La mayoría de las usurpaciones se da en casas sin terminar
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El año pasado hubo unas 15 denuncias en San Francisco.
Genoveva González (91) sale después de las 8 a la vereda. Mira hacia ambos lados. Se la nota elegante y también tranquila sabiendo que iba a recibir una visita que ya esperaba. Toma con sus manos el mate, se ceba uno y tras un sorbo largo le comenta a LA VOZ DE SAN JUSTO: "Ahora me van a venir a buscar; dejalos que vengan que todavía les falta vivir mucho". La abuela hace referencia a la Policía, que llega poco antes de las 9 a su domicilio ubicado en la ciudad de Frontera. Son tres los uniformados, dos hombres y una mujer, que ayudan a Genoveva, quien se traslada con un andador, a subir al patrullero que irá camino al edificio de los tribunales donde la esperaba la fiscal Leonor Failla.
La mujer de 91 años denunció días atrás en la Unidad Judicial ubicada en la Departamental San Justo que una casa que heredó de su madre, ubicada en calle Olmos al 400, en San Francisco, había sido usurpada. Como no recibió una rápida respuesta se fue indignada días después a la misma oficina donde les avisó a los sumariantes que si no hacían nada, lo iba a resolver ella. Inmediatamente sacó un revólver de su cartera y se los mostró. Por este acto quedó demorada varias horas en la jefatura y luego le dictaron prisión domiciliaria.
El caso de Genoveva puso en el tapete el tema de las usurpaciones, que si bien es una problemática antigua, hoy tiene bastante vigencia ante la necesidad de vivienda y la crisis económica que castiga al país.
Qué lugares se usurpan
Desde la Justicia informaron a LA VOZ DE SAN JUSTO que los casos de usurpación que se dieron el año pasado se dieron en su mayoría en viviendas que están sin terminar. Pero también los usurpadores apuntan a terrenos donde luego edifican precarias viviendas o ingresan en casas que se encuentran deshabitadas, como en el caso de Genoveva, quien tenía el inmueble a la venta.
Generalmente, los que van a usurpar hacen tareas de inteligencia para detectar terrenos baldíos y casas o edificios vacíos. Después vuelven e ingresan violentando puertas o ventanas o mediante amenazas.
Por este motivo, y también para no sufrir robos ni daños, muchas familias que actualmente construyen una vivienda y que sufren demoras para finalizarla por diferentes motivos, apelan a colocarle un sistema de alarma aunque la propiedad todavía no se encuentre habitada.
Denuncias en 2016
Las tomas de inmuebles y espacios públicos son parte de los conflictos que tiene nuestra ciudad y en 2016, solo en dos fiscalías de los Tribunales de la Quinta Circunscripción Judicial, se tramitaron unas 15 denuncias por usurpación en distintos barrios, entre ellos San Cayetano, Roque Sáenz Peña, Jardín y La Milka.
El fiscal Oscar Gieco, que tiene una decena casos en investigación, explicó que el proceso judicial que se implementa ante una denuncia de usurpación de propiedad es muy complejo porque "primero se los intima a que desalojen y en caso de que no obedezcan, se los imputa y se les da un plazo. Vencido el plazo y con mucha paciencia, tenemos que hacer cesar la ocupación ilegal".
Los argumentos de los usurpadores suelen ser varios, aunque se destaca la imposibilidad de alquilar una vivienda por falta de trabajo o el tener hijos a cargo sin tener un techo donde vivir. "Algunos no pueden alquilar porque no consiguen garantía y entonces usurpan", resaltó Gieco.
¿Qué dice el Código Penal?
El artículo 181 del Código Penal, que prevé una pena de 6 meses a 3 años de prisión por este delito, dice que hay usurpación cuando se despoja a una persona total o parcialmente de la posesión o tenencia de un inmueble mediante "violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad". También cuando alguien destruye o altera los límites de un inmueble. En cambio, no es usurpación cuando un inquilino deja de pagar el alquiler o se le vence el contrato y se niega a desalojar una propiedad. En esos casos, debe intervenir la Justicia Civil, porque el ocupante no desconoce al propietario.

La
anciana que fue armada a la comisaria para reclamar por su casa usurpada, ya no
posee prisión domiciliaria
Genoveva libre y plazo para los usurpadores
La fiscal Leonor Failla, quien tenía la causa de Genoveva González en sus manos, confirmó ayer el delito de usurpación y ordenó el desalojo,en un plazo de diez días, de quienes ingresaron sin permiso a la casa de calle Olmos al 400.
"Ya se ha desarrollado la totalidad de la investigación respecto del delito que se le atribuye a la señora que es coacción y portación ilegal de arma de fuego, solo resta que se responda un oficio que fue enviado al Registro Nacional de Armas (Renar) en donde se debe responder desde ese organismo si el arma que portaba la señora está registrada y si ella posee la tenencia de la misma", argumentó la fiscal.
Y agregó que las pericias psiquiátricas que se le efectuaron a la anciana arrojaron "un resultado favorable respecto al estado de sus facultades mentales lo que nos dice que es una persona normal".
En tanto, Genoveva deberá concurrir cuando sea citada desde la fiscalía para dar cumplimiento a cualquier trámite procesal".
Por
su parte, la usurpadora se presentó ayer por la mañana ante Failla, "se ha
notificado y ha informado que va dar cumplimiento a lo que le ha solicitado
esta fiscalía". Dispone de diez días corridos para abandonar la vivienda.
Por otra parte, ayer por la mañana Genoveva le revocó la designación como defensora a la asesora letrada Marcela Beccaría y nombró en su lugar al abogado Marcos Tognon, luego se abstuvo de prestar declaración indagatoria.
