Sociedad
Jorge y la memoria compartida de San Francisco a través de internet
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Miembro activo del grupo de Facebook San Francisco del Ayer, Jorge Dovis comparte imágenes, archivos y reflexiones que invitan a reconstruir el recuerdo de la ciudad desde una mirada histórica, geográfica y colectiva.
En tiempos de consumo veloz de información y recuerdos fragmentados, el grupo de Facebook San Francisco del Ayer se consolidó como un espacio donde la memoria colectiva encuentra refugio. Allí, entre fotografías antiguas, comparaciones urbanas y relatos del pasado, una de las voces más activas es la de Jorge Dovis, vecino de barrio Roca y un internauta que convirtió su interés por la historia local en un ejercicio cotidiano de reconstrucción y reflexión.
Dovis aclara, en primer lugar, que no es el creador del grupo. San Francisco del Ayer fue impulsado por Lucas y Daiana Fissore en plena pandemia. Él se sumó como miembro en marzo de 2024, atraído por una propuesta que coincidía con una búsqueda personal de muchos años: recopilar imágenes del pasado de la ciudad. “Hace tiempo que vengo tratando de reunir fotografías del San Francisco del ayer”, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO. Parte de ese archivo tiene un origen íntimo: cuando tenía poco más de veinte años, tomó fotografías con la idea de registrar el presente de aquel momento para poder mirarlo en el futuro.
A ese material propio se sumó un valioso conjunto de imágenes del histórico fotógrafo, Miguel Crisanto Molina, quien fue durante décadas el fotógrafo oficial de la Fábrica Militar. Entre esas imágenes se encuentran registros emblemáticos, como la visita de Juan Domingo Perón y Eva Perón a San Francisco para la inauguración del primer acueducto. “Fue un excelente compositor”, destacó Dovis, al referirse al valor estético y documental de esas fotografías.
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Pero su aporte al grupo no se limita a compartir imágenes. Dovis propone una mirada conceptual sobre el vínculo que la comunidad mantiene con el pasado. Incluso formuló una hipótesis que generó debate dentro del grupo: sostiene que el apego al San Francisco del ayer está ligado a la necesidad humana de negar la finitud, de “rebobinar el pasado para detener el tiempo, aunque sea de manera imaginaria”. Para él, ese ejercicio es una forma simbólica de preservar la vida y las experiencias que ya no existen.
Profesor en geografía y ciencias biológicas, Dovis amplía el enfoque histórico hacia el territorio. Le interesa no solo la ciudad construida, sino también su geografía profunda, muchas veces ignorada en la educación formal. Cuestiona que durante su formación escolar se priorizara el estudio de lugares lejanos y se desaprovechara el entorno inmediato como objeto de conocimiento. “La geografía se empieza a conocer desde donde uno vive”, sostiene.
En ese sentido, menciona fenómenos poco difundidos, como el resalte geológico visible en la ruta 17, producto de antiguos movimientos telúricos, o el destino de las aguas pluviales y cloacales de la ciudad. Adelanta que trabaja en la identificación de varios puntos de interés geológico de la región, que planea difundir con mapas ilustrativos para acercar ese conocimiento a la comunidad.
El trabajo de Dovis se apoya en múltiples fuentes: archivos personales, material facilitado por Gustavo Malpassi, el Archivo Gráfico y Museo Histórico, publicaciones de La Voz de San Justo y una amplia bibliografía local. Entre los autores que menciona se destacan Joaquín Gregorio Martínez, Julio Fabry, Raúl Villafañe, Tito Lamberti, Carlos Cornaglia, Arturo Bienedell y las memorias de Blas Casali, escritas en el siglo XIX.
Las publicaciones que generan mayor interacción son aquellas que comparan esquinas, edificios o comercios del pasado con imágenes actuales. Allí, la memoria individual se vuelve colectiva: los comentarios se llenan de recuerdos, anécdotas y vivencias. “Es muy motivante”, reconoce Dovis, quien entiende esa retroalimentación como un estímulo para seguir compartiendo contenidos.
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Aunque muchos le sugieren escribir un libro, él descarta por ahora esa posibilidad. Prefiere la libertad del formato actual, que le permite “picotear” entre temas diversos: geología, hechos políticos, sucesos policiales o momentos históricos. Su actividad principal es otra, puesto que dirige una panificadora mayorista. De igual manera, deja en claro que San Francisco del Ayer no responde a una obligación laboral, sino a una pasión y a un hobby que quiere continuar.
En ese gesto cotidiano de publicar, comparar y pensar el pasado, Jorge construye algo más que un archivo digital: propone una manera distinta de mirar la ciudad, entendiendo que la historia no es solo lo que fue, sino también la forma en que elegimos recordarla.
