Jorge Salas, el papá que convirtió a su familia en un gran equipo de trabajo
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El freyrense de 58 años logró crear dos emprendimientos familiares para darles un futuro mejor a su esposa y sus once hijos: una constructora y un carribar. En el camino sufrió una adicción al alcohol, pero logró superarla y se convirtió, para los suyos, en un referente tanto en lo familiar como laboral. "¡Somos un gran equipo!", aseguran los Salas y agradecen por el gran padre que les tocó.
Por Vanina Panero | LVSJ
Los Salas son populares en Freyre por ser una de las familias más numerosas, pero también por su cultura del trabajo y como ejemplo de superación. Dirigidos por papá Jorge, su esposa y sus once hijos conforman un gran equipo de trabajo: los varones con la albañilería y las mujeres, con un emprendimiento gastronómico.
Pero no siempre pudo estar al frente. Su adicción al alcohol lo alejó por mucho tiempo de su familia y de su sueño de formar una empresa que le permitiera enseñar el oficio a sus hijos.
Gracias a su fuerza de voluntad logró superar su enfermedad y cumplir con su gran anhelo. Y no sólo se ocupó de dejar este legado a los varones, sino que también buscó una alternativa para las mujeres.
Sus proyectos no tienen techo y planea a futuro prestar un servicio integral, donde pueda contar con su propio electricista, plomero, pintor y carpintero.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, Jorge Salas aseguró que "en mi familia trabajamos todos juntos, somos un gran equipo" y que desde su experiencia enseña a sus hijos que "si se quiere se puede".
Sus primeros pasos
Jorge aprendió el oficio a sus 15 años, de la mano de un albañil de Plaza San Francisco. "El trabajo me gustaba mucho y además necesitaba el dinero para pagar mis estudios", manifestó el freyrense.
A los 19 se fue a vivir a Freyre y puso luego un cortadero de ladrillos. El emprendimiento no prosperó por lo que automáticamente recordó esos aprendizajes que adquirió en su adolescencia y retomó la actividad.

"Me di cuenta que la familia siempre me necesita. Pareciera que si no estoy, no saben qué rumbo tomar", dijo Jorge.
"Salí con un balde y una cuchara y comencé a hacer trabajos chicos. De a poco fui creciendo, preguntando a los que más sabían para perfeccionar el trabajo", relató.
"Así fui incorporando conocimientos no sólo de albañilería sino también de plomería, pintura, electricidad, etc.", agregó.
La adicción que paralizó sus sueños
Para los Salas, la familia numerosa parece ser una tradición. Jorge tiene 17 hermanos, 11 hijos y 14 nietos y muy unidos por cierto. Jorge supo aprovechar esta fortaleza para armar un equipo de trabajo junto a cinco de sus seis hijos. Además buscó una alternativa para su esposa y sus hijas y compró un carrito de hamburguesas para que lo trabajen.
Pero el camino no fue fácil. "Tuve una mala experiencia con el alcohol, caí en una adicción y eso me llevó al borde de perder a mi familia, mi trabajo, la salud y hasta las ganas de vivir", expresó Salas.
"Toqué fondo al punto que defendía el alcohol a capa y espada. Me peleaba con todos porque quería seguir con esa vida. Hasta que me di cuenta que me estaba quedando solo, que mis hijos no me querían seguir en ese estado", continuó.
"Ahí me di cuenta que les estaba haciendo perder la oportunidad de vivir mejor, de tener un futuro", sostuvo.
Ayuda del municipio, clave para su reinserción laboral
Superada esta enfermedad, el desafío era ahora reinsertarse en la sociedad y en el mercado laboral. En este sentido Salas destacó el aporte "invalorable" que realizó el municipio a cargo de Augusto Pastore.
"Cuando dejé el alcohol, aún desocupado decidí hacerme el monotributo y fui a pedir trabajo al municipio. Ellos me dieron la oportunidad con unas primeras obras pequeñas y con el correr del tiempo me fueron aumentando el trabajo", dijo.
"Ese gesto fue muy importante para mi porque me permitió reinsertarme en la sociedad y en lo laboral, pensé nunca más me iban a dar trabajo", indicó.
Jorge remarcó que "hasta el día de hoy, el municipio nos genera mucha fuente de trabajo. Estamos muy agradecidos por la confianza que nos dan".

