Junta cartón para vivir y da todo por los animales: “Ellos son mi motor de todos los días”
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Este 29 de abril, Día del Animal, las historias se multiplican pero la de Carmen Cabrera es la demostración que, ante la crisis, a los sin voz no se los abandona y se les da la dignidad que merecen.
Por Stefanía Musso
En contextos de vulnerabilidad podemos pensar que los animales no son prioridad, pero este no es el caso de Carmen Cabrera, quien se esfuerza día a día para que sus perros reciban además del alimento todo el amor y contención que se merecen.
Ella es cartonera y en su casa de Frontera hay 19 perros que protege y cuida porque son su familia.
"Primero los animales, después yo", dijo Carmen a LA VOZ DE SAN JUSTO. Y la imagen lo refleja.
Los perros son todas las edades y muy alejado de ser de raza. Ahí están todos juntos, sin causar problemas y atendiendo a lo que su "abuela" - como se hace llamar Carmen con los pichichos- le pueda decir.
"Si te digo el nombre de todos, terminamos mañana", bromeó Carmen.
La mujer no recuerda el nombre de todos pero en el grupo está Mirta, la mayor con una ceguera avanzada; Eva, que está siempre en el techo. Le siguen: Pancho, Jazmín, Eliseo, El perro, Josué, Chiripa, Mora, Fito, Lolita, Chocolate o chocolatín, Ruth, Sara, Rebeca y la pequeña Magdalena, que recién se incorpora al clan luego de ser rescatada con sus hermanita en las peores condiciones.
"A mí no me importa si es gordo, si es flaco, si tiene cuatro piernas o tres. Yo los amo a todos por igual".
Este diario llego a la hora del almuerzo y Carmen les tenía preparados un balde de leche con pan, un menú que los perros disfrutan plenamente y que la mujer les brinda cada día. También hay balanceado y arroz porque ella les cocina diariamente. "Lo que junto es para ellos porque primero, tienen que comer ellos y después yo. Mi garrafa de gas la gasto toda en ellos", expresó.
Son todo en mi vida
Carmen no sabe de lujos pero en su humilde casa, los perros son todo. Ellos se apropiaron de la vivienda y viven con la mujer hasta que fallecen. "Acá no se va nadie salvo los que están de paso hasta que alguien los adopte. Los perros viven y se mueren acá", confió la entrevistada.
Tal es así que ella misma creó un lugar donde los perros tienen su ultimo descanso en el patio de su casa. "No podría tirarlos o dejarlos por ahí porque son parte de mi familia".
En lo de Carmen están los suyos pero también los de tránsito del Proyecto Pulguita. "Yo soy cartonera y me la rebusco. Hace tres meses me llamaron de Proyecto Pulguitas para ayudarlos como tránsito y acepté porque en casa siempre hay lugar para otro más", manifestó Carmen.
La mujer también rescata animales: "Yo no espero ver qué voy a hacer. Lo rescato, me lo traigo y después me comunico con Pulguitas para darle lo mejor".
Si un perro de los de tránsito consigue hogar, Carmen los entrega con una carta de presentación y como si fuera poco, los pasa a visitar. "Sé muy bien que no me los puedo quedar porque buscan otra familia. Cuando los entrego, les doy una carta que los presenta y les digo a los adoptantes que si no lo van a querer o el perro muerde, que no lo dejen en la calle, que me llamen y yo lo busco".
Los animales de Carmen están limpios y bien atendidos. Nada les falta. "Yo les doy amor y a ellos se les sana el corazón. Ellos son mi motor de todos los días y están primero".
Para la mujer, que reflexionó en este Día del Animal, expresó: "Si todos nos comprometeríamos con los animales, no habría tantos en la calle".
