La morterense que está a un paso de jugar un Mundial
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Florencia Bonsegundo es una de las figuras del seleccionado nacional femenino que el martes irá por la clasificación a la Copa del Mundo de Francia del próximo año.
Hace 20 años Florencia Bonsegundo era apenas una niña y como tal solo pensaba en jugar y divertirse. Le encantaba jugar al fútbol junto a su hermano y amigos y por ese entonces no se imaginaba todo lo que la pelota le iba a deparar: el destierro en la adolescencia, la selección argentina, la experiencia europea y nada menos el sueño de jugar un Mundial.
"Flor", la número 11 del seleccionado argentino que fue tercero en la Copa América de Chile con tres goles de ella, es una de las figuras de la albiceleste, que el último jueves goleó a Panamá por 4 a 0 en el partido de ida del Repechaje por un lugar en el Mundial de Francia de 2019. El próximo martes, buscarán hacer realidad el sueño en el país centroamericano.
Aquella pequeña que disfrutaba jugar con los varones dio sus primeros pasos en Roberto Colombo Fútbol Club, un club de barrio de Morteros. Cuentan que literalmente "bailaba" a los rivales. Más tarde llegó la experiencia de Tiro Federal y los primeros obstáculos: la Liga no la dejaba jugar con varones y no había una competencia que le pudiera dar el lugar que necesitaba.
Entonces llegó la primera partida: se fue a jugar a Huracán, pero luego de un año se volvió a sus pagos. Por suerte para ella, en 2013 lo volvió a intentar y el destino le hizo un guiño cuando arribó a una institución modelo como los es la Universidad Abierta Interamericana de Urquiza, donde fue campeona y llamó la atención de la selección argentina.
Vistiendo la celeste y blanca jugó el Mundial Sub-20 de Japón, los Juegos Panamericanos de Toronto además de dos Copa América con la mayor.
Otro giro determinante para su vida fue cuando en agosto se confirmó que el Huelva de España se la llevaba para jugar la Primera División de ese país, donde el fútbol femenino es profesional.
Luego del 4-0 del jueves, la Argentina acaricia el sueño de jugar el Mundial y para Florencia Bonsegundo será una manera espectacular de finalizar un 2018 increíble.
Fútbol y pañuelo verde
Las chicas llegaron portando su pañuelo verde, el mismo que usan para pedir por el aborto legal, pero también con sus camisetas argentinas luciendo orgullosas tanto una cosa como la otra, pero sin dejar de ser femeninas y pasionales si de fútbol de trata.
El estadio "Julio Humberto Grondona", el nombre del dirigente que muy poca difusión le dio al deporte en Argentina, fue el escenario para que las chicas argentinas -en su mayoría amateurs- sintieran lo que es el calor del público y la ansiedad de estar disputándose el pasaje a un mundial.
Lo que más se pudo observar en Sarandí -donde se jugó el primer partido ante Panamá- fueron mujeres, que coparon el estadio con sus pañuelos verdes, sus camisetas argentinas y esa pasión que despierta el fútbol, sin distinción de géneros.
"Yo vine a ver a mi amiga que juega en la Selección. Es Aldana Cometti. La está peleando y por suerte se le da", señaló Fernando, quien habló con una pasión como si estuviera hablando de cualquiera de los compañeros de Lionel Messi.
Es que en las tribunas y plateas de Arsenal todo fue igual que si estuvieran los dirigidos por Lionel Scaloni. Se le protestó todo a la árbitra checa, se pidieron faltas con la misma vehemencia y se aplaudió cada intervención de las chicas argentinas.
La entrenadora de Rosario Central Rosana Gómez, quien jugó los mundiales 2003 y 2007 en Estados Unidos y China, y desde la platea observó "con más tranquilidad" al equipo.
"Me siento orgullosa porque una también abrió la puerta. Me lamento no haber disfrutado de un estadio lleno en mi país. En este país es difícil meterse en un deporte básicamente de hombres, pero las chicas lo hacen muy bien", explicó Gómez en diálogo con la agencia NA.
Desde las tribunas bajó el aliento, los goles se gritaron como si nada más importara y las sonrisas se multiplicaron en miles de caras y hasta alguna lágrima también se les escapó a más de una, pero siempre de alegría.
"Somos un deporte joven, y con el mundial próximo va a ir creciendo. No tenemos que compararnos con los varones pero no se puede hacer eso, porque tienen más tiempo y historia. Y ojalá las chicas puedan vivir de esto", se esperanzó Gómez, mientras festejó los goles y aplaudió a cada chica.
