La escuela Sarmiento y los niños y jóvenes “ni-ni” de hace un siglo
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Hace un siglo, en 1917, el país se debatía en una crisis y Córdoba también la padecía. En marzo de este año, el gobernador radical Eufrasio Loza había renunciado al perder una elección legislativa y fue sucedido por el vice Julio Borda.
LA VOZ DE SAN JUSTO comentó en su edición del 17 de junio: "Los que venimos observando la acción de los gobiernos en el completo desarrollo de sus instituciones, debemos fijar la vista en Córdoba donde la tragedia política culmina hoy con ruidosa disensión entre el Ejecutivo y el Senado (...).
Aferrados a los "actos propios", cada partido viene rechazando lo que no emerge de sus filas; cual si el diverso color político fuera óbice a recíprocas bondades que todos pueden tener.
No se juzgan hombres en el altar político de Córdoba; todo nace y converge del utilitarismo partidario, rechazándose como malo lo que es opositor, por los oficialistas; y lo que es oficialista por los opositores (...).
Ambos contendientes, lejos de afianzar sus afanes en las luchas francas y nobles de la Idea, esbozada y discutida; álzanse con toda una corte de prejuicios cual si por sobre los intereses populares, primar debiese un espíritu de ambición partidaria. ¡Qué triste escuela para la juventud que se inicia!".
"La vagancia infantil"
En la misma edición y bajo el título "La vagancia infantil", LA VOZ DE SAN JUSTO, trató el tema de los niños y jóvenes que no estudiaban ni trabajaban, que contradecían las costumbres de aquella época. Es que la crisis antes mencionada afectaba en mucho la estructura social en todo el país y más se evidenciaba en las ciudades grandes.
El diario, había venido haciendo campaña en favor de la infancia desvalida, sin eco por parte de las autoridades, si bien, como veremos existía preocupación por brindar educación, pero o se alcanzaba a convocar para una asistencia más o menos voluntaria.
Pese a la extensión del artículo publicado en primera plana, es necesaria su transcripción textual para entender mejor lo que ocurría en el país y lo que se proponía en la ciudad.
Publicó LA VOZ DE SAN JUSTO el 17 de junio de 1917: "Ante la noticia aparecida en varios periódicos de que cuarenta niños vagabundos recogidos en las calles de Buenos Aires han sido embarcado para Martín García, donde ingresarán en la Escuela Naval Preparatoria bajo el amparo del gobierno nacional, hemos vuelto nuevamente los ojos hacia esta ciudad en donde son muchas las criaturas que no tienen más hogar que la calle.
Y lo hemos hecho con tristeza pues parece que después de habernos ocupado en números pasados de este asunto, la mendicidad infantil ha aumentado y sigue aumentando en forma peligrosa.
Dimos la idea de que se debía amparar a esa infancia desvalida, cuando no explotada, pero hasta la fecha no sabemos que ni autoridades ni Sociedad de Beneficencia se hayan ocupado del asunto y a ambas les corresponde por más que se hagan las desentendidas.
No se nos puede alegar que falten medios pues la obra no requiere mayores gastos pues estamos convencidos de que los verdaderamente necesitados son muy pocos y solo se trataría de combatir la vagancia alejando con ello de la infamia y el crimen a esa niñez abandonada. Y aun cuando para ello fueran necesarios desembolsos, la obra humanitaria no podría postergarse ya que no faltarían en San Francisco, como no han faltado nunca, las personas de buena voluntad y de alma generosa.
Pero ante todo hay que meditar bien el asunto ya que, lo repetimos, él no debe ser tendiente solo a quitar el hambre y el frío de esos niños, sino a inculcarles el amor al estudio y el trabajo como única fuente en que puede alimentarse la verdadera vida.
Si aún no se nos escucha, hemos de insistir, puesto que en ello va la felicidad de todos".
El aporte educacional desde la Municipalidad
Para hacer frente a estos problemas sociales, el 22 de febrero de 1917, el intendente Tristán Paz Casas dio la ordenanza de creación de una escuela municipal laica en el entonces llamado "barrio oeste". Tendría un director y un auxiliar y funcionaría en la casa de Antonio Revello, en las actuales Bv. 25 de Mayo y Almafuerte. Fue su primera directora la señorita Juana Rosa Díaz y su primera auxiliar la señorita Herminia Tredici Arias (cuñada del intendente). Se fijó un sueldo mensual de $ 100 para la directora y $ 70, para la maestra.
Fue una buena noticia. El nuevo establecimiento se llamó Escuela Municipal Sarmiento y con el paso de los años, al no existir la escolaridad mixta, se le mantuvo ese nombre para la división de varones y se denominó Rivadavia a la de niñas.
Paz Casas, preocupado por las mismas razones que destacó LA VOZ DE SAN JUSTO acerca de la necesidad de que los niños concurran a las escuelas, el 8 de mayo, con su firma y la del secretario L. R. Moreno, nombró por decreto una Comisión Escolar Municipal que tenía función de "protectora" de la escuela Sarmiento y la integraban los empresarios Augusto Boero (molinero y agropecuario), Gaspar Armesto (comerciante) y el profesor José M. Aguirre.
Precisamente, en los considerandos del decreto, el intendente explicó que la comisión se creó con "las mismas atribuciones y deberes que las comisiones escolares nombradas por el Consejo Provincial de Educación para las escuelas de su dependencia" y resaltó que la debían componer "vecinos caracterizados que ejerciten la función de Inspección de la Educación, estimulen y hagan decidir a los vecinos en pro de los intereses de la enseñanza y sean protectores en casos necesarios".
La escuela Sarmiento, a punto de cumplir un siglo de desempeño, fue creada en un contexto de dificultades en el país y la ciudad y ha batallado desde entonces para favorecer la educación y la formación útil de ciudadanos. Fue inaugurada por decisión de un intendente radical, y luego, por otro del mismo partido (Raúl Villafañe) pasó a su edificio propio que es el actual en Iturraspe y Almafuerte y esa es otra historia con ribetes interesantes y que merece ser contada.
