La fiebre verde
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En tiempos de corridas cambiarias y reminiscencias no muy felices, Sportivo es el que comienza a cotizar alto en el imaginario local. Con tres guapeadas sobre sus hombros no hay quien pueda mantenerse ajeno a todo lo que está generando.
No tiene la misma prensa, no lo precede el mismo entusiasmo, ni los resultados rutilantes en base a un fútbol lucido, ni las figuras descollantes. Este Sportivo se parece poco a aquel que en 2013 ascendió a la Primera B Nacional. Está claro que eran otros tiempos y que quizás hoy la apremiante realidad que acapara los títulos al ritmo del dólar sofoca otras expresiones sociales que otrora estaban a flor de piel, como el mismísimo fútbol.
Pero contra todos los pronósticos, este Sportivo se abrió paso ante las adversidades y la forzada indiferencia. No tuvo una ni dos, sino tres actuaciones épicas que lo pusieron a apenas dos pasos de aquel hito y provocaron que sus ilusiones son las que hoy cotizan tan alto como la divisa estadounidense.
Luego de aquel logro histórico del ascenso y su posterior recaída, Sportivo se encontraba viviendo lo que parecía un eterno duelo, con las expectativas limitadas y un romance con su gente que no se había cortado pero sí resentido.
Y, a decir verdad, no parecía esta la temporada del despegue. Sobre todo luego de la no clasificación al Pentagonal, donde se disputarían el ascenso los mejores equipos del torneo.
Desde el mismo seno del plantel -hacia fuera- tampoco se transmitía demasiado: la frase hecha del "mantener la categoría como objetivo principal" acompañó las declaraciones hasta bien avanzado el certamen.
El equipo dejaba mucho que desear fuera de casa y de local sí construyó el segundo invicto más largo de su historia, pero generalmente sin desplegar un fútbol contagioso. Desde las tribunas, la gente acompañaba tímidamente, los "mismos de siempre".
Pero hacía falta que lleguen las adversidades para que este equipo muestre de lo que estaba hecho: a mayor exigencia, más personalidad y amor propio mostraría.
Un plantel corto sufrió cada vez que uno de sus soldados era baja, pero apareció la mano del técnico para darle confianza a jugadores que habían quedado relegados o que todavía no contaban con el rodaje necesario para encarar una fase difícil como los play off.
El 0-2 que padecía en casa ante Atlético Paraná fue el primer detonante. El equipo sacó de su interior algo que no aparecía en mucho tiempo y que, en ciertas ocasiones, puede ser tan o más importante que el nivel futbolístico.
Los jugadores demostraron ganas, sacrificio, el sagrado amor por la camiseta. También un irrevocable instinto de no bajar los brazos, de pelearla hasta el final, como sucedió ante Gimnasia y Tiro cuando el empate lo dejaba afuera.
Y si algo le faltaba era una epopeya fuera de casa, como la del sábado. En inferioridad numérica y con los penales asomando sacó nuevamente fuerzas de donde nadie las sospechaba y dejó otra postal para la posteridad.
Postal que tiene -aunque pocos quieran asumirlo- ribetes de proeza, tonalidades de ascenso.
Así, en base a guapeadas y sobreponiéndose con amor propio a las adversidades que se le cruzaron, Sportivo llegó a las semifinales del Torneo Federal A y está a dos cruces de regresar a la B Nacional.
La corrida cambiaria se desató en barrio Alberione y no son especuladores los que la protagonizan sino hinchas con un genuino deseo de volver a tocar el cielo con las manos.
Son las ilusiones verdes las que cotizan alto y acá no hay ninguna maniobra: el equipo se lo ganó, contra todo y todos, a pesar de la indiferencia y de los pesimistas.
Hoy la pelota parece estar del lado de la gente. ¿Responderá San Francisco como los jugadores -los propios futbolistas- se lo merecen? Un nuevo desafío está a la vuelta de la esquina y será la posibilidad propicia para ver si la gente se contagia de esta fiebre verde.
No habrá Día del Club
Se rumoreó tras la victoria en San Luis que la dirigencia analizaba imponer este miércoles el Día del Club donde se cobraría una entrada más cara de lo habitual. Finalmente esto quedó descartado y todo seguirá como hasta ahora. El horario elegido por Sportivo para el partido de ida de semifinales ante Gimnasia de Mendoza es el de las 21.
