La canción para despedir al amigo que se fue

Un músico se entera de la trágica muerte de su colega y amigo, cuando los separan océanos y hemisferios. Con la culpa del sobreviviente a cuestas, imagina una charla imposible, el cachetazo de salvación para recomponer las piezas rotas. Y así nace una canción.
El día en que John Lennon fue asesinado, a Paul McCartney lo asaltó un enjambre de periodistas para preguntarle lo obvio: qué sentía, qué pensaba. Y el bajista masculló algo así como "es un lastre", que por mucho tiempo fue criticado como un alzarse de hombros y quitarle importancia. Tiempo después, Macca compuso "Here today", en la que le decía a su viejo amigo todo lo que no había podido decirle a través de los periodistas cuando todavía estaba en shock.
"La soledad es un amigo que no está", cantó alguna vez Luis A. Spinetta. Y para Bono también fue así, cuando la muerte de Michael Hutchence lo encontró a charcos y hemisferios de por medio, en la otra punta del planeta.
Desde sus inicios en los ochenta, entre U2 e INXS había existido una suerte de "pica" musical y mediática por los primeros puestos del ránking de canciones en inglés. Los irlandeses ya habían sacado algún que otro cuerpo de ventaja con hits más perdurables, pero igual los australianos seguían haciéndose sentir. Era un juego de guerra por la conquista del mundo a través del bombardeo de cassettes. No obstante, eso no había impedido que los vocalistas de ambas bandas se hicieran compinches. Y Hutchence, que sabía bien vivir bajo los mandamientos de un rockstar (en exceso), era un habitué en los "retiros espirituales" que los U2 hacían para componer y descansar, en la casa que compartían durante el verano en el sur de Francia.
Michael era una voz envidiable, era el carisma del introvertido, era sex appeal de romances que hacían ruido (Helena Christensen, Kylie Minogue), era frenesí, era diversión garantizada. Era una síntesis de frontman trágico, eslabón perdido entre Brian Jones, Jim Morrison, Ian Curtis, Marc Bolan y los que vendrían: Kurt Cobain, Chris Cornell. La depresión, igual, se sabe, no discrimina éxitos de fracasos. El cantante de INXS venía derrumbándose a la par de la popularidad del grupo y terminó por quitarse la vida (o encontrar la muerte, porque las dudas siempre quedan) el 22 de noviembre de 1997, en una habitación del hotel Ritz Carlton, de Sidney.
Bono y los U2 estaban en ese momento en medio de una gira súper exitosa que los llevaría a presentarse en cinco continentes. Venían de tocar en Nueva Orleans y se iban hacia San Antonio, donde darían un show el día 23. Esa noche, el vocalista hizo sus primeros homenajes hacia el amigo fallecido, citando alguna de sus letras en las canciones propias.
Como a McCartney, al vocalista irlandés le tomó un tiempo terminar de expresar sus sentimientos en forma de nueva canción, teniendo la conversación imposible que la muerte les vedaba. Pero Bono no levantó el tubo a larga distancia para lagrimear, decirle a Michael que lo extrañaba o que lo amaba. No, lo hizo enojado y con la culpa del sobreviviente, reprochándole la decisión de irse. Escribió "Stuck in a moment you can't get out of", para gritarle a Hutchence que no actuara como tonto, que se recompusiera y se secara las lágrimas. Que estaba atrapado en un momento, que ahora no podía salir... pero que era solo un momento, y que el tiempo pasa... porque todo pasa.
Y el tema fue un hit, por supuesto.
Los U2 comenzaron a hacer otro homenaje al cantante de la banda "rival" desde que se enteraron de su partida. La noche del 23 de noviembre, en San Antonio, cuando tocaron "Gone", se la dedicaron a él. Y desde entonces, en sus shows, si bien el tiempo sigue pasando, Bono continúa asegurando que Hutch es un muerto que no para de nacer. Que Hutch, día a día, se le sigue escapando, se le sigue yendo, pero que nunca desaparece.
