La lucha del tango por seguir sonando en la ciudad
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Considerado como un género "con más futuro que pasado" el tango lucha para no morir en la ciudad. Para ello se destaca el aporte de José Cerutti, Oscar Terraf y Ezequiel Trucco, exponentes de tres generaciones de artistas que coinciden en su pasión tanguera. Juntos analizaron el momento por el que atraviesa esta expresión artístico cultural en medio de una tierra gringa que abraza a diferentes culturas y gustos musicales.
Por Mauricio Argenti | La Voz de San Justo
"Tango que me hiciste mal y que sin embargo quiero, porque sos el mensajero del alma del arrabal". Los primeros versos de Apología del Tango, un poema de Enrique Maroni, reflejan de manera muy fiel el sentimiento tanguero.
Rodeado de tristeza y melancolía pero también de esperanza, el tango como género musical nació a fines del siglo XIX en una Buenos Aires en pleno crecimiento, que recibía barcos llenos de inmigrantes europeos. Eran esos mismos "gringos" que comenzaron a vivir a pleno este género incipiente que no tardó en echar raíces en el Río de la Plata y a partir de allí penetrar con mayor o menor éxito en diferentes lugares del país.
San Francisco es un fiel exponente de esa misma corriente migratoria y con ella llegaron hasta aquí personas de diferentes partes del mundo, en su mayoría italianos y españoles que al pisar suelo argentino se contagiaron de la mística tanguera.
En los primeros años de vida de San Francisco se podía disfrutar de orquestas típicas mientras que en la década del '70 se dio un impulso muy importante con la llegada de Alfredo Díaz, procedente de Córdoba.
Fue el propio Díaz quien llevó al tango a la radio a través de LV 27 Radio San Francisco, que en ese entonces se ubicaba en el 1440 del dial a través de "La Tangoteca de Alfredo Díaz".
De allí surgió Amigos del Tango, la primera peña tanguera de la ciudad que con el tiempo se transformó en la Peña Tango Amigo, como para continuar con el legado que representa la difusión del ritmo del "2 x4" en esta tierra gringa.
Pero nuestra ciudad no solo se caracterizó por recibir con beneplácito a este ritmo musical sino que, a pocos días de nacer, también acogió a uno de los clásicos exponentes del género como Abel Córdoba. Nacido en Buenos Aires, en el barrio de Caballito, su familia se trasladó a San Francisco, cuando él apenas contaba con pocos días de vida.
Al abrigo de los tangos de Gardel, tarareados por su padre, del bandoneón de su primo Raúl y la atenta escucha diaria del Glostora Tango Club, aprendió a entonar las primeras notas.
La visita de Alfredo De Angelis en San Francisco, le brindó la posibilidad casual de ser escuchado por Oscar Larroca y Carlos Dante, quienes propiciaron su presencia en el escenario. Tenía 16 años.
El 28 de septiembre de 1925 no fue una fecha cualquiera para San Francisco. Ese día llegaba a la ciudad Carlos Gardel en la cumbre de su carrera artística.
En los primeros años del siglo XXI nuestra ciudad supo tener una Orquesta Municipal de Tango que con el tiempo dejó de pertenecer a los elencos estables municipales, casi como presagiando que por estos años el tango iba a tener dificultades para continuar siendo lo que fue.
Sin embargo, en pleno auge musical de otros ritmos que se llevan el protagonismo de medios de comunicación y redes sociales en San Francisco el tango se resiste a dejar de lado su impronta a partir de la pasión que le ponen aquellos que les corre el género por sus venas.
Tres generaciones, la misma pasión
José Cerutti (89), Oscar Terraf (64) y Ezequiel Trucco (24) son exponentes de tres generaciones unidos por la magia tanguera que, aunque se encuentren lejos de las tanguerías porteñas, luchan día a día por mantener vivo este género entre la comunidad de San Francisco.
Tras reconocer que "no hay una movida muy buena entre la juventud" con relación al tango, Ezequiel Trucco se mantiene firme abrazado a esta pasión que conoció a los 6 años, cuando concurría a la academia "El Faro".
Recordó que en ese momento era un admirador del folclore "hasta que me encontré con José Cerutti (conocido artísticamente como Roberto Landó) cuando lo escuché cantar un tango y me quedé hipnotizado con su interpretación. Enseguida le dije a la profesora que quería cantar lo mismo que él".
Con el paso de los años Ezequiel, comentó que "elijo los tangos que canto no por la manera en que suenan sino por el contenido de sus letras".
Además explicó que su formación musical cambió por completo "cuando dejé de cantar el tango para interpretarlo metiéndome en la letra. Eso me genera un sentimiento inexplicable".
Cuando Terraf habla transmite tango

