Debate abierto
La Iglesia cuestionó la baja de la edad de imputabilidad y pidió más educación
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La Conferencia Episcopal Argentina advirtió que centrar el debate solo en la pena simplifica una realidad compleja y reclamó políticas de prevención, acompañamiento y educación para niños y jóvenes.
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó su preocupación ante las iniciativas que proponen bajar la edad de imputabilidad como respuesta a delitos cometidos por menores y llamó a priorizar políticas públicas orientadas a la prevención, la educación y el acompañamiento comunitario.
El pronunciamiento fue difundido en el marco de la memoria de san Juan Bosco, figura histórica vinculada a la educación y al trabajo con jóvenes. En ese contexto, la Iglesia sostuvo que un debate centrado casi exclusivamente en la sanción penal “corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja”, que involucra a la familia, la escuela, la comunidad y al Estado.
Desde la CEA manifestaron su cercanía con el dolor de las familias y comunidades afectadas por hechos delictivos, pero advirtieron que reducir la discusión a la edad de imputabilidad deja en segundo plano las causas estructurales del problema y las herramientas necesarias para evitar la reiteración de estos hechos. En ese sentido, remarcaron que “poner el acento solo en la pena no alcanza para dar respuestas de fondo”.
La Comisión Ejecutiva recordó además un documento de la Pastoral Social de marzo del año pasado, en el que se planteaban interrogantes que, según indicaron, continúan vigentes. Entre ellos mencionaron el destino de los menores privados de la libertad, la existencia de dispositivos adecuados en las provincias, las posibilidades reales de educación y reinserción social, y la eficacia del sistema penitenciario como solución.
“La experiencia muestra cómo funcionan los establecimientos carcelarios y nos preguntamos si realmente creemos que esa es la solución”, señalaron de manera textual, al tiempo que reafirmaron la necesidad de avanzar hacia un régimen penal juvenil con una mirada “humana, integral y abierta a la esperanza”.
El comunicado también destaca el legado de san Juan Bosco, quien promovía un sistema preventivo basado en la presencia cercana de los adultos, la educación, el trabajo y la vida comunitaria. Desde esa perspectiva, la Iglesia subrayó que la prevención no niega los conflictos, pero apuesta a la inclusión y al desarrollo pleno de niños y adolescentes.
A 150 años de la presencia salesiana en la Argentina, la CEA reiteró su llamado a fortalecer políticas educativas y comunitarias que permitan construir futuro y evitar respuestas tardías cuando el daño ya está hecho. “La verdadera prevención nace del cuidado compartido”, subrayaron, y reclamaron familias acompañadas, comunidades comprometidas, un Estado presente y una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes.
Finalmente, la Conferencia Episcopal sostuvo de manera indirecta que la niñez y la juventud representan “una tierra sagrada donde se siembra el futuro” y pidió especial atención para los jóvenes en situación de mayor vulnerabilidad.
