Voley
Josefina Jappert: “El balance es más que positivo”
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La capitana analizó el recorrido del equipo en la fase regular, destacó el crecimiento colectivo y valoró el respaldo de la gente. Ahora, San Isidro se prepara para una dura serie de cuartos de final frente a Bell.
San Isidro entró en la etapa decisiva de la Liga Nacional Femenina de vóley con la satisfacción de haber cumplido el primer gran objetivo de la temporada: meterse entre los ocho mejores equipos del torneo. Después de una fase regular exigente, con partidos de todo tipo, el conjunto de San Francisco se ganó su lugar en los playoffs y ya tiene por delante un nuevo desafío: la serie de cuartos de final frente a Bell, un rival de jerarquía y con experiencia.
La clasificación no fue casual. Detrás de este presente hubo una preparación intensa, un plantel que supo adaptarse a distintos momentos del campeonato y una idea de juego que se fue consolidando con el correr de las fechas. En ese marco, la capitana del equipo hizo un repaso del camino recorrido y dejó una definición que resume el sentimiento del grupo: “Creo que el balance es más que positivo. Desde un primer momento nos planteamos como objetivo estar entre los ocho mejores del torneo y pudimos cumplirlo”.
La jugadora remarcó que el logro tiene todavía más valor si se observa todo lo que atravesó el equipo en estos meses. “Vivimos una pretemporada muy intensa y una etapa regular que nos dejó muchos aprendizajes. Ganamos, perdimos, tuvimos momentos muy buenos y otros en los que tuvimos que hacernos fuertes y ajustar cosas”, explicó. En una competencia larga, cambiante y de alta exigencia, San Isidro fue encontrando respuestas en los momentos en los que más las necesitó.
Más allá de los resultados puntuales, uno de los aspectos que Josefina destacó con más fuerza fue la evolución grupal. Para ella, el crecimiento más claro del equipo no estuvo solamente en lo técnico o en lo táctico, sino sobre todo en lo colectivo. “Creo que el mayor crecimiento se dio en lo colectivo. Con el correr de los partidos fuimos encontrando cada vez más nuestro juego y también aprendiendo a sostener los momentos difíciles dentro de los partidos”, sostuvo.
Esa lectura no es menor. En torneos de este nivel, muchas veces la diferencia no está únicamente en el talento individual, sino en la capacidad de un equipo para sostenerse cuando las cosas no salen, para reaccionar en los pasajes adversos y para mantener una identidad aun en contextos complejos. Y allí San Isidro parece haber dado un paso importante. “El equipo fue ganando confianza, entendiendo mejor cómo jugar juntas y eso creo que es algo muy importante de cara a lo que viene”, agregó.
La capitana también puso en valor algo que considera central para explicar este presente: el compromiso. “Creo que el equipo siempre mostró compromiso y trabajo, y eso hoy se ve reflejado en haber llegado a esta instancia”, afirmó. Esa constancia fue una de las marcas del plantel a lo largo del campeonato y le permitió a San Isidro mantenerse competitivo frente a rivales fuertes y en escenarios diferentes.
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En lo personal, este momento también tiene una carga afectiva especial para quien hoy lleva la cinta. Su vínculo con el club, según contó, se fue fortaleciendo desde su llegada. “Para mí es un orgullo muy grande. San Isidro es un club al que quiero mucho, que me abrió las puertas en 2024, me dio la oportunidad de seguir creciendo y me permitió vivir la hermosa experiencia de lograr el ascenso”, expresó. Esa historia reciente, con el salto de categoría incluido, le da un valor todavía más fuerte a este presente en la Liga Nacional.
Ya en esta nueva etapa, le toca además asumir un rol de liderazgo dentro y fuera de la cancha. Y lo hace desde un lugar de acompañamiento permanente. “Desde mi lugar trato de acompañar al equipo, alentarlo y dar lo mejor dentro y fuera de la cancha, para que mis compañeras también puedan disfrutar, seguir creciendo y brindar su 100% en cada partido”, remarcó.
Otro de los puntos que acompañó el crecimiento deportivo fue la respuesta del público. San Isidro logró construir una localía fuerte y un clima especial cada vez que se presentó en el Superdomo. Sin embargo, para la capitana ese acompañamiento no fue una sorpresa. “Si te digo que me sorprendió, te mentiría. El año pasado ya tuvimos la dicha de sentir el acompañamiento de la gente desde el primer momento”, señaló.
El respaldo desde las tribunas, según explicó, se transforma en un impulso real durante los encuentros. “Para nosotras jugar en el Superdomo es una fiesta. Ese apoyo se siente mucho dentro de la cancha y es más que importante para el equipo”, afirmó. Y enseguida completó con un mensaje de agradecimiento: “Estamos muy felices y profundamente agradecidas por todo el aguante que nos brindan en cada partido”.
Ahora, con la fase regular ya atrás, toda la atención está puesta en el cruce de cuartos de final frente a Bell. La serie comenzará este viernes 27 de marzo en San Francisco, continuará el domingo 29 en Bell Ville y, en caso de ser necesario, tendrá un tercer encuentro el lunes 30, también en cancha de Bell. Será una llave exigente, de esas en las que cada set se juega al límite.
La capitana no esquivó ese análisis y reconoció la dificultad del rival. “Sabemos que Bell es un rival muy fuerte, con jugadoras de experiencia, y ya lo pudimos ver en la fase regular”, aseguró. Al mismo tiempo, anticipó el tipo de serie que imagina: “Seguramente van a ser partidos muy intensos y peleados. En estas instancias cada punto vale mucho”.
Consciente de la magnitud del desafío, San Isidro buscará apoyarse en lo que construyó durante toda la temporada. La idea está clara: sostener su identidad, confiar en el trabajo realizado y competir con la máxima intensidad. “Nosotras vamos a tratar de enfocarnos en nuestro juego, en hacer lo que venimos trabajando y en dar lo mejor como equipo para poder competir de la mejor manera”, concluyó.
San Isidro ya cumplió una meta importante, pero quiere ir por más. Con un grupo que creció en confianza, una estructura colectiva cada vez más sólida y el empuje de su gente, el equipo de San Francisco se ilusiona con seguir dando pelea en la Liga Nacional. Los playoffs ya están acá, y el “santo” llega con razones de sobra para creer.
