hábitats. Soy una mujer simple y solitaria porque no ambiciono demasiado. Me conformo con lo que tengo porque vine a este mundo sin nada y así me voy a ir. La tierra es prestada, no es nuestra y nos da todo para disfrutarla como sus plantas, sus flores y los animales.

- ¿Te considerás feminista?
Soy un ser humano mujer que tiene que defiende derechos pero antes de hacer manifestaciones, prefiere parlamentar sin causar daño. Soy feminista, claro; pero respeto al varón como quiero que él me respete porque perdí muchos compañeros ecologistas en la lucha por la defensa de la vida de la naturaleza y sé lo valioso que es su aporte. Con respecto a la lucha actual de muchas mujeres feministas para legalizar el aborto, creo que antes de llegar a ese momento, debemos pensar en la prevención. Si bien hay un corriente del feminismo que se reconoce ecologista, este término está de moda. Todos decimos ser ecologistas pero son pocos los que actúan y reconocen el valor de la tierra.
- ¿Te sentiste discriminada en alguna oportunidad por tu defensa de la ecología?
Muchas veces. Me dijeron muchas barbaridades como "Sos una negra de m....", "Sos una negra pelotuda", "Dejá de molestar por esos pajaritos" y también me quisieron sobornar. Pero el hombre no me puede corromper, porque ese es el gesto de los ignorantes. Trato de salvar la vida de los animales como lo hicieron mis ancestros que pertenecieron a pueblos originarios. El ser humano cree que es perfecto pero tenemos que aprender de la naturaleza que todo el tiempo nos da lecciones. Ella lucha y se regenera sola, nosotros no podemos vivir sin ella.