Los Salas, un ejemplo de que se puede trabajar y superarse, en familia.
Salas asegura que
más allá de la ayuda profesional y espiritual, la decisión de dejar esta
adicción "está en uno" y que "si uno quiere, puede" "Un día decidí
decir basta, pero el camino no fue fácil; tenía que pelearla día a día y hasta
llegué a odiarme por no poder cambiar, pero lo logré", dijo. Contó que se
aferró a la fe y buscó ayuda profesional. "Simplemente hay que buscar dentro de
uno, saber decir basta y superarlo.Nosotros somos en
algún punto, nuestra propia salvación". Jorge contó que
se aferró mucho a la palabra de Dios, y reconoció que El hizo un milagro en su
vida. "Me hice estudios y estoy perfecto de salud, tampoco tengo secuelas. Dios
guardó mi mente de manera especial, me mantiene activo con buenas ideas y
proyectos", reconoció."Si uno quiere, puede"
Jefe en casa y en el trabajo
Consultado sobre el proceso de aprendizaje de sus hijos, Jorge admitió que "sí como yo aprendí trato de que mis hijos lo hagan: que tomen enserio este oficio, siendo que es una fuente de trabajo muy linda".
Consultado como es como jefe, dijo que "trato de que se sientan cómodos, a gusto e inculcarles siempre que hagan lo que les gusta".
"Tienen que pensar que el que te da trabajo te brinda mucho dinero en juego. Hoy construir sale muy caro y si no lo hacemos bien pierde plata el cliente pero también repercute en nuevos trabajos para nosotros".
El mensaje que día a día les trasmite a sus hijos y empleados es que "La responsabilidad, el compromiso, la humildad y el trato con la gente es clave para poder salir adelante. Tenemos que competir con nosotros mismos para superarnos día a día".

"Estamos muy agradecidos por el padre que nos tocó", aseguran sus hijos.
La "cabeza" de la familia
En su mensaje con motivo del Día del Padre, Jorge reconoció que "en la vida hay que superar muchos obstáculos, el camino de criar a nuestros hijos no es fácil y así como nosotros podemos fallar, ellos también. Muchas veces quieren hacer las cosas bien pero pueden salir mal".
"Con la experiencia que hemos vivido, debemos transmitirles el mejor camino a nuestros hijos y si alguno cae en una adicción sepamos entender que ellos también están sufriendo", reflexionó.
"Aquel que piensa que todo está perdido está equivocado. Una vez que yo me recuperé, me di cuenta de que todos los que se habían alejado, ahora me rodean. En mi familia pareciera que si no estoy yo no saben que rumbo tomar", reconoció.
"Es importante superarse y amarse a uno mismo", finalizó.
Hijos y empleados orgullosos
"Estamos muy contentos y orgullosos de trabajar con nuestro padre, es un ejemplo a seguir", aseguran Enrique, Nicolás y Jorge, tres de los hijos de Salas.
"Con su testimonio nos demuestra que se puede tener una vida mejor, y que todo se consigue a base de esfuerzo y sacrificio", manifestaron.
En cuanto a su espíritu de superación, los hijos de Salas destacaron que "es un placer ver lo bien que está ´el viejo´, poder contemplar sus logros pese a los tropezones que tuvo en la vida".

"Él quiere que nosotros aprendamos bien y que las cosas se hagan de una sola vez", dijeron.
Consultado sobre su labor como jefe, los chicos admitieron que "El trabajo es trabajo. El es nuestro patrón igual que cualquier otro lugar. No hace la diferencia que seamos sus hijos, es para todos iguales".
"El quiere que nosotros aprendamos bien y que las cosas se hagan de una sola vez. Pero respeta las opiniones de todos, nos enseña y está siempre por detrás nuestro para no dejar nada librado al azar", precisaron.
Finalmente expresaron que "es un orgullo como papá y como jefe. Como siempre nos dice: querer es poder. Estamos muy agradecidos por el padre que nos tocó".
