La muerte de otra niña wichi y la voluntad de no mirar para otro lado
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En Salta, la pequeña, de cinco años, murió a causa de una infección y deshidratación. Es el séptimo caso en un año. En este triste contexto, un grupo de voluntarios de San Francisco, que viajaron al norte para ayudar, cuentan la cruda realidad en primera persona.
Una niña wichi, de cinco años, murió a causa de una infección y deshidratación en Salta, convirtiéndose en el séptimo fallecimiento en el lapso de doce meses en la provincia del norte del país. Se trata del séptimo caso en un año.
La cruda realidad que viven estas poblaciones en el norte argentino es más que una invitación a ayudar, es una obligación moral hacerlo. Y "muchas veces es mayor lo que recibimos que lo que damos", aseguran desde un grupo de voluntarios que viajaron desde San Francisco al norte paraasistir a los más postergado.

No solo es alimentaria la ayuda, los voluntarios también les dedican tiempo a la recreación.
Martín Giusta, futuro profesor de Música; Natalia Ramos, maestra de Educación Especial, y Ana Aimar, psicopedagoga, partieron rumbo a San Lorenzo, un barrio de Libertador General San Martín -usualmente referida como Libertador o Ledesma-, en la yunga de Jujuy que también sufre las consecuencias de la pobreza extrema.
La misión voluntaria y solidaria fue organizada por la comunidad Maristas, que tiene una larga experiencia colaborando con las provincias de Chaco, Salta y Jujuy.
Ayudar, en primera persona
En el barrio San Lorenzo viven -o sobreviven- alrededor de cien niños y adolescentes.
No hay cloacas y hacen malabares para conseguir algo de agua en un arroyo cercano para beber. El hambre y la tasa de analfabetismo son moneda corriente entre los chicos que por lo general, recorren las calles descalzos. Y no porque quieran, porque el deseo de educarse está presente en ellos y algunos lo hacen, pero no pueden acceder a ese derecho.
Por la mañana y por la tarde los chicos se reúnen en la biblioteca, el comedor y el salón comunitario, espacios construidos por los lugareños con la ayuda de los Hermanos Maristas.
No concurren solo por una copa de leche, sino que un grupo de voluntarios durante todo el año se encargan de enseñarles distintos oficios para que puedan salir adelante y conseguir un trabajo. Por su parte, quienes asisten al colegio, reciben clases particulares.
Durante la estadía en el lugar, los voluntarios sanfrancisqueños también se encargan de organizar y colaborar en las comidas diarias.
Por la mañana, de preparar los desayunos y luego, dejar lista la merienda de aquellos que regresan por la tarde. Además, elaboran panes en hornos de barro.

Los voluntarios junto a familias del lugar
El viaje no solo tiene como objetivo brindar ayuda alimentaria. Algunos días son utilizados para la recreación a partir de juegos y también dedican un tiempo para aprender e intercambiar idiomas; wichi es la lengua indígena de mayor presencia en el lugar.
En lo que respecta al voluntariado, todos coindicen que "se debe estar preparado física, mental y emocionalmente porque la realidad que se muestra en los medios es tal cual, y muchas veces peor".
Pero la satisfacción final que genera el acto de ayudar es mayor que cualquier obstáculo o sensación de impotencia ante la dura realidad. "Es una experiencia renovadora, fortalecedora y que te llena de ganas de seguir participando de estas actividades", confesó Martín.

Los voluntarios junto a familias del lugar
Para Ana, estas experiencias "llenan de aprendizajes a todos los voluntarios que participan de ellas y muchas veces es mayor lo que recibimos que lo que damos".
Pasados los días, los que más cuesta es despedirse de los chicos, ya que "los lazos que se forman son demasiado fuertes aún en pocos días", por eso, siempre van a regresan.
Otro caso y van...
La pequeña niña fallecida en las últimas horas era de la Misión San Luis, a siete kilómetros del Hospital de Santa Victoria Este, al que llegó en estado crítico.
Según informó el matutino Página 12, el Hospital de Santa Victoria Este se encuentra sin autoridades por la falta de nombramiento.
El diputado provincial Ramón Villa del departamento Rivadavia, al que pertenece Santa Victoria Este, fue uno de los primeros que aviso sobre la muerte alertado por los lugareños, la información que le dieron fue que la niña había comenzado con diarrea, vómito, fiebre y hoy empeoró.
Villa informó que pese a la emergencia sociosanitaria, referentes de las comunidades originarias de Santa Victoria Este manifestaron que "la provincia no hizo llegar nada" en materia de recursos para contrarrestar la vulnerabilidad de la infancia en el chaco salteño.
