Educación
La banda del Ipet 50 se prepara para vivir su histórico debut en el desfile del 25 de Mayo
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Con ensayos intensos, instrumentos nuevos y el compromiso de estudiantes, familias y docentes, la banda de música de la EFO se alista para participar por primera vez del desfile patrio. Más que una presentación, el proyecto se convirtió en un espacio de integración, pertenencia y formación para decenas de jóvenes.
Hay sonidos que identifican a una escuela. Voces en los recreos, pasos en los pasillos, el ruido de los talleres. Pero desde hace un tiempo, en el Ipet N° 50 “Ing. Emilio F. Olmos” comenzó a escucharse algo distinto: trompetas, redoblantes, bombos y platillos que ensayan para una fecha especial. El próximo 25 de Mayo, la banda de música de la institución participará por primera vez del tradicional desfile patrio y la expectativa crece día tras día.
Detrás de cada ensayo hay una historia de esfuerzo colectivo, compromiso y pertenencia. También hay una convicción profunda: que la música puede transformar, integrar y abrir caminos para los jóvenes.
“Hablo de logística, es decir, la banda en muy poco tiempo. Es un hecho bastante importante eso destacarlo”, expresó a LA VOZ DE SAN JUSTO el director de la agrupación, Darío Verra, al remarcar el crecimiento logrado en apenas un año.
El proyecto comenzó a consolidarse durante 2025, cuando la escuela logró incorporar una importante cantidad de instrumentos. Desde entonces, el trabajo no se detuvo. “No es una banda que se prepara solamente para el 25 de Mayo, sino que trabajamos durante todo el año”, señaló.
Hoy son alrededor de 40 los integrantes anotados. Algunos participarán del desfile y otros todavía continúan en proceso de aprendizaje. La banda está integrada por trompetas, trombones, fliscornos, bombos, tambores, platillos y redoblantes.
Los ensayos se intensificaron en las últimas semanas. Hay estudiantes que recién empiezan y otros que ya tienen experiencia del año pasado. Todos comparten la misma ansiedad por salir a desfilar frente a la comunidad.
“Estamos yendo de lunes a viernes, ya que hay muchos chicos que hay que capacitarlos”, contó el director. El compromiso también se refleja en los estudiantes, que asumen el desafío con responsabilidad y entusiasmo.
El desfile del 25 de Mayo no será simplemente una presentación más. Para muchos chicos y chicas será la primera vez tocando en público, representando a su escuela y compartiendo un acontecimiento profundamente ligado a la identidad nacional y local.
Espacio de inclusión y pertenencia
En tiempos donde muchas veces las escuelas aparecen asociadas a conflictos o situaciones de violencia, el proyecto de la banda muestra otra realidad posible: la de jóvenes que encuentran en la música un lugar de encuentro, aprendizaje y contención.
“La experiencia que yo tengo con los chicos es que son todos excelentes, son todos muy buenos chicos. Quizás la falla de todo lo que está pasando siempre es de los grandes. Los chicos no son el problema. El problema somos los grandes”, reflexionó Verra.
El docente insiste en que estos espacios generan inclusión real. La música obliga a escuchar, coordinar, compartir tiempos y respetar al otro. “La música integra. Porque si nosotros no vamos todos juntos, no hacemos todo en el mismo tiempo, llevando el compás y escuchando al otro, que son todas cosas que en la vida es importante tenerlo en cuenta”, sostuvo.
Y agregó una definición que resume el espíritu del proyecto: “Escuchar a la gente, ir juntos, no ser solo. Ser un grupo. Nadie es más que alguien. Somos todo un todo”.
Ese sentido de pertenencia se construye todos los días. En cada ensayo, en cada conversación y también en cada dificultad que logran superar juntos. Hay estudiantes que hace apenas dos semanas tuvieron por primera vez un instrumento entre sus manos y hoy ya se preparan para desfilar.
