La geóloga sanfrancisqueña que llevó a la ciudad al océano Índico
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Lo que empezó como un hobby cuando era una niña que le interesaban las piedras, la joven Alana Mina, nacida en barrio Independencia, lo hizo su profesión. Tanta es su dedicación que acaba de bajar de un buque chino de investigación de los más importantes del mundo, donde estudió el océano Índico siendo la única argentina.
Por Ivana Acosta
A los 7 años Alana Mina se fue de vacaciones con su familia a las Sierras. Allí encontraron una feria de artesanías donde en un puesto le llamó la atención, se llevó algunas y desde aquel momento comenzó a coleccionarlas.
No era una simple afición sino que su interés estaba en estudiar su composición, formas y todo lo respectivo a su naturaleza. Siendo más grande se dio cuenta que ese interés podría ampliarlo estudiando Geología y partió de adolescente a la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
"Era algo fuera de lo que había visto hasta el momento. Desde ahí comencé a averiguar todo lo que podía. Con el tiempo descubrí que la Geología tenía una rama que estudiaba minerales y decidí combinar mi hobby con mi futura profesión", expresó a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Todo lo que pensó coincidía con su pasión por conocer lo que sucede en nuestra Tierra, y conforme más estudiaba pudo profundizar que la mineralogía y yacimientos minerales eran lo que más le atraían y adonde intenta especializarse.
Ya hace un año que se graduó y conoció de la mano de un profesor la oportunidad de obtener una beca internacional para investigar y se postuló. "No esperaba quedar", recordó aun emocionada por la experiencia vivida hace menos de un mes.
Ella no lo podía creer pero la habían becado para formar parte del buque de investigación chino Da Yang Yi Hao perteneciente a la institución "China Ocean Resources Research and Development Association" (Comra).
Alana buscaba nuevas experiencias después de graduarse y eso la llevó a estar en la tripulación con otros tres jóvenes becados pero siendo la única argentina porque sus compañeros eran de Myanmar, Filipinas, Chile y el resto todos biólogos o geólogos chinos, siendo 72 en total.
Juntos partieron de la Isla Mauricio el 9 de mayo para una investigación de exploración de sulfuros polimetálicos en el fondo del océano Índico de donde retornó el 15 de junio pasado.
-¿Cómo llegaste a obtener esta beca?
En esta área, en los últimos años aumentó la demanda de investigar ciertos elementos, por lo que se están buscando nuevas fuentes minerales, una opción son los fondos oceánicos. En este marco la International Seabed Authority (ISA) que es el organismo con jurisdicción de las aguas internacionales, establece como condición para poder realizar exploración en océanos que las organizaciones interesadas elaboren programas de entrenamiento para estudiantes o profesionales de geología o biología de países en desarrollo. Un compañero del doctorado de la facultad tuvo la oportunidad de participar de un programa en un buque japonés. Le envió la información a un profesor con el que yo estaba trabajando.
-¿Ahí decidiste postularte?
Decidí postularme ya que en ese momento estaba buscando trabajo o entrenamientos para ganar experiencia. No esperaba quedar, pero unos meses después me avisaron que me habían seleccionado. En este caso era para un buque de investigación chino, perteneciente a China Ocean Resources Research and Development Association (Comra).
-¿Cuánto tiempo estuviste trabajando allá? ¿Qué actividades realizaste en el marco de esta beca? ¿Con cuántas personas compartiste el proyecto? ¿Había personas de otras especialidades?
Fueron 38 días en altamar y seis semanas en total, contando viaje y preparación antes de zarpar. Concretamente participaba de maniobras para tomar y sacar equipos del océano, registrar información geofísica, describir muestras extraídas y prepararlas para realizar estudios. En el barco éramos 72 personas entre tripulación y científicos. Para este segmento solo había geólogos, geofísicos y químicos.
-¿Cómo describís la experiencia de tantos días en ese buque?
Fue duro al principio. Tenía que adaptarme a muchas cosas nuevas. Había dificultades de lenguaje y climáticas. Los primeros días la pasé bastante mal con los mareos hasta que me pude acostumbrar.
-¿Cuáles eran tus tareas y cómo era tu tiempo de ocio?
Había tareas las 24 horas, pero estábamos divididos en tres grupos de trabajo. A mí me tocó la franja horaria de 00 a 7.30. A veces tenía tareas toda la noche, pero otras noches eran guardias de dos a tres horas. En general, el clima de trabajo era bastante distendido, pero había que prestar mucha atención a la hora de hacer las maniobras por cuestiones de seguridad. Tener trabajo para hacer ayudaba mucho a mantener la cabeza ocupada. Los días que no había tareas, el ánimo de todos en el barco se veía afectado. El resto del tiempo se utilizaba en algunas clases, reuniones, estudiando o en varias actividades como leer o ver películas.
¿Qué aprendizajes te dejó? ¿Cuáles son tus objetivos ahora?
Lo más importante de esta experiencia fue enfrentarme a tantas dificultades que en la vida cotidiana no aparecen. Sí pueden llegar a aparecer en la vida profesional. Saber que sucedieron y pude encontrar una forma de solucionarlas y seguir es muy importante.
Me recibí hace un año, por lo que estoy tratando de ganar toda la experiencia posible y aprovechando para aprender todo lo que pueda. En el futuro me gustaría seguir avanzando con mis estudios, realizar una maestría o un doctorado. La idea es seguir aprendiendo de la ciencia que tanto me gusta.

Solo había 4 extranjeros y Alana Mina (cuarta a la derecha) fue la
única geóloga argentina elegida
-¿Acá en la Argentina que te espera ahora que regresaste?
En la Argentina trabajo como especialista de recursos naturales en un puesto de ventas para soluciones en minería y petróleo. Mi lugar de trabajo es en Córdoba, pero constantemente tengo que viajar a minas, convenciones y congresos.
-Como profesional en general, ¿los argentinos en tu área tienen este tipo de posibilidades en el país o dependen de convocatorias internacionales?
Actualmente, la situación está bastante difícil en el país, se dificulta mucho encontrar trabajo en cualquier área. Debido a esto, muchos estamos buscando oportunidades para ganar experiencia, ya sea en el país o exterior. El nivel educativo que tenemos nos ayuda mucho a la hora de ir a otros lugares, porque tenemos la preparación académica, solo falta incorporar un idioma (inglés), que es lo que exigen para poder participar en un programa extranjero. La idea es no quedarse quieto. Si no hay trabajo, buscar capacitaciones y seguir mejorando para estar listo ante la próxima oportunidad.
Perfil
Alana Andrea Mina
Edad: 24
Área: Geología, graduada de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
Especialidad: mineralogía y yacimientos minerales.
