La construcción sustentable sigue creciendo en San Justo
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El matrimonio Frola levantó una pared de su casa, en Altos de Chipión, combinando botellas de vidrio con cemento para aportar luz natural, brindando una estética original al mismo tiempo que favorecen el cuidado del medioambiente.
La bioconstrucción es una técnica que gana terreno en los pueblos de San Justo. Cada vez son más los vecinos que se animan a utilizar material reciclable para construir sus viviendas o darle un toque especial a algún sector de la misma.
Es el caso del matrimonio Frola que construyó una pared de su casa, en Altos de Chipión, combinando botellas de vidrio con cemento. La idea nace para aportar luz natural al ambiente, brindando una estética original al mismo tiempo que favorecen al cuidado del medioambiente.
Si bien normalmente se usa las botellas redondas, Martín Frola junto a su esposa Rebeca Roca utilizaron rectangulares, las cuales se asemejan más a un ladrillo y facilitan su adaptación a la pared.
"Es la primera vez que incorporamos un material reciclable en la casa. Se trata del quincho, un espacio muy especial para nosotros donde pasamos mucho tiempo libre y lo venía ambientando con un estilo antiguo y reciclando materiales poco convencionales", comentó Frola en entrevista con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Consultado sobre la iniciativa, Frola contó que "surgió mientras estaba tomado mates con un amigo; quería darle luz a una parte del quincho. Ya tenía una mampara antigua en un sector y quería proporcionarle un poco más de iluminación con algo distinto".
"Así empecé a
juntar botellas de ginebra, siendo que podría haberlo hecho con envases
redondos más convencionales pero los albañiles me dijeron era más complicado;
de hecho tuve una suerte aparte en conseguirlas en un campo de Miramar",
sostuvo.
"Me gusta estar y hacer todo pero me cuesta un poco la albañilería por lo que busqué ayuda. También, información en internet. Fui un poco el arquitecto de mi albañil", manifestó Frola.
Para construir esta pared utilizó 100 botellas pero consiguió muchas más siendo que la intención es adaptarlas a nuevos espacios. "En la parte trasera de la casa quiero hacer una sala de juegos para mis hijos, y una pared completa", anticipó.
La vivienda ubicada en barrio San José, al norte de la localidad es hoy inspiración para muchos que quedaron maravillados con esta técnica. "De hecho muchos me quisieron comprar las botellas que me sobraron pero no las vendí porque quiero seguir incursionando en otras ideas", añadió Frola.
Este detalle suma al estilo rústico y antiguo que tiene este sector de la casa, cuyo piso fue construido con ladrillos de una vieja tapera de campo, el cielorraso de diferentes colores, entre otras cosas.
Las repercusiones
A raíz de la difusión de su trabajo en redes sociales, muchos vecinos de la región se interesaron en la iniciativa, siendo que aparecieron otros mostrando trabajos similares realizados tiempos atrás.
"Me contactó un vecino de Miramar que me mostró su casa con una pared hecha con estas botellas. También cuando la terminé de hacer me enteré de un albañil del pueblo que tiene una pared que divide el baño del antebaño con esta técnica, desde hace más de 15 años", comentó.
