La “canchita” de la vía: recuperar un espacio que daban por perdido
Un grupo de amigos se organizó y refuncionalizó un espacio que disfrutaron generaciones, con el objetivo -entre otros-, de que vuelva a ser un punto de encuentro e inclusión. Se trata de las canchas de fútbol y básquet del predio del ferrocarril Belgrano.
La fisionomía del paisaje de ese espacio verde a la vera del de la vía del ferrocarril Belgrano Cargas, sobre López y Planes, entre Yrigoyen y Echeverría, cambió. Volvió a ser. Con solo dos arcos de fútbol, recuperó su identidad, su razón de ser, de estar allí, justo allí.
Y es que el histórico potrero fue recuperado hace poco tiempo por un grupo de vecinos que desinteresadamente se pusieron al hombro la misión de que volviera a ser la "canchita" del barrio, punto de encuentro de los habitantes del sector.

Un grupo de voluntarios recuperó el espacio y con él, ese momento esperado del día que llega cuando la cita es un "picadito" en el barrio
Mario Bongiovanni Perna, de la Asociación Civil Actitud Ciudadana, en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO explicó cómo se hizo realidad el anhelo de un grupo de amigos.
"Todo surge porque cuando éramos chicos con mis amigos ese lugar, esa 'canchita' era donde nos juntábamos a jugar a la pelota. Un día uno de nosotros pasa por la vía y ve que a la cancha le faltaban los arcos, estaban los yuyos altos y que además, la cancha de básquet no tenía aros, los tableros estaban destrozados, entonces, decidimos ponernos a trabajar para que vuelva a tener la vida que tenía para nosotros", narró.
El grupo empezó a trabajar en marzo de 2016 y culminó las obras en octubre del mismo año. Esos trabajos consistieron en reinstalar los dos arcos que una vez estuvieron y arreglar los tableros y los aros de la cancha de básquet en un playón que era nada más que un espectáculo desolado.
Además, en ese mismo playón, que la banda lisa de Fasta utiliza para ensayar, instalaron dos caños, uno en cada punta del ancho de la cancha de báquet, para que aquellos que quieran jugar al vóley puedan hacerlo también.
"Siempre decimos que el deporte es clave para hablar de inclusión, para evitar que los pibes estén en la calle haciendo cualquier otra cosa. Poder hacer esto junto a amigos, la gente de Actitud y empresarios de la ciudad completamente desinteresados, es maravilloso sobre todo para la gente de los barrios Sarmiento, La Milka y Catedral que ahora pueden volver a jugar al fútbol y al básquet ", aseguró Bongiovanni Perna.

"Los con remera" vs. "los en cuero"
Los muchachos de La Milka cuentan unos 10. Los equipos están claros: los que tienen remera son unos, los sin remera, los otros. En cada uno de los equipos hay marcas bien características: el de la gorra al revés; el que juega con la remera atada al cuello cual bufanda; el que juega descalzo y corre a pura piel con la pelota pegada al pie... Al unísono le cuentan a este diario que están contentos con que hayan puesto los arcos de vuelta, van muy seguido a "patear", ahora van a jugar hasta que caiga el sol o hasta llegar a 12, como cuando eran chicos.
En realidad, la importancia de lo realizado por el gripo de amigos radica en eso, en que esos muchachos que ya han pasado por lejos la edad de los guardapolvos blancos, juegan como si fueran niños. Porque la "canchita", el potrero, el campito, sirve como lugar de referencia y de contención, porque corriendo detrás de la pelota se sudan muchas cosas y se aprenden situaciones como el compañerismo, el altruismo, la alegría compartida; que es foul solo cuando hay mucha mala intención; que se va a fuera, cuando toca el asfalto de la calle y que perder, no mata.
La tarea de un grupo de vecinos ha recuperado un espacio clave para la ciudad, que pierde esos sitios a diario y donde que cada vez más pagan por jugar a la pelota. Por jugar.

Un potrero que despierta la ilusión de los chicos

