Judiciales
Juicio por trata: testimonios opuestos marcaron las audiencias y el tribunal entra en la etapa decisiva
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El juicio oral contra Elías Argüello y los otros cuatro acusados sigue hoy. Hasta ahora, dejó declaraciones que fortalecieron tanto la acusación de trata de personas como la estrategia defensiva. Mientras algunas testigos describieron control psicológico, aislamiento y explotación laboral, otras defendieron la vida “en comunidad” y negaron coerción.
CORDOBA (Corresponsalía)-. La segunda semana del juicio oral contra el pastor evangélico y youtuber sanfrancisqueño Elías Argüello dejó una sucesión de testimonios enfrentados y versiones distintas sobre el funcionamiento interno de la organización Dimensión Cielo, en el marco del proceso por presunta trata de personas con fines de explotación laboral.
El juicio continuará este martes en el Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba con nuevas declaraciones testimoniales. En tanto que mañana será el turno de los alegatos finales y posteriormente conocerse la sentencia.
Hasta ahora, las audiencias dejaron testimonios que fortalecieron tanto la acusación sostenida por la fiscalía como la estrategia de la defensa, que insiste en que nunca existió coerción y que todos los integrantes convivían voluntariamente dentro de una comunidad religiosa.
El testimonio más comprometedor para los acusados fue el de LC, considerada por la fiscalía una de las presuntas víctimas de trata. La mujer declaró sin la presencia de los imputados en la sala y describió un escenario de control psicológico, dependencia económica, aislamiento social y temor permanente.
“Me sentía captada”, afirmó durante uno de los pasajes más delicados de la audiencia.
LC involucró directamente no solo a Argüello sino también al resto de lis imputados Daiana Herrera, pareja de Argüello; Ricardo Matías Mercado, alias “Eliseo”; Maximiliano Mercado, alias “Benjamín”; y Marcos Matías Burini, alias “Mateo”.
Según declaró, en 2019 llegó desde Córdoba a San Francisco para integrarse a la comunidad y trabajó en emprendimientos comerciales como “Barritas y Más”. La organización además tenía otros como “Visiter 7”, “Costumbres Light” e “Inmobiliaria Ciudad”, algunos relacionados con la panificación y otros con el rubro inmobiliario.
“Hacía unos 10 mil pesos por día. Todas las noches se contaba la plata”, sostuvo ante los jueces. También aseguró: “Era consciente que trabajaba para Elías. Teníamos que decir que éramos una comunidad con un fondo común”.
La mujer sostuvo que nunca recibió una remuneración personal y que no podía decidir libremente sobre gastos cotidianos. “A mí nunca me dieron paga de ese dinero. No podíamos comprar nada, no nos dejaban. Teníamos que consultar todo antes”, declaró.
Uno de los ejes más fuertes de su relato estuvo vinculado al miedo que, según afirmó, condicionaba todos los aspectos de la convivencia dentro del grupo. “Yo tenía miedo, pero económicamente no tenía recursos para irme”, expresó. “Me alejé de mi familia, de mis amigos. Psicológicamente y físicamente tenía miedo”, reiteró.
En otro tramo aseguró que dentro de la organización existían reglas estrictas: “No podía haber secretos entre nosotros. No podíamos hacer amistades fuera de nuestro entorno”.
LC identificó a Argüello como la máxima autoridad del grupo. “Elías era el único que daba instrucciones. Él era el enviado de Dios en la tierra y Daiana, la profeta. Ella también daba instrucciones”, afirmó.
La mujer también habló sobre mecanismos de vigilancia dentro de la vivienda y declaró que no acudían a profesionales médicos. “Si teníamos algún problema de salud, no íbamos al médico. La única que nos ‘medicaba’ era Daiana por WhatsApp”, sostuvo.
Otro de los momentos más sensibles ocurrió cuando habló de la situación de su hija de 10 años. “Elías dijo que ella debía trabajar en la producción, pero ella tenía que ir a la escuela. La querían hacer trabajar”, afirmó.
También describió las condiciones de convivencia dentro de la casa. “Éramos seis personas durmiendo en una habitación”, recordó.
Según declaró, otras jóvenes vinculadas a la comunidad residían en la vivienda del country Ayres del Golf, donde cuidaban a los hijos de Argüello y Herrera y realizaban tareas domésticas.
LC relató que decidió abandonar la comunidad cuando advirtió que su hija estaba siendo influenciada por el grupo. “Me di cuenta que mi hija estaba siendo más captada que yo”, dijo.
Según contó, se marchó de madrugada junto a la niña y consiguió ayuda para viajar primero a Unquillo y luego a Buenos Aires.
La defensa insiste en que “nadie coaccionó a nadie”
Durante esta segunda semana también hubo testimonios y planteos que se acercaron más a la postura defensiva.
Días antes había declarado MK, alias “Samara”, considerada también por la fiscalía como una presunta víctima, aunque con un relato completamente diferente.
La joven defendió el funcionamiento de Dimensión Cielo y negó haber sido manipulada o privada de su libertad.
“Me gustaba el ambiente familiar, la comunión entre todos”, sostuvo ante los jueces.
MK explicó que participaba de emprendimientos vinculados a la organización y reconoció la existencia de un “fondo común”, aunque aseguró que todos podían disponer de dinero para gastos personales.
“La parte socia éramos unas cinco personas. Todos teníamos una cuenta bancaria de la que podíamos disponer para gastos personales”, declaró.
Esa postura fue reforzada por el abogado defensor Eduardo Gómez Caminos, quien sostuvo que las primeras audiencias resultaron “altamente favorables” para los imputados.
“No hay delito de trata, nadie coaccionó a nadie”, expresó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
El letrado insistió en que Dimensión Cielo funcionaba como una comunidad consensuada y no como una estructura coercitiva. “Si lo querés mirar jurídicamente, es una sociedad de hecho. Eran varias personas que vivían juntas”, expresó.
Además sostuvo que todos los integrantes compartían voluntariamente una misma práctica religiosa y un estilo de vida comunitario. “Son todos evangélicos. No es que una persona de otra religión se unió a esta religión”, señaló.
Gómez Caminos también rechazó las acusaciones de hacinamiento. “Vivían en barrios como Tejas del Sur, en Córdoba, y Ayres del Golf, en San Francisco. Un country no es el perfil de trata”, indicó.
“Para que haya este delito tiene que haber algún medio coactivo que pueda restringir la libertad de las personas. Y acá no ha habido ninguna obligación de hacer absolutamente nada”, agregó.
También adelantó que Argüello volverá a declarar durante el juicio oral para demostrar su inocencia. También lo harán los otros cuatro imputados.
El tribunal está integrado por Enrique Lilljedahl, María Noel Costa y José Fabián Asís, mientras que la acusación es sostenida por el fiscal oral Carlos Gonella.
Argüello y el resto de los imputados llegaron a juicio acusados de trata de personas con fines de explotación laboral agravada por engaño, abuso de vulnerabilidad, pluralidad de autores y de víctimas. En el caso del pastor, también se agregó el agravante de haber actuado como “ministro de un culto no reconocido”; y de Burini, como partícipe necesario.
La causa se inició tras los allanamientos realizados a fines de 2020 en viviendas y emprendimientos vinculados a la organización. En marzo de 2021 Argüello fue detenido y luego recuperó la libertad hasta el inicio del juicio oral.
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