Sociedad
Juan Gordo y Pentacomb: asumir el legado, sostener la empresa y seguir adelante
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Tras la muerte de su padre Héctor, Juan Gordo quedó al frente de Pentacomb, una empresa familiar que hoy atraviesa un proceso de transformación sin perder sus valores fundacionales. Desde sus inicios como playero hasta ocupar un rol de conducción, su historia es la de un aprendizaje constante, marcado por el trabajo, la fe y la resiliencia.
Pentacomb no es solo una firma dedicada a la comercialización de combustibles. Es, ante todo, una construcción familiar que fue creciendo con esfuerzo y compromiso a lo largo de los años. La empresa nació bajo el impulso de Héctor Gordo y, tras su fallecimiento hace algunos años, continuó su camino de la mano de su esposa Lorena y sus hijos Juan Manuel, Santiago y Hernán. En ese entramado, Juan fue asumiendo un rol cada vez más protagónico, siempre desde el conocimiento profundo del trabajo cotidiano.
Su recorrido dentro de la empresa no fue lineal ni apresurado. Comenzó como playero, pasó por el control de stock y luego por tareas de mayor responsabilidad, hasta llegar al lugar que hoy ocupa. “Es un lugar que me lo fui ganando de a poco”, afirmó a LA VOZ DE SAN JUSTO.
La muerte de Héctor significó un quiebre profundo. El impacto fue inmediato y dejó una ausencia difícil de cubrir. “Fue difícil ocupar ese lugar”, reconoce Juan, no solo por la dimensión empresarial, sino por el vacío emocional que dejó su padre. Asumir responsabilidades en medio del duelo implicó reorganizarse, acompañarse como familia y aprender a seguir adelante.
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En ese contexto, la capacidad de superación se volvió una herramienta central. Juan atravesó momentos personales complejos, marcados por la pérdida y la presión que implica conducir una empresa de gran estructura. Sin embargo, con el paso del tiempo logró recomponerse. “Hoy estoy en un buen momento, me siento feliz y tranquilo”, destacó.
La conducción de Pentacomb no es una tarea individual. Juan destaca permanentemente el valor del trabajo en equipo, tanto con sus hermanos como con los profesionales que los acompañan. Contadores, abogados y amigos forman parte de una red que permite sostener el funcionamiento diario. Esa contención fue clave para atravesar los momentos más difíciles y seguir proyectando, aun en un escenario económico complejo.
Actualmente, la empresa cuenta con cuatro estaciones de servicio —dos en San Francisco y dos en Santa Fe— además de un sector agro destinado al almacenamiento y la distribución mayorista de combustible. La magnitud del negocio exige organización, división de tareas y una toma constante de decisiones. “La presión es mucha”, admite Juan, aunque reconoce que con los años aprendió a convivir con ella y a transformarla en parte del desafío diario.
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El vínculo con los clientes es otro de los pilares fundamentales de Pentacomb. Juan habla de relaciones construidas con el tiempo, de personas que acompañan y sostienen. “Somos una familia muy querida”, afirmó, y agradece a quienes siguen confiando en la empresa. Para él, ese respaldo tiene una explicación clara: el trabajo honesto y el trato humano terminan generando un ida y vuelta que se mantiene en el tiempo.
En ese camino de reconstrucción personal y empresarial, Juan también fue consolidando una forma de liderazgo atravesada por convicciones profundas. “Creemos en el trabajo diario y en que Dios nos guía cuando actuamos con propósito”, destacó.
Juan forma parte de una nueva generación de empresarios que entiende que hoy no alcanza solo con heredar una empresa: hay que transformarla. Desde San Francisco, lidera estaciones de servicio de la marca Shell y una operación mayorista de combustibles con una visión de gestión moderna, enfocada en resultados y en la adaptación constante a los nuevos tiempos. Junto a su familia, apuestan a decisiones ágiles, a estructuras más livianas, a la profesionalización de los procesos y a una mirada puesta en el largo plazo, aprendiendo de los errores como parte del crecimiento.
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La fe ocupa un lugar central en su vida y también en la manera de encarar el trabajo. Juan menciona a Dios como guía y sostén, especialmente en los momentos más duros. Cree que esa mirada lo ayudó a atravesar la pérdida de su padre y a reconstruirse emocionalmente. Hoy, con el dolor transformado en aprendizaje, elige quedarse con los recuerdos lindos y proyectar el futuro.
Mirando hacia adelante, Pentacomb busca adaptarse a los nuevos tiempos, ordenar su estructura y sostener su crecimiento. Juan es consciente de que liderar implica asumir responsabilidades que muchas veces no se ven desde afuera. Aun así, elige seguir, convencido de que, con trabajo, fe, y unión familiar es posible superar los desafíos.
