La enfermera Lilian Pérez y una experiencia de ayuda que llena de aprendizajes
Estuvo en el Chaco ayudando en la atención de niños. En San Francisco es reconocida por su labor y su intervención hace un año en un incendio desatado en la "neo" del hospital donde salvó a varios niños.
Hace casi un año, la enfermera Lilian Mariel Pérez se convertía en una heroína al poner a salvo a cuatro bebés en medio de un principio de incendio en la Neonatología del Hospital "J. B. Iturraspe"; hoy demostrando, una vez más su gran vocación de servicio, pasó una semana en una comunidad de El Chaco, donando su tiempo, amor y conocimiento para atender a niños que viven en condiciones de extrema pobreza.
Lilian llegó por primera vez a La Merced, en la provincia norteña, con un grupo de médicos y profesionales de la salud de distintos lugares de la provincia y el país, que colaboran con la Fundación Cultura Nativa, impulsada por el cantante Jorge Rojas.
En El Chaco junto a niños que debió
atender en su tarea comunitaria
Allá, en donde todo es escaso y la necesidad es mucha, Lilian -junto al grupo de otros profesionales- ayudó a sanar heridas no solo físicas, sino también emocionales y también recogió un valioso aprendizaje: el del agradecimiento y la humildad, pese a las condiciones de vida.
"Es encontrarte con otro mundo. Trabajé en la parte de pediatría y hay muchos casos de desnutrición, su comida de todos los días a veces es nada más que un plato de sopa, no tienen agua, muy pocas veces la luz, hay enfermedades pero saben sobrevivir, tienen su cultura", aseguró Lilian en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Luego la enfermera agregó: "La enseñanza que me deja esta experiencia es que se puede vivir sin muchas cosas. Nosotros vivimos con comodidades, agua caliente, luz, allá nos acostumbramos a caminar todo el día bajo la lluvia y en el barro, a veces no podíamos bañarnos y si podíamos era con agua fría. Ellos nos enseñan mucho a nosotros también, todos estamos en el mismo país".
Pérez continuó relatando que en esos días "estuve en contacto con los chicos, que es lo que más me gusta y ellos te dan mucho amor. En un momento puse en el celular música de cuarteto y nos pusimos a bailar, fue mucho más que una atención de enfermería. Me gustaría volver si tengo una nueva posibilidad".
Lilian relató que en el lugar "hay un dispensario muy chiquito, con cada espacio físico dividido por cortinas, hay cuatro o cinco camillas y pupitres de aulas utilizados como escritorio de los médicos. En pediatría hay dos consultorios con dos pediatras y cada espacio contaba con su farmacia a la que continuamente llegan donaciones de medicamentos". "El agradecimiento que muestran es increíble -remarcó-. Hay gente que camina diez kilómetros para que nosotros los podamos atender. Los pocos chicos que nacen en hospitales cuentan con las vacunas BCG y la de la hepatitis B, después ya no se vacunan más".
"Los partos en su mayoría se realizan en las precarias viviendas, lo lleva adelante un enfermero de la comunidad y si hay mucho riesgo se llega hasta el hospital", comentó.
Lilian afirmó que los profesionales que colaboran con la fundación "viajan cada tres meses porque el objetivo es realizar un seguimiento de los pacientes, que tengan su historia clínica".
por último, la entrevistada agradeció a la gente que siempre está a su lado que es su familia y su novio que "me impulsan a que nunca baje los brazos y respetan mi vocación que requiere de muchas horas".