“La alergia no se cura pero si se controla”: las claves de un especialista para la prevención
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Con la llegada de la primavera, las personas alérgicas pueden experimentar un incremento de los síntomas vinculados principalmente a la presencia de pólenes en el ambiente. El doctor Héctor Badellino dialogó con AM 1050 y explicó cómo diferenciar una alergia de una infección respiratoria, qué medidas ambientales pueden ayudar a reducir los síntomas y cuáles son las alternativas de tratamiento.
El doctor Héctor Badellino, especialista en Pediatría, diplomado en Intolerancias y Alergias Alimentarias y especialista en Enfermedades Alérgicas en Niños y Adolescentes, analizó en diálogo con AM 1050 el comportamiento de las alergias durante esta época del año y brindó recomendaciones para quienes presentan síntomas respiratorios recurrentes.
Badellino explicó que la primavera suele ser un período especialmente complejo para las personas alérgicas a los pólenes, aunque también existen pacientes sensibilizados a los ácaros y a los hongos, que tienen presencia durante todo el año y son relevantes en esta región.
“La alergia no se cura, la alergia se controla”, resumió el especialista al referirse al carácter crónico de estas enfermedades y a la importancia de contar con un diagnóstico adecuado.
Alergia o infección: síntomas que pueden confundirse
Uno de los puntos que abordó Badellino fue la dificultad para diferenciar, en determinados casos, una alergia de una infección respiratoria. La situación puede ser todavía más compleja después de un invierno en el que circularon distintos virus respiratorios, entre ellos influenza, virus sincicial respiratorio y rinovirus.
El especialista señaló que el rinovirus puede presentar síntomas similares a los de una alergia, aunque existen elementos que pueden orientar el diagnóstico. Una infección puede estar acompañada por malestar, fiebre, dolor de cabeza o dolor de garganta, mientras que una persona con rinitis alérgica puede presentar congestión nasal, dormir mal y respirar por la boca, generando también cansancio o molestias en la garganta.
Por eso, remarcó que los síntomas pueden superponerse y que la historia clínica resulta fundamental para determinar qué está ocurriendo.
Una enfermedad que puede afectar la calidad de vida
Badellino sostuvo que la alergia es un proceso crónico y que muchas personas terminan naturalizando síntomas que se repiten durante meses o años.
Estornudos al levantarse, congestión nasal, respiración por la boca o dificultades para dormir pueden convertirse en situaciones habituales para quienes padecen alergias, aun cuando no exista un cuadro considerado grave.
En este sentido, planteó que el problema no debe medirse solamente por la intensidad de los síntomas, sino también por el impacto que tienen sobre la calidad de vida.
El clima y el ambiente
El especialista también vinculó el incremento de las enfermedades alérgicas con modificaciones ambientales y climáticas. Según explicó, los cambios marcados de temperatura, los veranos intensos, los inviernos más benignos y la presencia de viento pueden favorecer determinadas condiciones que incrementan la exposición a agentes irritantes y alérgenos.
“No existe la alergia al cambio de clima”, aclaró. Según su explicación, el frío, el calor o el viento no son por sí mismos la causa de una alergia, sino que pueden actuar como detonantes o desencadenantes de síntomas en personas que ya presentan una predisposición alérgica.
El viento, además, puede transportar polvo y pólenes a grandes distancias. En esta región, Badellino también mencionó el impacto que pueden tener determinadas partículas de polvo, incluso provenientes de zonas como Mar Chiquita, sobre las vías respiratorias, los ojos, la nariz y los bronquios.
Cómo reducir la exposición dentro del hogar
Una vez realizado el diagnóstico, el especialista recomendó trabajar sobre el control ambiental, especialmente cuando se conoce cuál es el alérgeno que desencadena los síntomas.
En el caso de las personas alérgicas a los pólenes, Badellino explicó que abrir las ventanas durante las primeras horas de la mañana puede aumentar la exposición, debido a que es un período en el que muchas plantas liberan polen. Por eso, recomendó priorizar la ventilación durante el mediodía o la siesta.
En el caso de los ácaros, señaló que los ambientes cerrados, con alfombras, revestimientos y poca ventilación pueden favorecer su presencia.
También aconsejó utilizar paños húmedos para limpiar el polvo, evitando barrer, utilizar plumeros o elementos que vuelvan a poner las partículas en suspensión. En personas alérgicas a los ácaros, además, recomendó evitar las alfombras.
