“La escuela debe estar viva, en crisis permanente, el aula es un lugar de conflicto”
Lo que dejó Darío Sztajnszrajber. Una reflexión sobre el sistema educativo actual.
Ante un imponente marco de público que se dio cita el pasado miércoles en el Superdomo de nuestra ciudad, Darío Sztajnszrajber, quien ante todo se reconoce a sí mismo como docente, brindó su charla en la ciudad y adujo que para que la escuela esté viva, debe encontrarse en crisis.
Cuando finalmente Darío tomó el micrófono, los allí presentes escuchamos sus primeras palabras, sin embargo rápidamente fue interrumpido. ¿El motivo? Darle a conocer que era el segundo filósofo en visitar la ciudad y, más irrelevante aún, que escuchara una ordenanza del Concejo Deliberante sobre su vista.
"Sacar 10 y ser abanderado es ser un experto en rendir exámenes, pero eso no es aprender. A esos alumnos nunca les pasó nada en el aula. Ser experto en rendir exámenes es burocracia".
Pasado ese momento, Darío comenzó resaltando su rol de docente de filosofía y destacó la creación de Encuentro, canal que le permitió tener la posibilidad de hacer filosofía en televisión, con todo lo atípico que conlleva. "Canal Encuentro surge para molestar, aguijonear la lógica mercantilista de los medios. Yo me siento emergente de una política cultural y educativa, porque para que estos programas existan, tiene que haber una política pública. Llevo la filosofía a los medios, el aula a los medios", dijo el ensayista que alcanzó mayor repercusión con el programa Mentira la Verdad.
"No hago otra cosa en los medios de comunicación -prosiguió- que lo que hago en el aula. Me reivindico como docente. Mi vocación se juega ahí. Hoy estamos viviendo un momento complicado, estamos siendo 'emprejuiciados', palabra que no existe pero se entiende".

"Un aula en la que no pasa nada
es un aula muerta, burocratizada"
Darío entiende que el conflicto es inherente al aula, debe serlo. "Un aula en la que no pasa nada es un aula muerta, burocratizada, en donde uno cumple un rol y nada más. La escuela debe estar viva, en crisis permanente, y qué suerte que sea así, de lo contrario no pasaría nada. El aula es un lugar de conflicto. Conflicto permanente entre profesores y alumnos, entre los mismos alumnos, con los planes de estudio y con los dirigentes, rectores y ministerios".
"Aprender significa conflictuarse, estar en pugna con lo establecido. El sentido etimológico de la palabra estudio tiene la misma raíz que estupefacto, o sea que el que estudia de más se vuelve estupefacto, de la misma raíz de estúpido, porque estudiar mucho estupidiza. Sacar 10 y ser abanderado es ser un experto en rendir exámenes, pero eso no es aprender. A esos alumnos nunca les pasó nada en el aula. Ser experto en rendir exámenes es burocracia", añadió el docente.
La filosofía debe incomodar, preguntar hasta el hartazgo. "El que se hace preguntas de más en el aula queda al margen porque no es el prototipo de joven que queda normalizado. Por eso estar en los márgenes siempre es liberador, y para eso hay que hacerse preguntas, por más que lo dejen a uno como un estúpido".
A posteriori, tomó como ejemplo el Teeteto, diálogo de Platón que narra un encuentro entre Sócrates y sus alumnos. "Sócrates dice, 'hacer filosofía es preguntar lo que nadie pregunta'. Se hace la pregunta obvia, tan directamente a la mano que la sociedad termina por preguntar 'por qué te haces esas preguntas que no garpan, que no suman'".
Los numerosos presentes sin duda esperan su vuelta, provechoso sería que se sucedieran con continuidad este tipo de encuentros educativos, complementarios a los estudios de carácter formal.
