José, el muchacho de los churros
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El olor es inconfundible al pasar cerca de su carro. Pocos son los que se resisten a un churro recién hecho. José Boschetto se dedica a la preparación y venta de esta delicia en las calles de San Francisco.
José Rubén Boschetto (38) es un churrero de la ciudad, que con su carro amarillo recorre las calles de San Francisco ofreciendo churros rellenos de dulce de leche y también de los comunes. No importa si llueve, si el calor es sofocante o si el tiempo le juega alguna otra mala pasada: José tiene su carrito amarillo -elaborado con una mesa que encontró tirada en la basura- y una sombrillita para resguardarse.
La producción comienza el día anterior cuando el churrero elabora la masa para la venta del día siguiente. Agua, harina de trigo, aceite y sal se mezclan para dar vida al rollito de masa que luego freirá a las cuatro de la mañana y rellenará con dulce de leche o simplemente bañará con cristales de azúcar. Según dijo, elabora 27 docenas promedio por día.
"La gente cree que solo trabajo a la mañana y a la tarde, pero esto es algo artesanal y es un trabajo de 12 horas más o menos. De producción tengo cinco horas y luego a la calle", afirmó. La primera parada de este vendedor es a las 7.15, en Bv. Roca esquina Buenos Aires.
A las 9, José va hacia la terminal de ómnibus de San Francisco. Luego comienza a recorrer sin detenerse calle Iturraspe hasta el Sanatorio Argentino; de ahí dobla por Bv. 9 de Julio, pasa frente a la Clínica Regional del Este S.R.L., el Palacio Municipal y vuelve por "25" para dar dos vueltas por el bulevar más importante de nuestra ciudad.
Por la tarde, se posiciona en Roca y Buenos Aires para terminar el stock diario.
Rellenitos
Los más elegidos son los churros rellenos. "De 27 docenas, 24 son rellenos y 3 comunes", contó José, quien asegura que solo prueba tres de los comunes bien temprano a la mañana, con unos mates.
¿Cuál es el secreto de su venta? "Es cuestión de vender un buen producto, de calidad y con buena materia prima. La gente sabe que me tomo esto en serio y me gusta lo que hago".
Asimismo comentó que "hay pocos que hacemos churros. La ciudad está acostumbrada al pan casero, torta asada pero no al churro. Me pidieron en una panadería hacer mis churros pero les dije que la receta es mía y solo mía", afirmó entre risas.
José explicó que freír los churros no le resultó tarea fácil: "Llegué a tirar kilos de masa porque los churros no salían. Hoy, con el olorcito, ya sé cuándo están listos.

Rebusque
José vivió durante 11 años en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, pero volvió a San Francisco hace un año y medio: "Extrañaba mucho la ciudad y la gente. Quise volver para emprender un negocio de gomería pero no se pudo por dificultades económicas, así que comencé a elaborar churros, algo que hacía en Pergamino desde hacía tres años".
"Esto me permite vivir bien. Puedo pasarle la cuota alimentaria a mi hijo que vive en Buenos Aires y pude ir a visitarlo en Semana Santa. En verano afloja la mitad la venta y tengo que hacer changas, pero ahora estamos en la mejor temporada y hay que aprovecharla", concluyó.
