La familia de la adolescente asesinada que despertó el “Ni una menos”, apoyó la marcha por Yuliana
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Dos mujeres. La misma lucha incansable por Justicia. Hoy, la familia de la joven que murió tras un disparo en agosto en barrio La Milka, volvió a marchar. Y a su lado, el padre de Chiara Páez, un caso emblemático de femicidio y de lucha contra la violencia de género.
A Chiara Páez, de 14 años, la encontraron enterrada en el patio de la casa de los abuelos de su novio, en Rufino, en el sur de Santa Fe. El homicidio de esta joven, que estaba embarazada, fue el disparador de la convocatoria el 3 de junio de 2015 de las marchas que se hicieron en todo el país bajo la consigna Ni una menos, que dejaron al descubierto el profundo problema de los femicidios.
Esta tarde, precisamente el papá de Chiara, Fabio Páez, viajó hasta San Francisco para apoyar la marcha en reclamo de justicia a cuatro meses de la confusa muerte de Yuliana Chevalier (20).
"Da mucha impotencia ver que mi siguen matando a chicas como si no pasara nada", admitió Fabio.
"Queremos que el único imputado por la muerte de mi nieta vuelva a prisión. Que no esté libre. Todavía confío en la justicia, en el fiscal Bernardo Alberione para que el crimen de Yuli no quede impune", aseguró, por su parte, Teresita Benavidez.
Recordemos que el único acusado por la muerte de Yuliana es el policía santafesino Alejandro Lovera (36), su pareja, que se encuentra imputado por supuesto homicidio culposo agravado por el vínculo, aunque en libertad.
El pasado martes, en la ciudad de Córdoba, dio comienzo la reconstrucción virtual de lo ocurrido en aquella madrugada trágica.
Los trabajos se están realizando en la sede de la Policía Judicial y sus resultados podrían conocerse en febrero de 2018.
Yuliana falleció en la madrugada del viernes 18 de agosto en un domicilio de calle Pasteur al 1600, en barrio La Milka. La joven recibió un disparo luego de una discusión con Lovera, que provino del arma reglamentaria de éste, una pistola 9 mm.
El policía había quedado detenido por la muerte de Yuliana, sin embargo, luego recuperó la libertad. Al momento del hecho Lovera prestaba servicios en Esmeralda pero anteriormente se había desempeñado en la comisaría 6ª de Frontera.
Yuliana Chevalier era madre de un niño de 3 años y llevaba poco tiempo en pareja con el policía.

"Queremos que el
único imputado por la muerte de mi nieta vuelva a prisión. Que no esté libre.
Todavía confío en la justicia, en el fiscal Bernardo Alberione ", dijo Teresita Benavidez.
El caso Chiara Páez
Los familiares de Chiara y de otras
víctimas de femicidio, junto a organizaciones de mujeres se concentrarán mañana lunes en los Tribunales de Rosario, donde ofrecerán, a las 9, una conferencia.
La preocupación del entorno de la joven es que, atendiendo las recomendaciones
de organismos internacionales, el asesino reciba el beneficio de una reducción
de la pena, fijada en primera instancia en 21 años y medio de prisión.
Es que el tribunal definirá la suerte de Manuel Mansilla, el joven de 18 años que la madrugada del 10 de mayo de 2015 ultimó a golpes a quien fuera su novia, Chiara, entonces de 14 años y embarazada de dos meses.
Chiara acababa de cumplir, dos días antes de su muerte, 14 años. La noche del sábado 9 de mayo de 2015 se reunió con unas amigas. A la medianoche, les dijo que se iba a encontrar con el novio y que volvería antes de la 1.30, pero jamás regresó.
Ante esta situación, las amigas de la adolescente le mandaron mensajes por el celular, que fueron respondidos con una escritura que les resultó extraña. Llamaron al novio, pero éste les dijo que ya no estaba con ella. Se asustaron, llamaron a la mamá, y allí comenzó una búsqueda frenética que duró todo aquel domingo, hasta que unos perros especialmente adiestrados para rastrear se pararon sobre un montículo de tierra en la casa del novio, en bulevar San Martín 818, de Rufino. Allí estaba Chiara, ya sin vida y enterrada.
El de Chiara fue un caso emblemático de femicidio y de lucha contra la violencia de género.
El 8 de septiembre de este año, Manuel Ignacio Mansilla Gallegos fue condenado a 21 años y seis meses de prisión por el delito de homicidio agravado por femicidio, cometido cuando tenía 16 años, y "del que fuera encontrado autor materialmente responsable por sentencia del 5 de julio de 2016, y confirmado por la Cámara de Apelación en lo Penal el 3 de abril de este año".
Así lo resolvió un juez de Menores, quien tuvo a su cargo la imposición de la pena luego de que el joven fuera declarado culpable de femicidio.
Preocupados
"Nuestra preocupación es que le reduzcan la condena al asesino confeso de Chiara, atendiendo las recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que aconseja no condenar a los menores a más de 15 años de prisión, y este muchacho era menor cuando asesinó a mi hija", contó Fabio Páez, el papá de la víctima.
"Esto tiene antecedentes en otro caso, pero fue por un robo cometido por un menor, que fue perseguido por el propietario del lugar y el chico se pegó un tiro. Ese caso nada tiene que ver con el de Chiara, a ella la mataron a golpes y la enterraron en un patio. La mataron por ser mujer, fue un femicidio", sentenció.
Es que la Justicia probó que el homicida "tomó del cuello a Chiara y con otra mano la cabeza de la chica, para comenzar a golpearla contra el suelo y contra la mesa de trabajo que su abuelo tenía en el galpón abierto, hasta que Páez dejó de mover las piernas. Los restos mortales fueron trasladados hasta las cercanías del cavado donde posteriormente fueron hallados con auxilio de una unidad canina. Con inmediatez a la muerte de Chiara Páez, Mansilla emprendió maniobras de ocultamiento de su conducta consistentes en el soterramiento del cuerpo".
