La feria de Cristian, un apasionado de los cactus en barrio Catedral
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Hace 6 años que Cristian comenzó con este emprendimiento que inició como un hobby y que con el paso del tiempo se convirtió en una verdadera pasión hasta que se formó como un verdadero especialista.
Un vivero muy particular cobra vida en el patio de un vecino del barrio Catedral. Cristian Camandona tiene allí más de 500 macetas de unas 20 variedades de cactus. Los hay de todos los tamaños, formas y colores, tantos que uno no puede creer que existan más variedades, aunque el propietario del lugar explica que sí.
Hace 6 años que Cristian comenzó con este emprendimiento que inició como un hobby y que con el paso del tiempo se convirtió en una verdadera pasión hasta que se formó como un verdadero especialista. Además, desde hace 1 año comenzó con un emprendimiento a partir de la decisión de poner a la venta la mayoría de los cactus que posee.
"Toda mi vida me gustaron las plantas y en un momento me comencé a inclinar por el cuidado de los cactus porque veía en ellos algo que me apasiona, sobre todo la forma que tienen y las flores".
Todo comenzó como una inquietud de alguien que un día sintió atracción por la curiosa forma de un cactus y a partir de allí no se detuvo. "Un día me vi que tenía muchos ejemplares porque había comenzado a hacer trasplantes hasta que mis amigos comenzaron a pedirme que les haga para ellos".
Al momento de destacar alguna característica particular de estas plantas que tanto le apasionan, Cristian dijo que "son raras y sus flores son las más raras de todas".
Por ser ejemplares que crecen y se desarrollan de la mejor manera a la luz del sol, no requieren de mucho mantenimiento y eso es una característica ideal para aquellas personas que no disponen de suficiente tiempo para dedicarle a su cuidado.
"Los cactus requieren de mucho sol y no demandan mucha agua. Se riegan como mucho una vez al mes y cuanto más sol reciban es mejor", remarcó. Uno de los síntomas a tener en cuenta para advertir la necesidad de no suministrarle tanta agua es el color. "Se empiezan a poner de un color amarillento y cuando se pudren se ponen negros por debajo y terminan por caerse. En ese caso se puede cortar y se vuelve a plantar".
El verano es la estación preferida para este tipo de plantas, sobre todo por las altas temperaturas y la constante presencia de sol. "El verano es el momento en el año donde el cactus está más activo. En invierno se estaciona en su altura y deja de crecer. Es muy poca el agua que requieren, por eso es importante que tengan piedras sobre la tierra ya que no es un elemento decorativo sino que colabora para el mantenimiento de la humedad".
De hobby a emprendimiento
Ante tanta cantidad de ejemplares, Cristian tomó la decisión de armar una feria.
"La gente que sabe que me dedico a los cactus viene a buscar los que les gustan. Los publico por internet y recibo a los clientes a quienes les vendo", explicó para luego señalar que se pueden obtener desde los 15 pesos mientras que los más caros se ofrecen a 50 pesos.
Colección privada
Junto con los pequeños ejemplares que tiene para la venta, Cristian posee un centenar de cactus de las más variadas características que forman parte de su colección privada.
"Estos no están a la venta", aclara con cierta dosis de orgullo en su explicación para destacar que en un rincón muy particular se encuentran sus preferidos, que forman parte de una exclusiva selección a las que le dedica una atención muy particular.