“Lo importante es que quieren participar y no le podemos negar la posibilidad”, afirmó Verra.
El acompañamiento familiar también aparece como una pieza fundamental. Uniformes, organización y apoyo cotidiano forman parte de un esfuerzo compartido. “Un compromiso excelente de parte de todos los padres que están muy predispuestos. Tuvimos que hacer el uniforme. La familia apoya”, destacó.
Una escuela queapuesta por la cultura
La propia escuela se convirtió en sostén indispensable del proyecto. El Ipet 50 cuenta con una sala destinada exclusivamente para la banda, donde se guardan los instrumentos y se desarrollan los ensayos.
“Tenemos una sala en el colegio donde podemos guardar todos los instrumentos”, explicó Verra, quien además valoró las posibilidades que brinda una escuela técnica. Las estanterías fueron construidas dentro de la institución y también se elaboran materiales para las prácticas. “La escuela también fabrica los pads, que son unos pedazos de madera con una goma arriba para que los chicos puedan practicar también en su casa o en la escuela sin hacer tanto ruido”, comentó.
El proyecto de la “escuela del trabajo”, además, involucra a cooperadora, empresas locales y organismos provinciales. “Empresas de San Francisco pusieron plata y la provincia, a través del Ministerio de Educación, también ayudó mucho para que se conforme esta banda”, recordó.
“Esto es un ejemplo a nivel sociológico”, sostuvo Verra al valorar el crecimiento alcanzado en poco tiempo. Según explicó, el proyecto nació como uno de los objetivos institucionales durante el 90º aniversario de la escuela y hoy continúa fortaleciéndose. “La escuela cumplió 90 años y justamente uno de los objetivos que había tenido era armar esta banda y lo pudimos lograr”, recordó.
Una experiencia que quedará para siempre
Aunque el debut del 25 de Mayo ocupa hoy el centro de la escena, en la escuela saben que la banda representa mucho más que una actuación puntual.
“Dentro de la escuela nuestra actividad dentro de la banda es muy activa y muy dinámica”, explicó Verra. Después del desfile continuarán las clases divididas por instrumentos, las metodologías de estudio y el aprendizaje musical permanente.
El repertorio elegido para la fecha patria estará compuesto por marchas tradicionales y fragmentos musicales vinculados al acontecimiento. Entre ellas sobresale la “Marcha del Trabajo”, que el grupo siente como una especie de emblema propio.
“Todo lo otro que vamos a tocar para todos los chicos fue nuevo y para los nuevos, más nuevo que nunca, porque nunca tocaron”, expresó el director.
Sin embargo, más allá de las dificultades propias del aprendizaje, Verra insiste en el enorme valor educativo de la experiencia. Durante los ensayos, los estudiantes trabajan concentración, coordinación y resolución de problemas.
“Ayer a un chico le puse un libro al frente para percusión mientras los otros tocaban trompeta. Y ese chico iba tocando y cuando se dio cuenta tenía que resolver un problema”, relató.
El docente considera que ese tipo de experiencias ayudan a combatir la dispersión y generan procesos de aprendizaje profundos. “Vos le tirás ese tipo de cosas y los chicos se quedan ahí durante 10 o 15 minutos tratando de resolver un problema. Por eso este tipo de actividades son muy positivas”, afirmó.
Ahora el sueño apunta más lejos. Verra imagina que las bandas escolares puedan convertirse en una política educativa consolidada dentro de las escuelas de Córdoba. “Estaría bueno que esto sea incorporado dentro del Ministerio de Educación para que haya profesores que se puedan dedicar a esto”, opinó.
Mientras tanto, en los pasillos del Ipet 50 la música sigue sonando. Entre bombos, redoblantes y trompetas, decenas de jóvenes se preparan para vivir un momento que seguramente quedará grabado para siempre: el primer desfile patrio de una banda que nació desde el esfuerzo colectivo y que hoy se convirtió en orgullo de toda una comunidad educativa.
