La Legislatura de Córdoba reconoció a la Caravana Don Toni
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El homenaje distinguió una tradición de La Francia que comenzó en 1967 y lleva el nombre de Antonio Gervasio Almada, su impulsor. Su nieta, Ariana Almada, recordó cómo nació la iniciativa y de qué manera la familia continúa participando.
La Legislatura de Córdoba entregó una Declaración de Beneplácito a la Caravana Don Toni y a la familia Almada, en reconocimiento a una tradición que desde 1967 convoca a vecinos, instituciones y familias de La Francia. El homenaje se realizó el pasado jueves y permitió recuperar la historia de Antonio Gervasio Almada, conocido en la localidad como Don Toni, quien durante décadas organizó esta actividad destinada a los chicos.
Ariana Almada, una de sus nietas, participó del reconocimiento junto con otros integrantes de su familia y representantes del área de Cultura. Para ella, la distinción tuvo un significado especial porque puso en primer plano una historia que atravesó distintas generaciones, desde aquellas primeras caravanas en las que acompañaba a su abuelo hasta la participación actual de sus hijos y sobrinos.
"Mi abuelo hizo un montón de cosas por La Francia", recordó Ariana, al mencionar otras iniciativas en las que estuvo involucrado, como los “Carnavalazos” y el cine Moderno, que perteneció a la familia. Según explicó, el compromiso de Antonio Almada con la comunidad estaba vinculado con su interés por generar actividades para los vecinos, en particular para los más chicos.
La caravana surgió en una época en la que había pocas propuestas recreativas para la infancia. De acuerdo con el relato de su nieta, Don Toni conversó con el director de la escuela primaria y, junto con algunos comerciantes, impulsó una actividad en la que se repartían golosinas a los niños. La propuesta fue creciendo con los años y se convirtió en una convocatoria que reúne a participantes de La Francia y de localidades cercanas.
En los primeros tiempos, los chicos recorrían el pueblo en los vehículos que encabezaban la caravana y recibían caramelos y otras golosinas. El recorrido incluía distintos puntos de la localidad y tenía una continuidad en el club, donde se organizaban juegos y se compartía una merienda.
La escala de la celebración cambió con el tiempo. Según estimó Ariana, en la edición de este año participaron alrededor de 450 automóviles, además de bicicletas y otros vehículos, en una convocatoria que requiere coordinación para ordenar el tránsito y la circulación. La organización, que durante muchos años estuvo en manos de Don Toni, pasó luego a la Municipalidad, que actualmente acompaña y coordina la actividad.
Almada murió en 2003 y, según el testimonio de su nieta, participó por última vez de la caravana en 2001, después de más de cuatro décadas vinculado con su organización. La familia siguió presente y hoy forma parte de los comercios que entregan golosinas durante el recorrido, una tarea que exige preparativos previos y coordinación para recibir a los participantes.
"Nosotros, hace 16 años que tenemos la ferretería acá en el pueblo, y ahora somos los que tiramos caramelos a la caravana. Ahora nos pusimos del otro lado", contó Ariana, al describir el cambio de lugar que vivió su familia: de acompañar a Don Toni a participar desde los puestos que reciben a los vehículos.
La Declaración de Beneplácito, impulsada por el legislador departamental Gustavo Tévez, reconoció tanto la continuidad de la caravana como el aporte de Antonio Almada a la vida cultural y social de La Francia. Para la familia, el homenaje permite que nuevas generaciones conozcan esa historia más allá de los recuerdos transmitidos en casa.
