La experiencia circense durante un año de la bailarina Julieta Bustos
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Imagefa2d634beed24b6c90adcddedee958c5.jpg)
Historias de circo de una bailarina sanfrancisqueña.
La bailarina Julieta Bustos fue parte en 2016 del Circo Hermanos Tejedor. Lejos de quedarse brazos cruzados tras no pasar las audiciones en una academia de danza contemporánea en Buenos Aires, la joven de solo 18 años decidió incursionar en el ámbito circense. Allí, entre otras labores, interpretó a la Bella en la función que se hacía de 'La Bella y la Bestia'.
A temprana edad Julieta incursionó en danza jazz, danza clásica y gimnasia aeróbica, esta última, a la par de Daiana Nanzer, le permitió con el paso de los años viajar a competir Estados Unidos, México, Venezuela y Bulgaria, entre otros países. Sin embargo, en ese entonces, y hasta poco antes de ingresar, jamás imaginó ser parte de un circo. "Mi idea no era recaer ahí, fue algo que se dio. A principios del año pasado quise entrar a una academia de danza contemporánea en Buenos Aires. Fui a hacer la audición pero lamentablemente no quedé. Fue horrible para mí porque tenía programada una vida allá. Tuve que volver a San Francisco y una de mis profesoras, Flavia Mugna, se enteró de que en un circo (Hermanos Tejedor) estaban buscando bailarinas para hacer giras por el país y me lo comunicó. Entonces me puse en contacto con el organizador y llegamos a un acuerdo, así en febrero me fui a Mendoza y me quedé", contó a LA VOZ DE SAN JUSTO.
En relación a las actividades que realizaba allí, Julieta indicó que, además de bailar, "ayudaba al mago en los trucos de magia y representaba a la bella, en La Bella y la Bestia. Y en los últimos meses, para ganar un poco más de dinero, estaba en las boleterías por la mañana. Por lo general los shows se daban los viernes, sábados y domingos. Y los feriados. Me acuerdo que en las vacaciones de julio hacíamos dos funciones por día y los fines de semana, tres. Nos 'mataba' estar todo el día ahí adentro. Aunque cuando íbamos a los pueblos, era más tranquilo".
Setenta personas son parte del circo mentado, entre quienes suben al escenario y los que están por detrás. "Se hacían trucos de magia, estaba el globo de la muerte, las aguas danzantes, los payasos con sus números y el show de La Bella y la Bestia. También, en el final, se hacía un show al estilo teatro de revista, con muchas plumas".
Julieta afirma que la vida de los integrantes del circo es como se ve en las películas, solamente que sin la presencia de freaks y animales. Acompaña sin dudas cierto misticismo en los alrededores de las casillas y casas rodantes. De todos modos Julieta, como las demás bailarinas, paraba de hotel en hotel de acuerdo a donde se llevaran a cabo las funciones.
Sin bien hoy la joven se alejó del circo, no puede decirse que se haya despojado del todo. Allí conoció a su actual pareja, quien la acompañó en su vuelta a nuestra región. "Estuve hasta noviembre en el circo, hubo algunas cuestiones que no me gustaron y decidí irme. Sentí que había completado un ciclo. Aprendí mucho, la experiencia fue positiva y me sirvió para independizarme. Ahora estoy en Morteros trabajando, mi mamá atiende un local de ropa en San Francisco y surgió la posibilidad de atender uno en Morteros y me radiqué aquí. Vine con mi pareja, a quien conocí en el circo", finalizó.
