La Escuela Bouchard despidió a la directora más enamorada de la institución
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Mercedes Laugero llegó en 1985 a la institución educativa y nunca más se fue. Algo de magia hubo en ese lugar que la llevó a desarrollar su carrera como docente y encabezar la gestión como directora hasta este jueves 17.
Mercedes Laugero cerró por última vez la institución que tanto ama, la escuela Hipólito Bouchard, de la que se enamoró ni bien llegó en 1985 para asumir el cargo de vicedirectora interina. Nunca más se fue de ahí y la jubilación la encontró con su equipo directivo que la apoyó desde siempre. Por supuesto que le hubiera gustado que también estén esos niños y niñas a los que recibía con amor más por las razones de público conocimiento eso fue imposible.
En su carrera como docente hizo de todo, tanto como maestra de grado y también como directora del colegio, un cargo que también asumió de forma interina pero después legitimó por concurso con honores. Sus planes nunca fueron los de tener este tipo de responsabilidades, pero recibió el estímulo de muchas personas que la animaron a asumir otros desafíos. Quizás la misma magia que abundaba en la escuela la terminó de impulsar.

Hubo hasta una caravana para despedirla.
Primera vuelta
"Allá por el año 1985 después de haber estado un año como interina en la escuela Rafael Núñez, el 20 de mayo hay una vacante por ascenso de una maestra al cargo de vicedirectora y me llaman porque estaba en la lista. Ahí empecé a trabajar y estuve en la escuela hasta el 17 de diciembre", contó emocionada mientras aún estaba en el centro educativo de barrio Bouchard acomodando cosas.
Por esos inconvenientes tecnológicos que surge, un par de minutos después tuvo que volver a empezar y repasar de nuevo su carrera despertando de nuevo las emociones de la charla anterior. Ahí agregó que también se desempeñó como docente de grado, como la clásica "señorita" que los chicos y chicas llaman hasta el cansancio, y eso fue entre 1995 y 2005.
Y así se fue entretejiendo su historia, mezclando gestión y docencia, pero siempre por el bien de esa comunidad a la que quiere y de la que es parte porque vive cerca de allí. Fue vicedirectora suplente, después al pedir el traslado la directora asumió ese cargo y ya en 2018 concursó para tener legitimidad la cual ostentó hasta el jueves 17 de diciembre.
"Toda una vida", resumió y destacó el apoyo que siempre tuvo también de la inspectora que la alentó en todo momento.
Mercedes sintió una magia especial cuando llegó a la escuela de la que nunca se fue
Siempre acompañada
En un video que le hizo al equipo docente - al cual calificó como "extraordinario" - les dijo que "nada hubiese podido concretarse sin su participación y acompañamiento" y que esos lazos invisibles que se formaron despertaron su pasión y la mantuvieron ligada allí sin tener nunca un motivo para decidir irse.
"Me enamoré de ese mundo Bouchard, no sé cuál fue la magia, me enamore de los niños, las familias que necesitaban y aun lo hacen estar en la escuela, en la presencialidad, - y recordó - a veces le teníamos que decir que fueran a casa porque se quedaban en el patio de la escuela. Agradezco a la vida y Dios haber optado por esa elección, no tuve nunca motivos para irme".
En su interior siempre estuvo la "seño" Mercedes que se paraba al frente del grado para enseñarle a los niños y niñas y si bien dio en todos los años ella sintió una afición particular con los de segundo ciclo y la orientación de Lengua.
Como autoridad de la institución la mirada es otra, porque explicó que "tiene una mirada más holística y general, se mira a la escuela desde otro ángulo" pero, - aclaró - "Nunca dejando de tener la convicción de que una es docente, de empatizar con ellos y entenderlos por las situaciones que les toca atravesar".
En este punto de su reflexión resaltó que la carrera le "llenó el alma" y eso fue alimentado por el cariño de las familias, compañeros y la comunidad en general, por ello subrayó: "Me voy con la misión cumplida".

Los docentes la despidieron con honores en su último día.
Añoranza
¿Qué si va a extrañar algo? Ella expresó con convicción que será todo: "Voy a extrañar todo, desde ponerme la chaqueta todos los días, caminar por ese hermoso pasillo y patio, el saludo de los docentes, las charlas en la sala de maestros, mates de las porteras y los niños que son el centro de nuestro trabajo, adonde dirigimos nuestras acciones".
Este año fue demasiado particular. No solo fue su último ciclo al frente de la escuela sino también atípico y complejo, de ahí que en el trayecto final de la conversación Mercedes lo sintetizó como "un año difícil", sin embargo, en el balance que todos hicieron en la institución "se quedaron con lo positivo".
"No fue fácil para las familias y docentes, ellos estaban las 24 horas del día pendiente, las familias nos acompañaron en la medida de sus posibilidades y hay un mínimo de niños que no pudieron, pero no porque no lo quisieron sino por falta de tiempos, espacios o medios para realizar las tareas", indicó emocionada.
Su deseo es que la presencialidad vuelva por supuesto, pero que no se deje atrás la virtualidad tampoco, en especial, "el trabajo a través de los medios tecnológicos, ya que el teléfono antes era cosas banales pero en esta época fue lo que los conectó con la enseñanza y aprendizajes" a docentes y estudiantes.
