“La entrada de la casa, un jardín de los cactus"
En casa de los Barberis, los cactus y las suculentas se apoderaron de la fachada del hogar ubicado en barrio Jardín. En pocos metros, más de cien de estas especies que sorprenden a todos los pasan por ese lugar.
Por Stefanía Musso
Un amante de las plantas hace lo que puede para tener el jardín que siempre soñó. Grande, chico, con o sin tierra; lo importante es que el verde se apodere de la visual sin importar el espacio para recrear el lugar deseado.
Este es el caso de los Barberis, que hace 10 años empezaron en su casa de la esquina de Ameghino y Carlos Gilli a colocar estantes de cactus y suculentas, pero hoy tienen más de 100 maceta de todos los tamaños y colores dando la sensación de una fachada única y personalizada en la ciudad.
Por cuestiones de seguridad ya que más de un ajeno rompió o se tentó con lo que no les pertenecía, pusieron rejas aunque que no limita para nada las ganas de seguir expandiendo ese jardín que dejó atrás la entrada de casa.
Para Cristina Ferreyra, la dueña de casa, la llegada de la primavera estimula todos los sentidos y se preparan para acondicionar el espacio. "Poco a poco lo vamos preparando para la primavera. Ya pintamos algunas macetitas de colores y ya pensamos en poner más pallets de madera. Hacemos todo lo posible para que se luzcan. Tenemos las sillas, la mesa y pasamos lindas tardes acá".
Una pasión de familia
Cristina ama las plantas gracias a su esposo Adalberto quien fue el que la sedujo con esta pasión. "Mi marido es fanático de las plantas y él fue el que me llevó por este camino y ahora me encantan", confió la propietaria.
Lo que empezó hace 10 años fue creciendo y poco a poco es reconocido por los vecinos por esta actividad. En barrio Jardín, los Barberis son conocidos por compartir gajos y nadie duda cuál es el mejor regalo para ellos. "Vamos armando macetitas, los "hijitos" o comprando pero también mucha gente nos regala", contó la mujer.
"Donde vamos a pasear, compramos. Plantamos pero también colaboramos con los que nos piden porque los cactus se reproducen fácilmente".
Para la familia, que no tiene patio, su fachada es su lugar de plantas y un verdadero oasis en el medio de la ciudad. "A la gente le gusta, lo disfruta y nosotros también. Es nuestro jardín", concluyó Cristina.
