La eliminación del fondo sojero
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Una medida de emergencia sirve para eso. Para cubrir una urgencia. Pero luego entra en juego un principio básico de la institucionalidad que necesariamente debe retomar vigencia, el de asegurar el federalismo tanto en lo político como en lo económico financiero.
El Gobierno nacional anunció un paquete
de medidas fiscales que involucran ingresos extras por $65 mil millones desde
ahora y hasta 2019. Las medidas se tomaron en tres frentes: se reducen 66% los
reintegros a las exportaciones; se elimina el denominado Fondo Federal
Solidario (FFS, fondo sojero) y, finalmente, se suspende por seis meses la baja
gradual de las retenciones a los aceites y harinas de soja.
La crisis, a la luz de las medidas que se han adoptado y que estaban previstas para el año 2019, se ha profundizado. El recorte necesario en el déficit del Estado deberá ahora hacerse mucho antes, con las consecuencias negativas que la urgencia trae siempre a este tipo de circunstancias, en virtud de que a veces la reflexión sobre los impactos de los recortes no es la más adecuada.
Las distintas fuentes de los medios de prensa no coinciden, al menos en Córdoba, en cuanto al impacto que tendrán las medidas para las finanzas de las provincias. Si bien no fue sorpresivo el anuncio, lo cierto es que la reducción significativa de los reintegros a las exportaciones y la suspensión de la baja gradual de los productos de soja con valor agregado repercutirán en la actividad privada. Se tiene la sensación así de que el ajuste se hace de manera clásica en algunos puntos. Esto es, perjudicando a las empresas y trastocando las reglas de juego. Era de esperar que algo de esto sucediese, en virtud de la magnitud de las restricciones que deben acordarse.
En cuanto al fondo sojero, el impacto en las provincias y municipios también será importante. Pero estaba previsto y se había conversado. El adelantamiento es lo que ha llamado la atención. Así lo admitió el ministro de Finanzas de Córdoba: "Era algo previsible", admitió el Osvaldo Giordano. "Es una de las medidas que había planteado el Gobierno nacional para la discusión del presupuesto del año 2019, en el cual ha pedido un plan de austeridad de unos $100 mil millones con impacto directo en las provincias. Dentro del menú de alternativas estaba eliminar el fondo sojero, es decir que de esos recursos se apropia la Nación", señaló.
Además, Giordano explicó que "dentro de las medidas, era la que menos resistencia generaba en las provincias, era previsible que iba a pasar". El titular de Finanzas admitió que implica "un esfuerzo significativo" ya que con esta decisión se cubre "un cuarto" del ajuste que la Nación pidió, lo que incidirá en la obra pública tanto provincial como municipal. Si bien no hay datos certeros, es posible que San Francisco deje de recibir al menos 10 millones de pesos.
El fondo sojero había sido dispuesto por el anterior gobierno en marzo de 2009, luego del conflicto con el campo. Y significaba una reivindicación federal tan largamente reclamada como exageradamente postergada por el centralismo de los distintos gobiernos nacionales. Su eliminación es, por cierto, un hecho negativo que ayudará a ajustar las cuentas de la Nación y obligará a lo mismo en provincias y municipalidades. Es de esperar que los objetivos de reducción del déficit fiscal se alcancen en breve para que las consecuencias no sean todo lo gravosas que se estima y que luego se restablezca este aporte. Una medida de emergencia sirve para eso. Para cubrir una urgencia. Pero luego entra en juego un principio básico de la institucionalidad que necesariamente debe retomar vigencia como lo es el de asegurar el federalismo tanto en lo político como en lo económico financiero.