Oscar Terraf
Cuando Oscar Terraf empieza a hablar nadie puede decir que se trata de una persona ajena al tango. Es que su acento y la manera en que pronuncia cada palabra está impregnada de la mística tanguera.
En su caso, el amor por este ritmo se lo transmitió su padre, Pedro Terraf, cuando a diario escuchaba y cantaba tangos que empezó a tararear desde muy pequeño.
De origen libanés, no encuentra nada extraño en el hecho de que sus raíces queden emparentadas con el tango. "Alberto Podestá es de origen libanés al igual que Oscar Larroca", explica con mucha naturalidad.
"El tango no es apto para frívolos sino más bien está destinado a personas que ha elegido una vida con significado. La letra de un tango permite descubrirse a uno mismo", sostiene con pasión.
Para Oscar Terraf, haber presenciado un espectáculo de Julio Sosa, conocido como el barón del tango, cuando en 1963 visitó nuestra ciudad junto a la orquesta de Leopoldo Federico y la participación de Tita Merello y llenó la capacidad del Teatro Mayo "me metió en el tango con patas y todo".
"Yo tenía 9 años cuando vino a San Francisco. Esa noche Tita (Merello) lo cargaba a Sosa sobre el escenario diciéndole 'qué voz de caballo que tenés' mientras que el público disfrutó de una noche inolvidable".
De Cerutti a Landó

José Cerutti
José Cerutti ingresó al mundo del tango desde muy joven. En la década del '60 se creó la Orquesta Típica Astral y como admirador de Alfredo Gogui, conocido como el violín romántico del tango, adoptó el apellido Landó luego de que un músico de esa agrupación artística con ese apellido lo cautivara con sus interpretaciones. Así nació Roberto Landó, integrado a la Típica Astral.
Su actividad privada lo llevó a tomarse una pausa bastante prolongada que lo alejó del tango hasta que se sumó a la Orquesta Municipal de Tango donde junto a Oscar Terraf conformaron un dúo de apasionados por el tango que continúa vigente.
Con el tiempo, decidió perfeccionar su estilo vocal en la academia El Faro, de Rossana Pampiglione y allí conoció a Ezequiel Trucco y de esa manera, entonces, tres generaciones quedaron unidas por la pasión por el tango.
El tango hoy

Ezequiel Trucco
Lejos de ser pensado como un género en extinción, los tres artistas coinciden en señalar que "el tango tiene más futuro que pasado" basando esas palabras en la gran penetración internacional que alcanzó el género en diferentes lugares del mundo.
No obstante, y fiel al dicho que sostiene que nadie es profeta en su tierra, Terraf reconoció que en la Argentina "el tango está de capa caída porque los empresarios dicen que no factura. Sin embargo, cuando tienen que hacer un espectáculo internacional, ineludiblemente recurren al tango".
A nivel local se mostró "optimista" de cara al presente y al futuro del tango fundando sus palabras "en el talento de un artista como Ezequiel Trucco que, si bien no son muchos, son muy buenos".
Señalado por sus mayores como "el futuro" del tango, aunque tiene un sólido presente en el género, Ezequiel comentó que "los espacios donde canto el tango me los brinda la generación de ellos (por José Cerutti y Oscar Terraf)".
Con la energía que brinda su juventud, Ezequiel está lleno de proyectos ligados al tango. Uno de ellos es proponer al Concejo Deliberante que se trate una ordenanza por medio de la cual se logre reinstaurar la Orquesta Municipal de Música Ciudadana.
"A mí me tocó cantar con la Orquesta Municipal de Música Ciudadana de Rafaela y fue fantástico", remarcó para luego señalar que "sería muy bueno para el crecimiento del tango en San Francisco que se pueda contar con un espacio artístico de estas características en la ciudad que seguramente va a ser muy apreciada en cada una de sus presentaciones.
La esperanza que marca el tango en cada una de sus letras es la misma que tienen estos tres artistas que luchan para que tenga una voz oficial en la ciudad, a través de la cual continúen sonando los acordes del 2x4 poniéndole ritmo a las clásicas poesías de los artistas más consagrados con la esperanza de que el tango siga vigente, tal como lo estuvo desde los primeros años de vida de San Francisco.
