La familia volvió a la cancha
Buenos Aires debió esperar un buen rato hasta que la selección vuelva a jugar en territorio porteño. Será por eso que el público albiceleste respondió de gran manera y se volcó al Monumental en familia, dándole un colorido especial a la previa del choque ante Chile.
Eso sí, ello ocurrió después de que el gentío pudiera sortear el caos que se vivió en el tráfico capitalino. Es que confluyeron varios factores: víspera de feriado, hora pico, cortes por arreglos en las calles y mucho público tanto local como visitante tratando de llegar temprano al estadio "millonario".
Funcionó a la perfección el operativo de seguridad que se implementó a varias cuadras a la redonda. Ya desde el primer anillo solo podían entrar personas con entradas en la mano. Ello ayudó al mejor tránsito y evitó los intentos de reventa de entradas. Los puestos de comida se hicieron el festín: la gente agotó en cuestión de horas los choripanes, hamburguesas y bondiolas que se vendían a precios accesibles.
El ingreso al estadio en sí también fue prolijo y en ningún momento se cruzaron hinchas chilenos con argentinos. Todo esto hizo que en la previa se viviera una fiesta de la familia, ya que se vio a muchos niños de la mano de sus padres yendo quizás por primera vez a la cancha a maravillarse con la presencia de Messi y compañía.
