La familia, soporte para la recuperación de las adicciones
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La problemática de la droga es importante en esta zona y el rol de la familia es fundamental no solo para prevenir sino para encarar el tratamiento si uno de sus integrantes es adicto. El psicólogo Juan José Villarruel, presidente de la Fundación Vida y Familia que tiene La Casa del Ángel en la zona rural de nuestra ciudad, destacó el rol clave de la familia en el tratamiento de las adicciones y recordó que se debe entender "que es una enfermedad".
Las drogas están mucho más cerca de los niños y jóvenes de lo que nos imaginamos. Es por ello que debemos saber actuar ante esta problemática y la mejor forma de hacerlo es aprendiendo a educar desde las primeras etapas de vida de los chicos.
Cuando la adicción afecta a un integrante, toda la familia se enferma por eso es clave buscar ayuda y comenzar un tratamiento en el que se la involucre totalmente. Es más probable que el adicto se recupere si la familia toma conciencia de su patología así como de su tratamiento. Por esto, es importante restablecer el bienestar familiar a través de intervenciones individuales y grupales.
En La Casa del Ángel que la Fundación Vida y Familia tiene en la zona rural -entre San Francisco y Devoto- trabajan en la recuperación del adicto a drogas, alcohol, ludopatía, entre otras problemáticas y su entorno familiar, logrando una inserción productiva en la sociedad y vínculos sanos, en un ambiente tranquilo en contacto con la naturaleza.
Fundación Vida y Familia cuenta con 32 años de experiencia, trabaja en la modalidad de comunidad terapéutica profesional, con un equipo multidisciplinario de psicólogos, médicos, médicos psiquiatras y operadores socio terapéuticos.
"Hay un desconocimiento muy importante sobre lo que implican las adicciones, se debe entender que es una enfermedad", aseguró en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO el presidente de la fundación, licenciado en Psicología Juan José Villarruel.
Advirtió que la problemática de la droga es importante en esta zona y el rol de la familia es fundamental no solo para prevenir sino para encarar el tratamiento si uno de sus integrantes es adicto. "Muchas veces la familia que convive con un adicto brinda consejos afirmando: 'basta no lo hagas más' o 'sos inteligente cómo vas a hacer esto', como si el adicto realmente tuviera la voluntad para no hacerlo. Esto demuestra un desconocimiento total sobre la enfermedad", aseguró el psicólogo.
Explicó que la persona adicta "no tiene voluntad, tiene mucho deseo de consumo pero casi nada de voluntad. Generalmente el adicto sabe lo que le va a pasar, que la droga le va a hacer mal, que sufrirá después pero cuando tiene el impulso no puede no consumir. La familia, al no entender esta situación, empieza a tener un vínculo muy conflictivo".
Recordó que por otro lado también está la estigmatización de la enfermedad. "Hay muchas familias que esconden el problema, no quieren aceptar que tienen un integrante adicto, para ellos es una vergüenza, eso es más frecuente en poblaciones más ortodoxas. Esto es tremendo porque en realidad nadie se tiene que avergonzar de una enfermedad".
"Los adictos son enfermos, son seres humanos que sufren a raíz de las adicciones -dijo Villarruel-. La familia no sabe bien qué hacer ante esta situación y consulta a un psiquiatra o psicólogo y si no son especialistas en adicciones se pierde la posibilidad de un buen tratamiento. Cuando el adicto comienza a tener conciencia de la adicción y quiere salir, necesita sentir confianza del lado del profesional".

"Se debe entender
que es una enfermedad", dijo Villarruel sobre las adicciones
Buscar ayuda, sin culpas
La familia que tiene un hijo adicto, siente que todos los integrantes están enfermos, porque ya no saben más qué hacer. "Para salir, primero hay que tratar de informarse bien para entender la enfermedad y asumirla, debe haber un proceso de aceptación y buscar ayuda ya sea en un centro de rehabilitación o grupos de apoyo", aconsejó el profesional.
Recordó que en realidad como padres "no somos culpables de la adicción que tenga un hijo, quizá puede haber cierto nivel de responsabilidad en algo que tenga que ver con la historia o la vulnerabilidad que puede tener un adicto, pero nunca la culpa es de los padres, nunca hacen nada a propósito para generar enfermedad a un hijo. El adicto es mentiroso como rasgo de la misma enfermedad, no puede no mentir y se siente mal, se produce un círculo vicioso espantoso".
Cabe recordar que la fundación nació en 1989 en San Isidro y cuenta también en la actualidad con un centro de rehabilitación en Pilar, provincia de Buenos Aires.
Página web www.fundacionvidayfamilia.com en Facebook: Fundación Vida y Familia, mail fundació[email protected] , teléfono 011-61061864.