Pólenes durante todo el año
Badellino explicó que no todas las alergias tienen un comportamiento estacional. Mientras que los ácaros y los hongos pueden generar síntomas durante todo el año, las alergias provocadas por pólenes presentan una relación más marcada con determinadas épocas.
En primavera tienen especial importancia los árboles, mientras que posteriormente aparecen otros tipos de pólenes vinculados a pastos y malezas. El especialista señaló que las modificaciones climáticas pueden influir sobre los períodos de polinización y prolongar la exposición.
Por eso, una persona puede tener síntomas durante diferentes momentos del año dependiendo de aquello a lo que esté sensibilizada.
Diagnóstico antes que automedicación
Para Badellino, uno de los primeros pasos consiste en determinar si la persona es alérgica y a qué sustancia presenta sensibilidad.
Entre las herramientas disponibles mencionó las pruebas cutáneas, que pueden realizarse en el brazo y permiten obtener resultados aproximadamente en 15 minutos, y los análisis de sangre, que también pueden utilizarse para identificar sensibilizaciones.
A partir de ese diagnóstico se puede establecer un tratamiento y definir medidas específicas para reducir la exposición.
El especialista también remarcó la importancia de evitar la automedicación y de no recurrir simplemente a una farmacia para elegir un medicamento sin conocer previamente el origen de los síntomas.
Medicación e inmunoterapia
Badellino explicó que los medicamentos pueden mejorar los síntomas, pero que no necesariamente modifican el mecanismo de base de la enfermedad alérgica.
En ese punto destacó la inmunoterapia, conocida durante mucho tiempo como “vacuna contra la alergia”, que busca modificar la respuesta del sistema inmunológico frente al alérgeno.
Según explicó, en Argentina existen tratamientos por vía subcutánea y sublingual, que se realizan durante todo el año y que, en general, requieren entre tres y cinco años de tratamiento. El especialista señaló que se necesitan al menos tres años para lograr modificaciones duraderas en la memoria inmunológica.
El objetivo es generar una mayor tolerancia frente al alérgeno. La duración y la modalidad del tratamiento dependen de cada paciente, del diagnóstico y de la correcta identificación de aquello que desencadena la reacción.
San Francisco y una alta prevalencia de enfermedades alérgicas
Badellino también hizo referencia a estudios epidemiológicos en los que participó y que analizaron la presencia de enfermedades alérgicas en niños y adolescentes.
Según explicó, aproximadamente el 40% de los adultos presenta síntomas de rinoconjuntivitis alérgica, mientras que entre niños y adolescentes la proporción se ubicaría alrededor del 40 al 45%.
El médico señaló además que San Francisco participó como único centro argentino en uno de estos estudios internacionales, junto con alrededor de 50 centros de distintos países. De acuerdo con lo señalado por Badellino, la ciudad pasó de ubicarse en una posición intermedia en 2013 a presentar actualmente una de las prevalencias más altas registradas entre los centros participantes, tanto para rinoconjuntivitis alérgica como para asma en adolescentes.
El entorno también importa
El especialista sostuvo que los factores ambientales tienen un peso importante y mencionó mecanismos epigenéticos, mediante los cuales determinadas condiciones ambientales pueden influir sobre el funcionamiento del organismo.
En su explicación incluyó factores como la alimentación, el clima, la radiación, los agroquímicos y el tabaquismo, entre otros elementos que pueden intervenir sobre el sistema inmunológico y favorecer procesos inflamatorios.
También hizo referencia a la actividad al aire libre y señaló que el viento puede transportar pólenes y partículas a grandes distancias. Por eso, para las personas alérgicas a determinados pólenes, el momento elegido para realizar actividad al aire libre puede ser relevante.
La importancia de anticiparse
Badellino insistió en que las personas que todos los años presentan síntomas durante la primavera no deberían asumir automáticamente que se trata de una “gripe de primavera”.
Para el especialista, la clave está en identificar el origen de los síntomas, realizar un diagnóstico y establecer un tratamiento adecuado.
“El diagnóstico hace al tratamiento adecuado”, sostuvo Badellino, al remarcar la importancia de un abordaje personalizado y de evitar soluciones generales para todos los pacientes.
La recomendación, especialmente ante síntomas que se repiten año tras año, es consultar con un profesional, determinar si existe una enfermedad alérgica y conocer qué factores la desencadenan para poder controlar sus manifestaciones.
