La crisis económica y la falta de cambio complotan contra las propinas
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Mozos y maleteros reconocen que los montos que reciben en propina son menores, aunque destacan que pese a todo se sigan entregando. Con un trabajo entre 6 y 8 horas, pueden recibir un promedio entre $200 y $500 por día.
La crisis todavía no borró del mapa a las propinas pero las achicó. La mayoría de las veces se trata de un contrato implícito, donde el cliente se queda con la última palabra y deja lo que le parece según fue el servicio. Es lo que le ocurrió a Elisa Carrió, quien le dio $5 a un mozo en un restaurante de La Plata, acción muy criticada por el mismo trabajador y también en las redes sociales. Luego, la diputada volvió al lugar y se reivindicó dejándole $100.
Ante este contexto económico, quienes la suelen recibir llevan la de perder. Tanto mozos de distintos bares y comedores como los maleteros de la Terminal de Ómnibus reconocen que se nota el ajuste en el bolsillo y que no son tiempos de "derroche" en la propina. Con el billete de $2 fuera de circulación y el faltante de monedas, los de $5 y los de $10 son los elegidos a la hora de recompensar el servicio.
"La situación económica no ayuda en la propina. La crisis se nota porque la gente gasta lo justo. Si acompañara la economía al bolsillo, más daría la gente", evaluó Gerardo Salvatori, que ya tiene 30 años como mozo.
"Lo que se deja va en gusto del consumidor pero pueden darte desde $5 hasta $100. Me pasó una vez que en un servicio con otra compañera a una gran mesa nos dejaron $1.500 de propina a dividir entre los dos. Eran otros tiempos", añoró.
Victoria Navarro comenzó en la actividad hace tres años y reconoce que la crisis se hace eco en lo "extra" que deja la gente. "La gente deja propina pero se nota menos dinero porque están más ajustados". "El mínimo es $10 y de ahí para arriba, pero a veces te dan monedas, aunque ya no es lo más común", agregó.

La propina se achica. En la Argentina lo adecuado es dejar alrededor del 10% en restaurantes
La situación de los maleteros
Ramón Peralta lleva 48 años de servicio de maletero en la Estación Terminal de Ómnibus de San Francisco y también reconoce que el momento económico del país afecta al bolsillo de los viajeros. "Hubo tiempos muy buenos. Te diría cuando la moneda valía algo. Hoy la gente te da lo que puede, $5 o $10. Algunos pueden llegar a darte $50 por varias valijas. Igual, en esto, no hay valores mínimos", sostuvo.
Al igual que ocurrió con Gerardo, para Ramón también ocurren milagros. "Por ahí hay gente muy bondadosa y te da buena propina. Unos pasajeros que venían de Italia descendieron de un coche y subieron a otro para ir a otra localidad y me dieron $100 por varias valijas. La gente valora mucho la buena atención", expresó.
Consultado sobre la existencia de una posible reglamentación, Peralta señaló: "No creo que sea bueno exigirle a la gente una cantidad de dinero, porque no siempre tienen la plata justa y es un problema por la falta de cambio. Si les decís $3, por ejemplo, capaz que no tienen sencillo o tendríamos que darles vuelto y no funciona así".

Ramón Peralta, con 48 años como maletero, dice que no hay
un mínimo de propina en su trabajo
Sin $2 ni monedas
El billete de $2, que antes era una opción de propina y de vuelto, al no estar más en circulación complica tanto a comensales como a meseros. "No hay cambio y a la gente no le podés cobrar $32, entonces le cobrás $30. Ahí te dan $35 y te piden que te quedes con los $3 restantes. Así, es difícil poder obtener algo más de propina y hacer diferencia. El billete y las monedas ayudaban un poco", contó Salvatori.
Entre el gasto diario y el ahorro
Con un trabajo entre 6 y 8 horas, tanto maleteros como mozos pueden recibir un promedio entre $200 y $500 por día. Claro que todo depende del cliente y no de lo que consumió, porque dar propina es más una costumbre y una forma de ser de cada persona.
"Hay gente que deja, hay gente que no, pero tratamos de dar el mejor servicio. A veces, el que paga es el que deja la propina; el que invita paga la cena y los invitados dejan la propina o entre todos los comensales ponen dinero por partes iguales. Eso va variando".
"La propina para nosotros vale mucho porque lo tomamos a modo de agradecimiento de la persona que uno atendió", reflexionó Gerardo.
Mozos y maleteros reconocen que los montos que reciben son menores que antaño, aunque destacan que pese a todo se siga entregando propina: "La crisis se nota porque la gente gasta lo justo", dicen.
"Yo lo uso para los gastos diarios; para comprar la comida, para tomar un cafecito o comprar ropa. Es una buena manera de no gastar el sueldo", reconoció el mozo.
"Para mí es como un sueldo más. Gracias a ese dinero, lo ahorré y junto a mi pareja podemos pagar la cuota de nuestra casa. Admito que no lo veía como muy positivo al trabajo de moza pero la propina me permite pensar en mi futuro", concluyó Victoria.

Gerardo Salvatori reconoce que la crisis está pero que la propina le sirve para sus gastos diarios
Cómo funciona en
Argentina y en
Sudamérica
En la Argentina lo adecuado es dejar alrededor del 10% en restaurantes y servicios de hotelería, mientras que el monto varía en los taxis de acuerdo al redondeo.
La diputada Fernanda Vallejo, del Frente para la Victoria, propuso como respuesta a la idea de Carrió (quien pidió a la gente que entregue propinas) un proyecto de ley que establezca para los trabajadores gastronómicos el 10% de lo facturado en hoteles y restaurantes.
"Como en otros países de la región y el mundo, tendrá carácter obligatorio. Se distribuirá de forma semanal entre todos los trabajadores del local, tomando en consideración la carga horaria. Formará parte del ingreso, como un adicional del salario", subraya el proyecto.
En Argentina lo adecuado es dejar alrededor del 10% en
restaurantes y servicios de hotelería, mientras que el monto varía en los taxis
de acuerdo al redondeo.
En el continente, Brasil fue uno de los últimos países en sumarse a la regulación de propinas cuando en marzo de 2017 sacó una ley que regula las 'gorjetas' (como se le llama en portugués), estableciendo que el 20% del dinero extra será para el negocio y el 80% para los meseros.
Colombia, es el país más nuevo de Latinoamérica en adoptar una ley que regule la repartición de propinas en los establecimientos comerciales, donde el dinero recogido de los aportes voluntarios del cliente se distribuirá mensualmente entre los empleados.
Por su parte, Uruguay enfrenta otra polémica a causa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que se descuenta cuando pagan con tarjetas de crédito o débito internacionales y los clientes asumen que no es necesario dejar propinas.
